El cofundador de Solana desmonta las comisiones de Robinhood Chain: 0,40$ por operación frente a fracciones de céntimo

El cofundador de Solana calcula que el 10% que Robinhood comparte con Arbitrum cubriría cuatro veces el gasto en comisiones de Solana. La red del bróker promedia 0,40 dólares por transacción y encabeza el ranking entre 27 blockchains.

Anatoly Yakovenko, cofundador de Solana, ha desmontado el modelo de comisiones de Robinhood Chain con una comparación difícil de rebatir: 0,40 dólares por operación frente a fracciones de céntimo. El reproche no es cosmético. El bróker gana dinero con la congestión de su propia red, no con una tarifa fija visible.

De dónde salen los 0,40 dólares por operación

Robinhood Chain se lanzó en su red principal el 1 de julio de 2026. Utiliza tecnología de Arbitrum, liquida en Ethereum y emplea ETH para pagar el gas, el combustible que mueve cada transacción. Desde entonces, su uso ha crecido a un ritmo que presiona los costes. Según los datos recogidos por BeInCrypto, un solo día dejó 4,22 millones de dólares en comisiones para unos 10,4 millones de transacciones. La división da casi 0,40 dólares por operación.

Publicidad

El coste mediano refleja la misma tendencia. Robinhood Chain ocupa el primer puesto entre 27 blockchains analizadas, con 0,24 dólares por transacción. Ninguna rival alcanza esa cifra. La clave es que no existe una tarifa fija: la congestión determina el precio. A más actividad, más competencia por incluir cada operación en el bloque y más sube el gas.

La comparación con Solana y el reparto de ingresos de Arbitrum

Solana fija una comisión base de 5.000 lamports por firma. El lamport es la unidad más pequeña de Solana, y 1 SOL equivale a 1.000 millones de lamports. Con un precio de Solana en torno a 102 dólares, esa comisión queda muy por debajo de un céntimo. No es solo una cuestión teórica: esa diferencia explica por qué Solana se ha convertido en una opción para pagos pequeños y operaciones frecuentes. Aquí el reproche de Yakovenko se vuelve contundente: el reparto de ingresos que Robinhood entrega a Arbitrum cubriría las comisiones de Solana cuatro veces.

El token nativo de Solana, SOL, cede terreno en el día. SOL cae un 1,64%, en un mercado cripto sin grandes sobresaltos. No hay una relación mecánica entre el cruce de declaraciones y ese descenso, pero sirve para recordar que el precio de SOL sigue lejos de sus máximos.

Las comisiones de Robinhood Chain también benefician a Arbitrum, la red sobre la que se apoya. El bróker entrega el 10% de sus ingresos netos según los términos de la licencia: un 8% va al tesoro de la Arbitrum DAO y un 2% al Developer Guild. La DAO es la organización descentralizada que gobierna Arbitrum, y el Developer Guild reúne a los desarrolladores que mantienen sus herramientas. Esos pagos ya han reanimado al token ARB, que sube cerca del 90% desde su mínimo histórico, siempre según la fuente original.

La congestión sube el precio, no una tarifa fija: ahí está el corazón de la crítica de Yakovenko.

Yakovenko responde a quienes defienden que Robinhood tiene derecho a monetizar su aplicación. El cofundador de Gnosis, Martin Köppelmann, señaló que Robinhood gana dinero en lugar de ofrecer el servicio gratis, y dudó de que esa defensa convenza a los usuarios. La réplica de Yakovenko fue directa: las interfaces front-end, las pantallas con las que el usuario interactúa, suelen cobrar entre 50 y 80 puntos base. Uniswap y Relay son ejemplos entre las aplicaciones más usadas.

La controversia no termina en los números. Esta semana, Robinhood Chain detuvo la producción de bloques durante un breve periodo y los usuarios pagaron los 0,40 dólares de todas formas. Que una red cobre aun cuando se detiene no es la mejor carta de presentación para el comercio minorista. Al final, la cadena de pagos queda así: el usuario cubre el coste, Ethereum se lleva su comisión de liquidación y Robinhood se queda con el resto.

Congestión, incentivos y quién paga al final

Más allá de Robinhood, la discusión devuelve al primer plano una pregunta incómoda para las redes de segunda capa, esas soluciones construidas sobre Ethereum para aumentar la velocidad y abaratar costes. Si la escalabilidad prometía comisiones casi nulas, ¿por qué un usuario acaba pagando 0,40 dólares en una cadena que liquida en Ethereum? La respuesta no es técnica, sino de incentivos. Robinhood tiene una base enorme de clientes minoristas acostumbrados a pagar poco por sus operaciones bursátiles, pero en cripto la factura se traslada a la infraestructura.

El precedente más claro fue la explosión de Ethereum en 2021: las comisiones se dispararon y operar en aplicaciones de finanzas descentralizadas (DeFi) podía costar decenas de dólares. En aquel ciclo, muchas promesas de tarifas irrisorias no resistieron el primer pico de uso. Robinhood Chain, que arranca con una base de usuarios enorme, choca ahora con la misma física de la demanda.

No parece que Robinhood vaya a renunciar a estos ingresos a corto plazo. Sin embargo, la crítica de Yakovenko deja un matiz relevante: una parte de lo que el usuario paga como comisión no es coste de red, sino margen. Eso es legítimo como negocio, pero conviene que sea transparente. La próxima prueba llegará cuando Robinhood detalle si ajusta su reparto de ingresos o introduce mecanismos para abaratar los picos de actividad. Si no lo hace, el debate sobre si cobra de más por la congestión seguirá acompañando a cada repunte de uso.


Publicidad