Las ampliaciones de capital IA en el Ibex dejan 500 millones en pérdidas a los inversores

Los inversores que acudieron a las colocaciones de ACS, Merlin y Solaria sufren una caída media del 26% en el valor de sus acciones. El temor a una rebelión contra los centros de datos y el encarecimiento de la financiación aceleraron el castigo.

Las ampliaciones de capital vinculadas a la inteligencia artificial no han salido gratis. ACS, Merlin Properties y Solaria captaron casi 3.000 millones de euros en el primer semestre de 2026 para financiar infraestructuras de centros de datos, y quienes acudieron a esas colocaciones acumulan ahora minusvalías de unos 500 millones de euros, según los cálculos recogidos por Expansión.

No parece, a primera vista, un caso de insiders vendiendo caro a sabiendas. En la operación de ACS participaron accionistas significativos como Florentino Pérez y CriteriaCaixa. En Merlin, Santander y Nortia acudieron a la ampliación. La sangría se explica por un castigo generalizado a los valores expuestos a la infraestructura de IA, no por una fuga de información privilegiada.

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Los precios de venta cuentan la historia. ACS colocó sus nuevas acciones a 125 euros; hoy cotizan a 91,45 euros, un 26,8% por debajo. Merlin vendió a 13,64 euros y el mercado paga ahora 12,4 euros, una caída del 9,1%. Solaria acudió con un precio de 24 euros y su cotización se ha desplomado hasta los 16,48 euros, un 31,3% menos. La suma del quebranto ronda los 500 millones de euros.

La corrección no llegó con el debate regulatorio de esta semana. Comenzó antes de verano, alimentada por el miedo a una rebelión popular y política contra los centros de datos en Estados Unidos y España —donde hay un polémico proyecto de decreto—, y por el encarecimiento de la financiación. Los inversores han dejado de mirar el potencial de la IA y han empezado a calcular cuántos proyectos se quedarán sin completar.

UBS pone cifra a ese temor. El banco suizo estima que el mercado ya descuenta que un 20% de la cartera de pedidos de construcción de centros de datos de ACS no llegará a completarse. La cifra es alta. Y conocida.

El inversor que suscribió una ampliación para IA no paga un fallo de tesis, sino el precio de anticiparse a un sector sin licencia social resuelta.

No es la primera vez que una temática de moda infla colocaciones y luego castiga a los suscriptores. Ocurrió con las renovables en 2021 y con las SPAC en 2022. La particularidad de las ampliaciones para IA es que las empresas emisoras no son startups sin ingresos, sino cotizadas del Ibex con flujos de caja recurrentes. El inversor podía asumir que el suelo era más firme.

Tres colocaciones, un mismo guion

Las tres operaciones comparten patrón: empresas con balance saneado que decidieron acelerar su exposición a la temática de la IA y encontraron ventana en el primer semestre. ACS captó 1.800 millones de euros para su plataforma de data centers. Merlin y Solaria completaron el resto hasta rozar los 3.000 millones en conjunto. En los tres casos, el mercado acudió con demanda suficiente, según los Hechos Relevantes remitidos a la CNMV.

Sin embargo, el comprador de una ampliación de capital compra tiempo y proyecto. Si el proyecto se retrasa o se encarece, la dilución no se compensa con revalorización. Eso es exactamente lo que ha pasado: la nueva acción emitida a 125, 13,64 o 24 euros vale hoy bastante menos, y el accionista anterior que no suscribió sufre la dilución sin contrapartida. El que sí suscribió, sufre la minusvalía.

La experiencia puede dejar marcas en el apetito por futuras colocaciones vinculadas a la IA. Expansión apunta a la posible salida a bolsa de Ignis, la compañía energética que aspira a crecer en suministro y promoción de centros de datos. Si las tres grandes ampliaciones del primer semestre cotizan bajo el agua, el inversor institucional pedirá precios más bajos, más descuento o ambas cosas.

Lo que descuenta el mercado y lo que podría cambiar

El debate sobre la regulación de los centros de datos en España llega en el peor momento para los que ya han invertido. El proyecto de decreto puede espantar, según las cifras que circulan, hasta 9.000 millones de euros en inversión. La incertidumbre normativa se suma al encarecimiento de la deuda y al creciente rechazo vecinal en varios países, con Estados Unidos y España como focos principales.

El consenso de analistas no es uniforme. UBS, por ejemplo, matiza: ‘la relocalización y adaptación de calendarios son desenlaces más probables para los proyectos de centros de datos que su cancelación’. La frase es relevante. No niega el problema, pero lo reformula como un ajuste de plazos y ubicaciones, no como un colapso de la demanda.

La cuestión de fondo es si la corrección ha ido demasiado lejos. ACS ha perdido casi un 27% desde su ampliación; Solaria, un 31%. Si UBS acierta y los proyectos se relocalizan más que se cancelan, parte del castigo podría revertirse. Pero el inversor que acudió a la ampliación ya ha sufrido la dilución y el coste de oportunidad. No hay vuelta atrás en la ecuación de partida.

El precedente que marca el apetito por la IA en el parqué español

La participación de CriteriaCaixa, Florentino Pérez, Santander y Nortia refuerza la idea de que no hubo venta informada. Eran apuestas de largo plazo por el negocio de los centros de datos, no operaciones de salida. Aun así, el mercado ha juzgado con dureza la ventana temporal elegida. Ampliar capital para crecer en IA a principios de 2026 significaba comprar suelo, permisos y contratos en un entorno de tipos altos y contestación social creciente.

A mi juicio, el castigo es excesivo en ACS, que sigue generando caja con su negocio tradicional de construcción y concesiones, y preocupante en Solaria, donde la dilución se suma a un negocio de renovables ya presionado por los precios de la electricidad. Merlin queda en una posición intermedia: su exposición a centros de datos es más selectiva y su balance menos apalancado, pero la caída del 9,1% confirma que ni siquiera las tipologías ‘core’ se libran del ajuste.

El mercado español sigue siendo un destino natural para las infraestructuras de IA por su mix solar, su posición geográfica y su red de interconexiones. Lo que se ha roto no es la tesis de fondo, sino el precio de entrada. El inversor que quiera exponerse a esta temática desde el Ibex puede encontrar hoy puntos de entrada más favorables que los de las ampliaciones, siempre que asuma que la volatilidad no ha terminado.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: ACS cede un 26,8% desde su colocación, Merlin un 9,1% y Solaria un 31,3%. La minusvalía agregada ronda los 500 millones de euros sobre los casi 3.000 millones captados.

Clave técnica: Solaria marca el peor registro con una caída del 31,3% y se sitúa en zona de sobreventa, aunque sin catalizadores claros a corto plazo. ACS respeta los 90 euros pese a la presión, un nivel que ha actuado como soporte en las últimas semanas.

Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene contenida pese al ruido normativo sobre los centros de datos, lo que sugiere que el mercado de renta fija no descuenta un frenazo estructural. El bono español a diez años se mueve estable en niveles previos al verano.

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