El suministro de ETH en exchanges ha tocado mínimos históricos: apenas quedan 6,06 millones de ether listos para vender en las plataformas de compraventa. La cifra supone una caída del 73% desde el pico de 22,9 millones que marcó la red en junio de 2020, según los datos que publica la firma de análisis on-chain Santiment.
Que haya menos ether en los exchanges —esas plataformas donde los inversores compran y venden criptoactivos— puede sonar a mala noticia. Pero el dato esconde un movimiento más profundo: el ETH no está desapareciendo, está cambiando de manos y de lugar. Las monedas retiradas de los libros de órdenes de compraventa no se han esfumado; se han ido a productos que las mantienen bloqueadas durante meses o años.
Santiment lo resume en una sola idea: con menos monedas cerca de los libros de órdenes, de las ventas de mercado y de las salidas de pánico, la demanda no necesita explotar para mover el precio. Ondas de compra más pequeñas pueden empujar la cotización con más fuerza, por la sencilla razón de que hay menos ETH disponible para vender de golpe.
El destino de ese ether retirado explica la caída de las reservas. Una parte relevante se dirige al staking, el mecanismo por el que los validadores bloquean ETH para asegurar la red Ethereum y cobrar recompensas a cambio. Otra parte acaba en los ETFs spot de ether, esos fondos cotizados que permiten a inversores institucionales y particulares exponerse al activo sin gestionar claves privadas. Y una porción creciente alimenta las tesorerías de empresas y la custodia de largo plazo, en las que el ETH no entra a los exchanges con intención de venta inmediata.
El gráfico de Santiment muestra un descenso continuado, no una simple corrección pasajera. En junio de 2020, cuando la red tenía poco más de cinco años, los exchanges acumulaban 22,9 millones de ETH. Hoy esa cifra se ha reducido a unos 6 millones. Es la reserva líquida más baja de la historia de Ethereum. Menos monedas listas para vender significan, en términos de mercado, una oferta flotante mucho más fina.
Ese es el matiz que conviene no perder de vista. Un activo con poca oferta disponible es más sensible a los cambios de demanda, tanto al alza como a la baja. Si entran compradores, el precio puede reaccionar con más violencia. Si llega una venta masiva, también podría amplificarse por la falta de profundidad. La escasez, por sí sola, no garantiza nada.
El dinero no se ha evaporado; se ha mudado a productos que no venden con miedo al primer rebote.
Qué está pasando con el suministro de ETH en exchanges
El dato central es que 6,06 millones de ETH permanecen en las plataformas de compraventa, el nivel más bajo registrado. En 2020, antes del gran ciclo del DeFi y de los fondos cotizados, la cifra superaba los 22 millones. La diferencia de 16,8 millones de ETH ha salido de los exchanges en poco más de seis años, según los datos recogidos por Santiment.
Ese éxodo no responde a un solo factor. Desde la gran actualización conocida como The Merge, en septiembre de 2022, Ethereum funciona con un sistema de validadores que bloquean capital como garantía. El staking se convirtió en una alternativa de renta para el inversor de largo plazo. A eso se sumó, en julio de 2024, la aprobación de los ETFs spot de ether en Estados Unidos, que canalizan compras institucionales sin pasar por los exchanges tradicionales de cripto a la misma escala.
Además, los protocolos de finanzas descentralizadas y la tesorería corporativa han ido retirando ETH de los exchanges en busca de custodia segura y de rendimientos adicionales. Todo ello reduce el número de monedas disponibles para vender de inmediato, un indicador que los analistas on-chain interpretan como una señal de convicción de los holders.
De los exchanges al staking y a los ETFs: el destino del ether retirado
Una parte importante de ese ether ha ido a parar a los contratos de staking, donde los validadores mantienen bloqueados 32 ETH como mínimo para participar en la red. El atractivo de las recompensas, que se pagan en nuevos ETH, hace que muchos inversores prefieran no colocar sus monedas en un exchange. Literalmente, sacan el ETH del mercado y lo comprometen con la seguridad de Ethereum.
Los ETFs spot de ether, por su parte, compran ETH en el mercado primario y lo mantienen custodiado fuera de los exchanges de trading. Los emisores no suelen mover esas posiciones con la misma rotación que un trader de de corto plazo. El efecto es similar al del staking: ETH que se retira de la circulación líquida y que no estará en los libros de órdenes cuando llegue una ola de pánico.

La tesorería corporativa es el tercer gran destino. Empresas cotizadas y plataformas cripto han ido aumentando sus reservas en ETH como activo de balance, lejos de la lógica de compraventa a corto plazo. Junto con la custodia a largo plazo, completan el mapa de una oferta líquida que se encoge ciclo tras ciclo.
Lectura de fondo: qué significa esta escasez para el precio de ETH
Conviene contextualizar este movimiento dentro de la historia reciente de Ethereum. En los ciclos alcistas de 2017 y 2021, las caídas de reservas en exchanges anticiparon periodos de fuerte apreciación, aunque con episodios de volatilidad extrema. El patrón que ahora señala Santiment es coherente con una base de holders que prefiere retirar sus monedas antes que vender.
Mi lectura, con la prudencia obligada, es que estamos ante un cambio estructural en la oferta de ETH. La red ya no depende de que lleguen millones de nuevos inversores dispuestos a comprar; le basta con que no aparezcan vendedores masivos para que la presión compradora tenga un efecto mayor. Es una dinámica más propia de un activo en proceso de maduración, aunque con matices.
El riesgo no es menor. La concentración del staking en unos pocos protocolos, la dependencia de los flujos de ETFs y la posibilidad de que una venta institucional encuentre poca profundidad en los libros son factores que hay que vigilar de cerca. La escasez no elimina las correcciones: las hace más rápidas. Un mercado con poca oferta flotante puede moverse en ambas direcciones con una velocidad incómoda.
La cotización acompaña por ahora. ETH abría la sesión cerca de 2.408 dólares, con la resistencia de medio plazo situada en los 2.664,81 dólares. Los indicadores técnicos que cita la fuente —RSI a la baja en 56 puntos y MACD sobre el nivel de cero— dibujan un escenario sin excesos, pero con el precio sostenido por encima de la media móvil de 200 periodos. Nada de euforia; sí cierta consistencia.
El factor que puede inclinar la balanza en los próximos meses es sencillo de enunciar y difícil de predecir: si la demanda institucional mantiene el ritmo y el suministro disponible en exchanges sigue cayendo, la presión estructural será alcista. Si por el contrario llega una venta forzada en un mercado con poca liquidez, la caída será más rápida de lo que muchos esperan. En Ethereum, hoy, la oferta manda un mensaje claro: cada vez hay menos ether en el escaparate.




