Aparecen 40 m² más de mosaico romano en el yacimiento de El Forau de la Tuta, en Artieda (Zaragoza). El hallazgo, confirmado durante la sexta campaña de excavación, llega cuando el equipo daba por prácticamente agotada la superficie del pavimento.
La nueva superficie se encuentra en excelente estado y corresponde a una composición geométrica en blanco y negro. Los arqueólogos la interpretan como parte del frigidarium, la sala de agua fría de unas termas romanas que no dejan de crecer a cada campaña.
La sorpresa llegó cuando el equipo ya creía haber delimitado el conjunto. Jorge Angás, investigador de ARAID y coordinador de los trabajos arqueológicos, lo resumió con una frase: ‘cuando pensábamos que el mosaico ya estaba agotado, aparecieron 40 metros cuadrados más en excelente estado’.
Un complejo termal que se negaba a darse por terminado
Los nuevos restos se suman a los suelos descubiertos en las campañas de 2021 y 2022. En 2021 apareció un pavimento bicromo del vestibulum con una escena figurativa; en 2022, otro mosaico vinculado al posible apoditerium o frigidarium. El sector de 2026 mantiene el esquema geométrico en blanco y negro y amplía la imagen de un complejo termal de notable tamaño.
Para hacerse una idea de la escala basta un ejercicio simple: 40 metros cuadrados equivalen a una estancia de poco más de seis metros por seis, un salón contemporáneo de dimensiones generosas. Y no se trata de un suelo cualquiera: hablamos de un pavimento romano que ha permanecido protegido bajo tierra durante siglos y que conserva su dibujo original.
La campaña de 2026 no se limitó a ampliar el mosaico. Un segundo sector de excavación fue seleccionado con técnicas de detección remota no invasivas, que permitieron localizar anomalías en el subsuelo y comprobar después sobre el terreno su alcance real. El hallazgo de nuevos desagües refuerza, según los investigadores, la idea de que el conjunto termal todavía guarda información por compartir.
Cuando un yacimiento que parecía cerrado devuelve cuarenta metros cuadrados de pavimento intacto, el plano de la ciudad romana que hay debajo de Artieda cambia de nuevo.
La sala fría, los desagües y una anomalía detectada sin excavar

La lectura tipológica del nuevo pavimento apunta al frigidarium, la sala fría donde los usuarios de las termas completaban el circuito térmico. En las termas romanas, el recorrido solía ir del caldarium al tepidarium y de ahí a la sala fría; que esa estancia esté decorada con mosaico indica que no era un espacio secundario.
Junto al mosaico, la aparición de nuevos desagües añade otra pieza al rompecabezas. Un sistema de evacuación de aguas no se improvisa en un edificio pequeño: sugiere circulación de agua, mantenimiento y una arquitectura termal pensada para el uso continuado. Aun así, conviene mantener la cautela: la interpretación se apoya en la posición de las estructuras y en paralelos tipológicos, no en una datación cerrada sobre cada fase del edificio.
El enclave está declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón, y cada campaña demuestra que su potencial va más allá del mosaico. Comprender la extensión, la organización interna y la evolución histórica de la ciudad romana que ocupó Artieda es el objetivo de fondo del proyecto. Que el yacimiento se diera por agotado y devolviera una sorpresa de este calibre obliga a revisar los límites conocidos.
La ciudad romana que sigue reescribiendo su plano
El Forau de la Tuta no es un hallazgo cerrado, sino un asentamiento romano de cierta entidad que se va revelando por fragmentos. Las campañas anteriores ya habían mostrado un complejo termal con estancias decoradas; ahora la superficie conocida aumenta y, con ella, la hipótesis de una trama urbana más extensa de lo previsto.
Las termas, además, no eran solo un lugar de higiene: funcionaban como espacio social y político en las ciudades romanas. Que un enclave como Artieda dispusiera de un complejo termal con pavimentos decorados sugiere un núcleo con los recursos y la población necesarios para construirlo y mantenerlo. La extensión exacta de la ciudad, sin embargo, continúa siendo una pregunta abierta; por eso la teledetección se ha convertido en una aliada para decidir dónde excavar.
Me interesa este tipo de hallazgos por lo que dicen sobre el método arqueológico. Cuando un equipo piensa que ha delimitado un pavimento y aparece una extensión contigua, la lección no es solo local: el subsuelo sigue siendo un archivo con páginas sin leer. Las técnicas de detección remota ayudan, pero la excavación sigue siendo la prueba definitiva.
La cautela, en cualquier caso, forma parte del rigor. Los resultados de la sexta campaña se han comunicado directamente desde la coordinación del yacimiento y deberán integrarse en una publicación o memoria técnica que permita contrastar planimetrías y fases. Por ahora, lo sólido es esto: el mosaico creció 40 metros cuadrados cuando nadie lo esperaba, y el complejo termal de Artieda continúa ampliando su superficie.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: 40 m² adicionales de mosaico romano geométrico en blanco y negro, vinculado al frigidarium de las termas, junto con nuevos desagües.
- Dónde: Yacimiento de El Forau de la Tuta, Artieda, Zaragoza (Aragón).
- Institución responsable: Excavación coordinada por Jorge Angás (ARAID); yacimiento declarado BIC por el Gobierno de Aragón.
- Cuándo: Sexta campaña de excavación, 2026; los mosaicos previos se hallaron en 2021 y 2022.
- Impacto a futuro: Obliga a revisar los límites del complejo termal y de la ciudad romana, y justifica nuevas campañas de excavación.




