PLD Space presenta Miura 9: un lanzador reutilizable de 42 metros para lanzar constelaciones de satélites. La compañía aterriza el anuncio con una ronda de 288 millones y un contrato de 158 millones de la Agencia Espacial Europea.
Claves de la operación
- Miura 9 será completamente reutilizable con aterrizaje propulsado. El nuevo cohete de 42 metros de largo y tres metros de diámetro aspira a lanzar constelaciones de satélites desde suelo europeo.
- PLD Space capta 288 millones en su serie C. La japonesa Mitsubishi entra como accionista relevante y la ronda servirá para finiquitar el Miura 5 y desarrollar el Miura 9.
- La ESA adjudica 158 millones al proyecto. PLD Space es una de las tres adjudicatarias europeas, junto a dos compañías alemanas, para la nueva generación de lanzadores.
El salto del Miura 5 al Miura 9: de 35,7 a 42 metros
El Miura 5, de 35,7 metros, sigue siendo el primer producto comercial de la empresa. Su estreno orbital se fijó para el primer semestre de 2026. Durante el acto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firmó uno de sus módulos. El siguiente paso es el Miura 9: 42 metros de longitud y tres de diámetro, con capacidad de aterrizaje propulsado y reutilización completa.
El presidente ejecutivo de PLD Space, Ezequiel Sánchez, enmarca el proyecto en la soberanía europea: ‘Es una oportunidad para lanzar desde Europa misiones desarrolladas por completo y contribuir a despliegues como Iris 2. La referencia al programa europeo de conectividad segura no es casual: el lanzador quiere capturar contratos institucionales más allá del primer cliente comercial.
La compañía opera con más de 550 trabajadores y dos centros de operaciones en Elche y Teruel. El desarrollo continuado de capacidades la ha convertido en una de las principales apuestas del continente para reducir la dependencia frente a SpaceX y a Estados Unidos.
El pulso por la financiación soberana del espacio europeo
El Estado ha sido hasta el pasado noviembre el principal accionista de la compañía, con una inversión acumulada de 170 millones de euros públicos a través del CDTI y de Cofides. La ministra de Ciencia, Diana Morant, fue directa: ‘Sin el apoyo de vuestro gobierno no existiría PLD Space o sería otra cosa’.
Pedro Sánchez defendió la inversión pública en investigación frente a quienes la consideran un despilfarro: ‘El verdadero despilfarro sería no hacerlo. Para mí significa invertir en el mañana, en mejores empleos y mejores empresas’. El sector espacial se ha convertido en un vector de política industrial que trasciende la ideología del gasto.
Europa lleva décadas comprando acceso al espacio a potencias ajenas; el Miura 9 quiere transformar esa dependencia en capacidad soberana.
La ronda de serie C se amplió hasta 288 millones de euros y ha incorporado a Mitsubishi como accionista relevante. A esa cifra se suma el contrato de 158,9 millones de la ESA para el desarrollo de esta nueva generación de lanzadores. PLD Space comparte adjudicación con dos compañías alemanas.
Los recursos tienen doble destino: finiquitar el Miura 5 y acelerar el desarrollo del Miura 9, que antes fue presentado como Miura 5 1.2. Ese cambio de nombre revela la ambición: no es una mejora del modelo actual, sino una plataforma distinta.
Cosas que pasan en 2026.
Lo que PLD Space se juega en la soberanía espacial europea
PLD Space se ha consolidado como la principal apuesta aeroespacial española con un ecosistema que va más allá del lanzador. El antecedente inmediato es el programa de inversión pública sostenida desde el CDTI, que permitió a la empresa mantenerse en los años en los que el capital privado no veía retorno. Hoy, con Mitsubishi en el capital y la ESA como cliente, la narrativa cambia: el riesgo ya no es tecnológico, sino de ejecución y competencia. Los 170 millones públicos ya no se presentan como un rescate, sino como la semilla de un tejido industrial que aspira a retener talento en Elche y Teruel.
No existe un competidor directo en el IBEX 35, pero el sector sí compite por financiación y talento con las grandes cotizadas tecnológicas y de defensa, y con los programas de otras agencias. Frente a las dos adjudicatarias alemanas, PLD Space parte con la ventaja de tener lanzador propio y un programa comercial en marcha.
La incógnita está en los plazos. El Miura 5 debía volar en el primer semestre de 2026 y, con el año ya avanzado, cada retraso del Miura 5 traslada presión al Miura 9. La reutilización completa exige demostrar antes un aterrizaje propulsado fiable, una capacidad que solo SpaceX opera con regularidad en el mundo occidental. Y ese es el listón: no basta con lanzar, hay que recuperar el vehículo y certificar que puede repetir misión.
Lo observamos como una apuesta a largo plazo: el valor no está solo en el lanzador, sino en situar a España entre los países con acceso autónomo al espacio. La siguiente referencia será el estreno del Miura 5, el hito que separa la promesa industrial del negocio recurrente.
Ahora, a volar.




