El auge de la marca blanca en España aprieta a las marcas de fabricante y reconfigura la cesta de la clase media

El último dato de Worldpanel by Numerator sitúa la cuota de la marca de distribuidor en el 54% de las ventas, con Lidl y Mercadona a la cabeza. La clave ya no es solo el precio: la calidad, la innovación y la menor carga mental de elección explican el salto.

El auge de la marca blanca en España tiene ya una cifra de récord: un 54% de las ventas del gran consumo, según el último estudio de Worldpanel by Numerator. Detrás del dato, las marcas de fabricante pierden terreno y la clase media rehace su cesta paso a paso.

El 54% que cambia el lineal

Los números confirman lo que se ve en cualquier cola: la marca de distribuidor ha dejado de ser la opción de apuro. Lidl eleva su apuesta hasta el 83% y Mercadona firma un 72%, mientras lidera el súper español con una cuota que triplica el 9% de Carrefour. La proyección que maneja el informe dibuja un futuro aún más concentrado: en 2035 la MDD podría rondar el 70% del total, con un segmento gourmet y poco espacio para más.

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Hablar de ‘marca blanca’ se ha quedado corto. Ya no hay gamas bajas escondidas en el fondo de la estantería; hay marcas de distribuidor con identidad propia —Hacendado, Milbona, Alesto o Auchan— que compiten por innovación, sabor y percepción de calidad. Lo que arrancó como refugio barato es hoy una categoría tan legítima como la del fabricante, y esa legitimidad explica por qué la clase media la ha subido al carro sin complejos.

Por qué la clase media cambia de pasillo

marca blanca vs marca fabricante

La pugna no avanza igual en cada categoría. Las marcas de refrescos han resistido mejor que las de yogures, por ejemplo. Para Alejandro Alegret, profesor de la EAE Business School y coautor del estudio Marcas Blancas: símbolo del consumo inteligente, el empobrecimiento de la clase media explica gran parte del cambio: con el salario mínimo acercándose al salario medio y rentas altas cada vez más altas, el supermercado se convierte en espejo de la sociedad.

Beatriz Jacoste, CEO de Km Zero Food Innovation Hub, apunta otra palanca: la carga mental. Elegir cuatro veces al día agota; que el distribuidor ofrezca una única marca fiable y razonable de precio se percibe como una ventaja. ‘Puede que te guste elegir en caprichos como un refresco o una cerveza, pero no en cada compra diaria’, resume la lógica que gana adeptos.

La marca de distribuidor ya no es la opción de emergencia: es la elección de cabecera de una clase media que compara precio, calidad y esfuerzo mental.

David Chamorro, fundador de Food Idea Lab, lo formula con crudeza: el I+D del país ha pasado de elBulli a Mercadona. Las MDD ya no cambian solo la etiqueta y bajan el precio; tiran del carro en perfiles de palatabilidad, y hasta la hostelería quiere replicar productos que se parezcan a los de Hacendado. Eso lo cambia todo para las marcas de toda la vida.

La marca blanca llegó a España en los años 70, pero el salto moderno lo marcó Juan Roig. En 2008, Mercadona dio de baja unas 10.000 referencias y anunció bajadas de precio. Aquel movimiento, que entonces olía a riesgo, se ha convertido en la lógica dominante del supermercado.

En Lidl España, Toni Alarcón lo traduce a números simples: sus marcas exclusivas han permitido compensar la inflación del primer trimestre (1,7%) y cerrar incluso con deflación del -0,3%. La relación entre calidad y precio, insiste, es la otra clave del avance. El mensaje es directo: la MDD ya no compite solo por ser más barata; compite por percepción de valor.

📊 La cuota, en un vistazo

CadenaPeso de la MDDMatiz
Lidl83%La más intensiva en marca exclusiva
Mercadona72%Líder del súper; triplica a Carrefour
Carrefourn/dCuota del 9%, perseguidor inmediato

El poder cambia de manos

La comida de los españoles depende hoy más de Mercadona, Lidl o Carrefour que de multinacionales clásicas como Unilever, Pepsico o Nestlé. Esa concentración trae ventajas de escala y precios, pero también un riesgo real: menos variedad en el lineal y más presión sobre agricultores, ganaderos y fabricantes que ven cómo se estrecha su poder de negociación.

Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, recuerda que hay cadenas regionales —Froiz, Plusfresc, Condis o Masymas— a las que les va bien apostar por la diversidad y por fabricantes locales. El publicista Jorge Martínez va más allá: solo sobrevivirán las marcas que construyan un relato afectivo que las haga insustituibles. El resto, afirma, están abocadas a desaparecer.

Aquí toca leer el movimiento con criterio. La MDD compensa de forma distinta según categoría y hogar. En básicos de alta rotación —leche, pasta, legumbres, limpieza—, la marca de distribuidor suele ganar por precio y calidad comparable. En caprichos con vínculo emocional —refrescos, cerveza, chocolate—, la marca de fabricante conserva terreno. Conviene además comparar el precio por kilo y no el precio de góndola, porque el envase engaña. El problema no es la marca blanca en sí; es la concentración de poder en muy pocos distribuidores, porque puede estrechar el surtido y trasladar la rentabilidad hacia arriba mientras aprieta al eslabón primario. El consumidor gana hoy en precio; la incógnita es si mañana pagará el coste de un lineal más homogéneo.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Compara por categoría: En básicos, la MDD suele compensar; en caprichos, la marca clásica aún justifica el sobreprecio emocional.
  • Mira la calidad, no solo el precio: Las marcas del distribuidor ya innovan, pero el lineal puede perder variedad; compara etiquetas y precio por kilo.
  • Vigila la concentración: Elegir una única marca de distribuidor es cómodo, pero reduce tu capacidad de comparar y regatea poder de elección a largo plazo.

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