7Zumo de naranja: menos cosecha, envase más caro
El zumo de naranja se ha convertido en el ejemplo más visible de cómo una mala cosecha acaba llegando al carrito. Brasil, que concentra la mayor parte del concentrado que se comercializa en el mundo, cerró la campaña 2024/25 con unos 223 millones de cajas de 40,8 kilos en su cinturón citrícola de São Paulo y el Triángulo Mineiro, un 27,4% menos que el año anterior y su cosecha más corta desde 1988/89, según las estimaciones de Fundecitrus, lastrada por la sequía, las temperaturas altas y el greening. Florida, el otro gran proveedor, firmó su peor recolección desde la Gran Depresión: en torno a 12 millones de cajas, casi un tercio menos, golpeada por los huracanes y por una enfermedad bacteriana sin cura que ha reducido su potencial desde los 240 millones de cajas de hace dos décadas. Con los almacenes vacíos tras tres años de caídas, los futuros del concentrado congelado en Nueva York duplicaron su valor en dos años y la tonelada llegó a pagarse cerca de 8.000 dólares en el mercado internacional.
Al coste de la materia prima se ha sumado el del envase. El sector apunta a las nuevas reglas europeas de responsabilidad ampliada del productor y al encarecimiento del cartón y del plástico —incluido el impuesto español sobre el plástico no reutilizable— como parte del sobrecoste que termina en el lineal. El resultado se aprecia en la etiqueta: en Reino Unido el litro de zumo pasó de 0,76 libras en 2020 a 1,79 en 2025, un 29% solo en el último año, y en Estados Unidos el galón se vendía a 11,75 dólares en septiembre de 2025, un 20% más que un año antes. En España, la producción de naranja alcanzó los 2,97 millones de toneladas, un 8,8% más, pero aún por debajo de la media de las cinco últimas campañas, y las organizaciones agrarias denuncian que la industria paga la fruta para zumo por debajo de los costes de producción. Ante ese escenario, varias marcas ya recurren a mezclas con mandarina, manzana o pera para contener el precio final.



