Pablo Gil Trader vuelve sobre el mercado cripto después del verano con una conclusión incómoda. En su último análisis, el trader sostiene que el criptoinvierno que él mismo anunció cuando Bitcoin perdió los 105.000 dólares podría estar entrando en su recta final. La ventana temporal que manejaba, octubre o noviembre, está cada vez más cerca y Gil ya ha empezado a recomprar criptomonedas, aunque solo a medias.
El punto de partida del vídeo es una revisión honesta de sus propias previsiones. Gil recordaba que esperaba una corrección del 72% desde máximos, algo que finalmente no llegó: el mercado corrigió más de la mitad y después rebotó con fuerza. Esa brecha entre el plan y la realidad es, según él, la razón por la que conviene trabajar con análisis dinámico y no con pronósticos rígidos. Cita el clásico ejemplo militar: se puede entrar en una guerra con un plan, pero a las 48 horas ese plan ya vale muy poco.
La pregunta que vertebra todo el análisis es directa: ese rebote de verano, ¿es un simple respiro antes de volver a caer o es el final del mercado bajista? Gil admite que los indicadores no muestran niveles de sobreventa equivalentes a otros criptoinviernos previos, lo que deja la puerta abierta a que el suelo todavía no se haya visto. En algunas ocasiones el suelo es un proceso largo, con un mínimo, un retesteo y un tirón posterior; en otras, el mercado toca el mínimo y sale disparado. Saber cuál de los escenarios es el correcto es, a su juicio, la pregunta del millón.
La estructura de máximos y mínimos manda
Para responderla, Gil recurre a lo que él considera el indicador más fiable de todos: la secuencia de máximos y mínimos. Mientras el mercado encadene máximos decrecientes y mínimos decrecientes, la tendencia bajista sigue vigente, por mucho que haya rebotes intermedios. El cambio de guion solo se confirma cuando el precio rompe el máximo anterior y deja atrás un mínimo superior al previo. Esa combinación es la que, históricamente, ha marcado el arranque de un nuevo ciclo de cuatro años alcista.
El repaso histórico que hace el trader es el eje del vídeo. En 2014-2015, en 2018 y en 2022 se repitió la misma película: máximos descendentes, mínimos descendentes, un rebote que dejaba un máximo más bajo que el anterior y, de pronto, una ruptura al alza que activaba la señal. En el ciclo de 2022, Gil recuerda que él mismo esperaba comprar en la zona de los 10.000 dólares, el mercado solo llegó a aproximarse a los 15.000 y él terminó reenganchándose mucho más arriba, en torno a los 32.000. Reconoce ese error con naturalidad y lo usa como argumento para no repetirlo.
El mercado no avisa cuando deja de caer: solo lo confirma después, cuando rompe el máximo anterior y ya nadie se atreve a mirarlo.
— Pablo Gil Trader
Dos niveles clave para Bitcoin
Trasladado al presente, Gil identifica dos referencias que considera decisivas. La primera es la zona de los 67.000 dólares, el punto que activaría una formación de vuelta en caso de superarse. La segunda es el nivel semanal de 83.000 dólares, que confirmaría el giro de estructura en el gráfico de mayor plazo. Mientras el precio no supere esas referencias, insiste, el escenario base sigue siendo el de una tendencia bajista que podría alargarse hasta el otoño. En junio Bitcoin llegó a rebasar ligeramente sus mínimos previos, pero el doble suelo que se dibujó sobre los 67.000 dejó abierta una interpretación alternativa.
Ethereum y su doble suelo milimétrico
En el caso de Ethereum, el trader destaca algo que califica casi de manual: un doble suelo en torno a los 1.500 dólares, con varios mínimos idénticos aguantando el precio desde 2023. Gil señala dos niveles a vigilar, 1.850 y 2.450 dólares, que serían las llaves que abrirían un cambio de tendencia. Su objetivo teórico sigue siendo la zona de los 1.000 dólares, aunque ya advertía antes del verano que la cota de 1.500 era un punto razonable para empezar a picotear posiciones. El patrón etéreo, según su lectura, es incluso más limpio que el de Bitcoin.
Compra parcial y gestión del riesgo
Gil confirma que ha ejecutado una compra parcial de su cartera cripto. Cuando Bitcoin perdió los 105.000 dólares vendió su posición esperando recomprar en el entorno de los 35.000 o 40.000, algo que nunca sucedió. Ahora, tras detectar el cambio de estructura de máximos y mínimos, ha repuesto la mitad de lo que había vendido y deja la otra mitad pendiente de una confirmación adicional. No es una apuesta de todo o nada: es una gestión escalonada del riesgo que él mismo describe como prudente.
El vídeo está patrocinado por la plataforma Mintos, donde Gil muestra su propia cartera de préstamos diversificada con rentabilidades cercanas al 9,5% y menciona una promoción de ETF disponible hasta el 30 de septiembre. Se trata, por tanto, de contenido con fin comercial en el que el propio creador advierte de que toda inversión conlleva riesgo y de que los rendimientos pasados no garantizan ganancias futuras.
Qué implica esto para el inversor
La lectura editorial es doble. Por un lado, Gil ofrece un marco objetivo y verificable: niveles concretos, plazos concretos y reglas de invalidación claras. Eso es más de lo que da la mayoría del contenido cripto que circula por redes. Por otro, conviene recordar que sus predicciones anteriores no se cumplieron al milímetro, tal y como él mismo reconoce. El mercado corrigió menos de lo que esperaba y compró más caro de lo que quería. Eso no invalida su análisis, pero sí obliga a tomarlo como lo que es: un escenario probable, no una certeza.
Para el lector que sigue el día a día de Bitcoin, la conclusión práctica es que estamos en una zona de transición. Ni mercado bajista confirmado ni ciclo alcista declarado. La ruptura de los 67.000 dólares primero y de los 83.000 después sería la señal que decantaría la balanza. Si el patrón histórico se repite, y Gil insiste en que los tres criptoinviernos anteriores lo hicieron, el nuevo ciclo podría extenderse hasta bien entrada la próxima década, con objetivos que el propio trader sitúa en su escenario más ambicioso más allá de 2031.
La pregunta queda abierta: ¿estamos ante el final del criptoinvierno o ante un rebote que servirá para volver a caer? Nadie lo sabe con certeza, y quien lo afirme con seguridad probablemente esté vendiendo algo. Lo que sí se puede hacer es vigilar los niveles que Gil marca y actuar en consecuencia.
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