A una cocina pequeña no le sobran metros, le sobran huecos desaprovechados: el pasillo entre el mueble y la pared, la franja libre entre la encimera y los armarios altos, el fondo del cajón donde todo se amontona o el lateral del frigorífico. La lista que sigue reúne cinco piezas de IKEA pensadas precisamente para esos rincones, todas por debajo de los 30 euros y sin obra de por medio. No son soluciones de reforma, sino de aprovechamiento: mover, colgar o apilar para que cada centímetro disponible trabaje.
El criterio de selección es doble: precio contenido y medidas que encajen donde una cocina estrecha no admite más. Por eso priman los fondos cortos —30 centímetros en el carro NISSAFORS, 27 en la estantería HYLLIS—, las piezas que se atornillan en vertical y los accesorios que se adaptan al mueble que ya existe en lugar de sustituirlo, como los organizadores de cajón. Todos son artículos de catálogo con referencia, disponibles en tienda y en ikea.es, e incluyen alguna alternativa sin taladro.
5Barra o estante con ventosa OBSERVATÖR: una balda más sin taladrar azulejos ni frigorífico
Frente a las baldas que obligan a taladrar, IKEA resuelve el problema con una ventosa: el estante de pared de la serie ÖBONÄS (art. 004.988.96), que en la Península cuesta 6,99 euros y en las tiendas de Canarias aparece por 4 euros. Mide 28 cm de ancho, 12 cm de alto y 10 cm de fondo, soporta hasta 1 kg de peso y está fabricado en plástico ABS con al menos un 20% de material reciclado, plato de policarbonato y ventosa de caucho sintético. El diseño de bordes redondeados, firmado por Maja Ganszyniec, esconde la sujeción y deja la pared limpia. Se adhiere a superficies planas y lisas —los azulejos del salpicadero, cristal o espejo—, y el montaje se limita a limpiar bien la zona y presionar la ventosa contra ella hasta oír un «puf».
Conviene aclarar el nombre, porque aquí conviven dos familias distintas: OBSERVATÖR es la colección de cestas y soportes de acero (su cesta colgante mide 31x30x18 cm y se engancha a baldas de al menos 28 cm de fondo y hasta 2 cm de grosor), mientras que las piezas con ventosa son ÖBONÄS. La ventaja real de esta balda en una cocina pequeña es que convierte el salpicadero en almacenamiento vertical y se retira sin dejar agujeros: especias, utensilios de uso diario, botes de jabón o estropajos. Los orificios inferiores evitan que se acumule agua y el estante se desenrosca de la ventosa para limpiarlo sin desmontar el conjunto. Su límite es el kilo de carga, así que no admite tarros llenos ni menaje pesado. Completan la serie un recipiente y un gancho triple con ventosa, ambos también de 1 kg.



