Ethereum fija el 6 de octubre la prueba de Glamsterdam: la actualización que dispara la eficiencia de la capa 1

La prueba llega después de que los cambios se hayan activado en la red de pruebas Sepolia, sin dinero real en juego. La fecha definitiva para la red principal sigue sin cerrarse y depende de que los equipos de cliente coincidan en el mismo bloque.

Ethereum ya tiene fecha para el próximo ensayo general de su gran actualización pendiente. Los núcleos de desarrollo del protocolo han fijado el 6 de octubre de 2026 como la jornada en la que probarán Glamsterdam, el hard fork con el que la red quiere ganar eficiencia en su capa 1, la red principal sobre la que después liquidan los rollups (las segundas capas que procesan transacciones aparte y las resumen en Ethereum para abaratarlas).

Qué cambia Glamsterdam en la capa 1 de Ethereum

Un hard fork es un cambio coordinado en las reglas del protocolo que todos los nodos —los ordenadores que mantienen una copia de la red— deben adoptar a la vez. Si una parte se queda atrás, deja de estar sincronizada con el resto. Glamsterdam es el siguiente eslabón de esa cadena y su nombre fusiona dos frentes de trabajo que llevan meses abiertos en la hoja de ruta: la separación de tareas del productor de bloques y la ampliación de la capacidad de cómputo por bloque. El objetivo es la propia capa 1 de Ethereum, no las segundas capas.

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Los cambios ya se han activado en Sepolia, una de las testnets públicas, las redes de prueba que funcionan como campo de tiro antes de tocar dinero real. Allí no hay ether con valor de mercado: se replica el comportamiento del protocolo con tráfico limitado para detectar fallos sin poner en riesgo miles de millones de euros. El calendario que maneja el ecosistema se puede seguir en la hoja de ruta pública de Ethereum.

Lo del 6 de octubre no es la activación definitiva en mainnet. Es una prueba con los equipos que mantienen los clientes de ejecución y de consenso —Geth, Nethermind, Reth, Prysm, Lighthouse o Teku, entre otros—, los programas que cada nodo ejecuta para hablar con la red. Que todos produzcan el mismo bloque al mismo tiempo es la señal que buscan los desarrolladores antes de comprometer una fecha para la red principal.

La ganancia que persigue esta actualización es más capacidad por bloque y menos comisión para todo lo que se ejecuta directamente en Ethereum. La mayoría de los nodos tiene que asimilar ese cambio sin cortar el servicio, y ahí está la dificultad: cuanto más ambicioso es el fork, más tiempo pasan los equipos revisando código ajeno.

Una prueba en una testnet no mueve el precio, pero sí mueve la hoja de ruta: separa una promesa de un calendario.

Por qué la prueba del 6 de octubre importa a quien tiene ether

Para el que tiene ether guardado, la fecha no cambia nada hoy. Para el que hace staking —bloquear 32 ETH para validar la red a cambio de recompensas—, tampoco de forma inmediata. El impacto llega cuando la actualización toque mainnet: menos coste por operación, más margen para los protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi) y una base más barata para los rollups que se apoyan en Ethereum.

Hay una razón práctica para seguir estas fechas aunque no se haga staking. Los rollups que concentran el uso diario de la red dependen de la capacidad de la capa base: cuando esta se atasca, las segundas capas también lo notan, tanto en coste como en velocidad de liquidación hacia mainnet.

Donde sí hay ruido es en el relato de mercado. Las testnets no mueven precios: son laboratorios. El catalizador de verdad es la fecha de mainnet, y esa todavía no existe. Los equipos de cliente llevan meses advirtiendo de que el calendario de un hard fork es la parte menos fiable de cualquier hoja de ruta, y este no es una excepción.

hard fork Ethereum

Glamsterdam hereda el patrón de Dencun y Pectra

Ethereum lleva tres años repitiendo el mismo guion: anunciar, probar, medir y solo entonces activar. Dencun, en marzo de 2024, introdujo los blobs, espacios de datos baratos que los rollups usan para publicar sus resúmenes, y rebajó de golpe el coste de operar en las segundas capas. Pectra, en mayo de 2025, subió el límite de ether por validador y abrió la puerta a las cuentas inteligentes. Ahora el foco vuelve a la capa base.

La lectura que hago es que la mejora es real, pero conviene bajar el volumen de las expectativas. Un hard fork de este calibre toca a la vez ejecución, consenso y al software que mantienen los equipos: cualquier desacuerdo en las pruebas retrasa meses, no semanas. Y sigue pendiente el riesgo de fondo: buena parte del staking está en manos de unos pocos proveedores, así que la eficiencia técnica no se traduce sola en más descentralización.

Los próximos hitos son concretos y verificables. El 6 de octubre, la prueba con los clientes. Después, si no hay sorpresas, la propuesta de fecha para mainnet en las llamadas públicas de desarrolladores. Nada de esto se decide en una sola reunión: se decide en esas llamadas, a las que cualquier usuario puede asomarse. La condición que lo cambiaría todo sería que la prueba dejara errores abiertos o que dos equipos no coincidieran en el mismo bloque. Ahí el calendario vuelve al cajón.


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