El radar de tramo de la DGT calcula tu velocidad media entre dos cámaras. Quien abandona la vía por una salida intermedia no queda registrado y esquiva la sanción, que en el exceso más grave alcanza los 600 euros y seis puntos del carnet.
Cómo funciona el radar de tramo: cuenta la media, no el pico
La clave está en la aritmética. El radar de tramo coloca dos cámaras, una a la entrada del segmento vigilado y otra a la salida, y anota la hora exacta a la que pasa cada vehículo. Con esos registros, el sistema divide la distancia entre el tiempo empleado y obtiene la velocidad media. Si esa media supera el límite, llega la denuncia.
El objetivo es neutralizar el efecto canguro: circular por encima del límite, clavar los frenos al ver la cabina y volver a acelerar pasada la cámara. Con este sistema, el truco no funciona. Frenar no sirve. Y la sanción no es simbólica, porque la Ley de Tráfico escala los excesos por tramos hasta los 600 euros y seis puntos del carnet.
La salida intermedia que deja la multa sin calcular
Aquí aparece el hueco. Para cerrar el cálculo hacen falta las dos lecturas. Si el coche pasa por la primera cámara y abandona la autopista por una salida intermedia, la segunda cámara nunca lo ve. Sin segundo dato no hay media, y sin media no hay expediente sancionador.
El conductor que toma ese desvío no comete ninguna infracción añadida: cambia de ruta y sigue su camino. Eso sí, el atajo solo vale si la salida está dentro del tramo controlado. Si ya has rebasado la segunda cámara, el intervalo está cerrado y la multa va camino de tu casa.
Este radar no juzga lo rápido que pasas, sino lo que tardas en recorrerlo entero: sin la segunda lectura, no hay media que sancionar.

Cuántos radares de tramo hay y qué casos quedan fuera
La apuesta de la DGT por este modelo no deja de crecer. En los últimos cinco años se han instalado 136 nuevos radares de tramo, un incremento del 86% sobre el parque anterior. La razón es sencilla: son mucho más difíciles de esquivar con una frenada puntual que un radar fijo.
Hay situaciones en las que el sistema, por diseño, no genera sanción:
- Salida intermedia: el vehículo entra en el tramo y lo abandona antes de la segunda cámara. Sin media calculada no hay denuncia.
- Vehículos de emergencia en servicio urgente: ambulancias, bomberos y policía pueden superar el límite durante una urgencia, según el Reglamento General de Circulación.
- Matrículas ilegibles: una placa sucia, o una imagen borrosa impiden identificar al titular, aunque el coche haya pasado por los dos controles.
- Promedios dentro del margen técnico: el cinemómetro arrastra un margen de error que se descuenta de la medición. Si la media cae dentro, la infracción no se tramita.
Conviene recordar que el tramo vigilado está señalizado. La normativa obliga a avisar con una señal específica que indica, además, la distancia controlada. El aviso sirve para ajustar la velocidad antes de la primera cámara, no para frenar a última hora.
Cómo cumplir el límite sin depender del atajo
La forma más segura de no pagar es la más simple: mantener una velocidad constante. El control de crucero impide las aceleraciones involuntarias que disparan la media. En un tramo de diez kilómetros, un adelantamiento apurado arruina el promedio de todo el recorrido.
El desvío por la salida intermedia no es una técnica de conducción, sino un cambio de itinerario. Puede costarte más kilómetros, más tiempo y, según la zona, un peaje. Y no te protege del resto de controles: un radar móvil, un veloláser o un helicóptero Pegasus sancionan la velocidad puntual que este dispositivo no llegó a medir.
Si recibes una notificación que no cuadra, puedes revisar el expediente y tu saldo de puntos en la sede electrónica de la DGT. Las multas por velocidad admiten alegaciones en veinte días naturales y, si pagas dentro de ese plazo, se aplica una reducción del 50%.
Un parche de diseño que la DGT conoce
Un radar de tramo cuesta más que uno fijo y su eficacia depende de que el conductor recorra el segmento completo. Ahí está su fuerza y su grieta. El sistema mide medias, no comportamientos: castiga a quien mantiene 130 durante ocho kilómetros y deja pasar al que corre durante tres y se desvía después.
La solución técnica existiría —cámaras intermedias o lecturas parciales en los enlaces—, pero multiplicaría el coste de cada instalación. Mientras no llegue, la salida intermedia seguirá siendo el punto ciego más citado por los conductores. Hay un matiz que conviene no perder: quien sale del tramo y vuelve a entrar por la incorporación siguiente genera un intervalo nuevo, y si su media en ese subtramo supera el límite, la multa llega igual.
En mi lectura, el importe es proporcionado —seis puntos, los mismos que resta el móvil al volante— y la norma es fácil de cumplir: control de crucero en el límite y la vista en la carretera. El problema no es la cuantía, sino fiarlo todo a un atajo que solo funciona en circunstancias concretas. Antes de contar con él, mira la señal, localiza dónde acaba el tramo y consulta el mapa de cinemómetros en la página oficial de la DGT.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Superar la velocidad media permitida en un tramo controlado por un radar de tramo.
- Sanción económica: De 100 a 600 euros, según el exceso registrado.
- Puntos del carnet: De 0 a 6 puntos, según el exceso registrado.
- Entrada en vigor: Ya vigente. La DGT ha instalado 136 nuevos dispositivos de este tipo en los últimos cinco años.




