El hackeo a Liquid Network: devuelven 3.400 BTC, retienen 47 millones y la red sigue pausada

La devolución parcial alivia la reserva, pero el fallo de emisión en Elements mantiene en revisión la convertibilidad del L-BTC. Blockstream no ha confirmado un acuerdo público sobre los 598,5 BTC retenidos.

Un hackeo a Liquid Network terminó con la devolución de 3.400 bitcoins (unos 268 millones de dólares) a la federación que respalda la red, pero los responsables retienen otros 47 millones en BTC. El protocolo, una sidechain de Bitcoin operada por Blockstream, sigue pausado mientras se investiga un fallo en el software Elements que permitió emitir tokens L-BTC sin respaldo real.

Para entenderlo: Liquid es una cadena lateral vinculada a Bitcoin. Su función principal es mover bitcoins entre exchanges de forma rápida y confidencial, representados como L-BTC, la versión tokenizada del bitcoin en esa red. Un L-BTC debería valer exactamente lo mismo que un bitcoin real, porque cada unidad emitida está respaldada por un bitcoin depositado en la reserva de la federación. El incidente del 6 de septiembre rompió esa promesa.

Publicidad

Qué ha pasado en Liquid Network

El domingo 6 de septiembre salieron de la wallet de la Liquid Federation cerca de 4.000 BTC, de los 4.200 que custodiaban. Eso suponía el 95% de la reserva, lo que dejó el sistema con poco más de 200 bitcoins para cubrir todos los L-BTC en circulación. Según los reportes citados por la fuente original, los atacantes drenaron casi toda la reserva en una sola operación.

Horas después, los presuntos hackers anunciaron su intención de devolver los fondos tras parchear los nodos del puente. La transferencia de regreso trajo 3.400 BTC a la dirección de la federación. El remanente de 598,5 BTC (unos 47 millones de dólares) sigue bajo su control, sin que exista un acuerdo público que explique si se trata de una recompensa negociada o de una retención oportunista. La documentación oficial de Liquid Network no ha aclarado ese punto.

Liquid ha calificado a los responsables como “presuntos hackers white-hat”, pero la ausencia de un mensaje on-chain que identifique la cantidad retenida como recompensa mantiene abierta la discusión. En la práctica, recuperar el 85% de los fondos alivia la presión inmediata, pero no permite reabrir la red automáticamente.

El fallo en Elements y la negociación pública

La investigación se centra en Elements, el software que utilizan los nodos de Liquid. Según las reconstrucciones técnicas citadas en los reportes, el fallo estaría relacionado con la verificación de range-proofs (pruebas de rango). Ese error habría permitido crear L-BTC sin depositar el bitcoin que normalmente debe respaldar cada unidad. El código está disponible en el repositorio oficial de Elements en GitHub.

El mecanismo no fue el clásico robo de claves privadas. Las claves de la federación no se vieron comprometidas, y Sideswap, el servicio de peg-out implicado, tampoco sufrió una intrusión. Lo que ocurrió es que la red aceptó L-BTC defectuosos, los procesó como solicitudes válidas y entregó bitcoins reales de la reserva. Es la diferencia entre que te roben la llave y que te pidan un rescate por un fallo de fábrica.

La comunicación entre Blockstream y los actores se produjo mediante mensajes OP_RETURN incrustados en transacciones de Bitcoin. En uno de los primeros, los responsables escribieron: ‘we are whitehats. contact us on chain’. La negociación fue pública y técnicamente visible, algo poco habitual incluso en el ecosistema cripto.

Un fallo de emisión convertido en bitcoins retirables es el peor escenario para una sidechain respaldada.

Riesgos y lecciones para los usuarios de sidechains

La red sigue pausada el 7 de septiembre. Los depósitos y retiros de L-BTC en exchanges centralizados están detenidos por petición expresa de Liquid. Otros activos emitidos en la red, como USDT o Depix, no fueron tocados, pero las wallets como Aqua sufren interrupciones en sus funciones relacionadas con Liquid. La cadena principal de Bitcoin no resultó afectada.

El reinicio dependerá de varias pruebas. Los operadores deben distribuir una versión parcheada de Elements entre los participantes, demostrar que los L-BTC legítimos vuelven a tener cobertura 1:1 y comprobar que el puente no expone de nuevo las reservas a solicitudes inválidas. Hasta que eso ocurra, la convertibilidad del L-BTC está en entredicho.

Este episodio recuerda a la caída de Mt. Gox en 2014, pero con una diferencia clave: entonces el fallo fue de custodia, ahora es de emisión. La reserva siguió bajo control de sus firmantes, pero aun así perdió fondos porque el sistema aceptó unidades sin respaldo real. La lección para los usuarios de activos vinculados es incómoda: incluso una red con custodios coordinados puede fallar si el código de emisión tiene un agujero.

Los 598,5 BTC retenidos son la incógnita financiera más visible, pero el daño operativo va más allá. Liquid debe explicar con precisión cómo una emisión defectuosa terminó convirtiéndose en bitcoin retirable. Sin esa explicación, la confianza en la sidechain no volverá.

La próxima prueba será técnica, no discursiva: parchear Elements, auditar la reserva y reabrir el puente sin repetir el fallo. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.


Publicidad