Iberdrola acude al SIMA por el bloqueo de su IX convenio colectivo y las mejoras laborales siguen en el aire

La compañía sostiene que los sindicatos mantienen la misma posición inamovible desde enero de 2025 y no han presentado contrapropuestas. Ninguna de las mejoras llegará a las nóminas hasta que el convenio se firme.

Iberdrola ha pedido la mediación del SIMA para desbloquear su IX convenio colectivo tras 63 reuniones sin acuerdo.

La solicitud se registró el lunes 21 de septiembre y apunta directamente a la representación sindical. Según fuentes jurídicas de la compañía, las secciones sindicales mantienen una postura inamovible desde enero de 2025 y no han formulado contrapropuestas que permitan avanzar hacia un acuerdo. La empresa reclama que la comisión negociadora actúe conforme al principio de buena fe negocial que recoge el Estatuto de los Trabajadores.

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El dato que resume el atasco es el calendario. Han sido 63 reuniones en veinte meses. Ninguna firma. En ese tiempo, Iberdrola asegura haber puesto sobre la mesa 60 mejoras de las condiciones laborales actuales y haber retocado su propuesta económica en al menos nueve ocasiones. Veinte de esas medidas salieron de su propia iniciativa y no figuraban en las peticiones sindicales.

Del lado sindical, el eje de la reclamación se concentra en tres puntos: la revisión salarial vinculada al IPC —retroactiva y a futuro—, un incremento adicional por resultados de la compañía y la reducción de la jornada semanal a 35 horas. La empresa sostiene que esa posición sigue intacta desde enero de 2025. Nadie se ha movido.

Conviene precisar algo antes de seguir. La información disponible procede de fuentes jurídicas de la propia compañía, no de la representación sindical, que no ha detallado su versión. En un pulso con dos partes, ese detalle pesa.

Sesenta mejoras y sesenta y tres reuniones después: el convenio de Iberdrola acumula veinte meses de bloqueo y las mejoras siguen sin llegar a las nóminas.

El pulso por el IPC y la jornada de 35 horas

La cláusula de revisión salarial es el nudo clásico de cualquier negociación. Los sindicatos quieren garantizar el poder de compra con subidas ligadas al IPC, con efectos retroactivos y también hacia adelante. La empresa apuesta por incrementos fijos anclados a su plan 2026-2028, sin atarlos al índice de precios.

La segunda línea roja es la jornada. Bajar a 35 horas semanales queda por debajo de la jornada máxima legal vigente y por debajo también de lo que se discute en el debate político sobre su rebaja. En un sector con turnos y disponibilidad permanente en plantas y centros de control, ese punto es el más costoso de asumir.

El reloj corre.

Las mejoras que la empresa dice tener sobre la mesa

Iberdrola detalla un paquete que, según su versión, cubre buena parte de las demandas históricas de la plantilla:

  • Incrementos salariales anuales y también para el periodo posterior al plan 2026-2028.
  • Ampliación de la flexibilidad horaria.
  • Mejoras en permisos y medidas de conciliación.
  • Mayor aportación a la previsión social.
  • Nuevas medidas para colectivos vulnerables y regímenes especiales de trabajo.
Iberdrola SIMA 2026

Ninguna de esas mejoras se aplicará hasta que haya convenio firmado. Eso es, en la práctica, lo que está en juego: el texto que salga de la negociación marcará el sueldo y la jornada de la plantilla durante los próximos años.

Qué significa este bloqueo para la plantilla y para el sector

La mediación ante el SIMA no es un arbitraje. El servicio acerca posturas y formula propuestas, pero el acuerdo solo se aplica si ambas partes lo aceptan. Si no hay entendimiento, el convenio sigue bloqueado y el conflicto se traslada al terreno de la movilización. Dicho de otro modo: acudir al SIMA no desatasca nada por sí solo.

En materia salarial, Iberdrola juega en la liga alta del mercado laboral español. Sus condiciones de partida —convenio propio, planes de previsión social y una plantilla muy cualificada— están por encima de la media del país. Por eso el pulso por el IPC no es un asunto menor para los trabajadores: cada punto de inflación sin compensar se nota en la nómina. Ese es el problema.

Hay tres focos de riesgo que conviene vigilar. El primero es el calendario, porque los convenios bloqueados se eternizan y las mejoras llegan tarde o no llegan. El segundo es la letra pequeña de las subidas: un incremento fijo puede quedar por debajo del IPC si los precios se descontrolan, y esa es exactamente la razón por la que los sindicatos pelean la cláusula. El tercero es la jornada, porque una rebaja de cinco horas semanales obliga a reorganizar turnos en toda la compañía.

La oferta acumulada es amplia: sesenta medidas, veinte de ellas no solicitadas. Eso sugiere margen real para cerrar el acuerdo si alguna de las partes mueve ficha en los dos puntos duros. El perfil que más tiene que ganar es el de empleados con antigüedad y turnos rotativos, los más expuestos a cualquier cambio en jornada y permisos.

📝 Cómo enviar el currículum

Iberdrola centraliza todas sus candidaturas en el portal de empleo de su web corporativa, y las condiciones que salgan del IX convenio marcarán la referencia salarial de las próximas incorporaciones.

  1. Paso 1: Entra en la sección de empleo de la web oficial de Iberdrola.
  2. Paso 2: Crea tu perfil de candidato o inicia sesión si ya tienes cuenta.
  3. Paso 3: Filtra por área (redes, renovables, comercial o corporativo) y por provincia.
  4. Paso 4: Adjunta el currículum actualizado y, si la oferta lo pide, una carta de motivación breve.
  5. Paso 5: Envía la candidatura y guarda el correo de confirmación con la referencia del proceso.

Plazo de inscripción: no hay un cierre único; cada oferta publicada tiene su propio calendario y las candidaturas espontáneas quedan registradas en la bolsa de empleo. Requisito mínimo: mantener el perfil activo con el currículum actualizado y una titulación acorde al área elegida.


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