La sonda BepiColombo de la ESA supera su maniobra crítica e inicia el descenso a Mercurio tras ocho años de viaje

La separación del módulo de propulsión se confirmó por telemetría desde Cebreros y deja a los dos orbitadores rumbo a su inserción orbital el 21 de noviembre. Será la primera vez que dos sondas estudien Mercurio de forma simultánea.

La sonda BepiColombo de la ESA ha superado su maniobra crítica y navega hacia la órbita de Mercurio. La Agencia Espacial Europea confirmó este jueves, 3 de septiembre de 2026, la separación limpia del módulo de transferencia que ha propulsado a la nave durante casi ocho años. Es el inicio de la fase final de una de las operaciones más ambiciosas jamás lanzadas al sistema solar interior.

Una maniobra de alto riesgo a 200 millones de kilómetros

La separación se produjo a las 14.00 horas en España. El Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (MIO) de la agencia japonesa JAXA se desprendieron del Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM) a una velocidad de 40 centímetros por segundo, menos de medio metro por segundo. Parece poco, pero la nave se encuentra a 200 millones de kilómetros de la Tierra. Preguntarle algo y recibir respuesta supone esperar 11,5 minutos.

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De hecho, los controladores no respiraron tranquilos hasta poco antes de las 15.50, cuando la antena de espacio profundo de Cebreros captó la telemetría de los dos orbitadores. La ESA confirmó que la nave se encontraba en buen estado y funcionaba según lo previsto. La maniobra se ejecutó sin contratiempos. No había margen para la improvisación.

La agencia europea describe la operación como una de las más ambiciosas llevadas a cabo en el sistema solar. No es retórica. La nave arrastra dos orbitadores, un módulo de transferencia y un parasol diseñado para sobrevivir a una radiación solar diez veces más intensa que la terrestre. Un fallo en la separación habría puesto en peligro toda la misión.

Ocho años de viaje y nueve sobrevuelos planetarios

Lanzada en octubre de 2018, BepiColombo no ha viajado en línea recta. Para acercarse al Sol sin dejarse atrapar, ha encadenado nueve sobrevuelos planetarios: uno en la Tierra, dos en Venus y seis en Mercurio. Cada paso ha ajustado su trayectoria con una precisión extrema, comparable a disparar una flecha desde Madrid y acertar en un blanco de pocos metros en Tokio.

El inicio de la última fase se produjo a solo 63 millones de kilómetros de Mercurio. La intensidad solar en esa zona es unas diez veces mayor que en la Tierra y la nave espacial soporta temperaturas superiores a los 450 °C. Ahora los dos orbitadores viajan acoplados, impulsados por los propulsores del MPO.

La señal de Cebreros no solo confirmó una nave intacta: confirmó que Europa y Japón podían tocar el planeta más extremo del sistema solar interior.

Mercurio sigue siendo el planeta más extremo y desconocido del sistema solar interior. La combinación de gravedad solar, altas temperaturas y niveles de radiación muy duros convierte cada maniobra en una prueba para la electrónica de la sonda.

La ruta no se eligió por azar ni por impaciencia. Cada asistencia gravitatoria ha permitido frenar la nave sin gastar el combustible que ahora necesitará para quedar atrapada en Mercurio. Desde este jueves, esa responsabilidad recae en los motores del orbitador europeo.

El siguiente ensayo real llegará en diciembre, cuando los dos orbitadores se separen en la órbita polar elíptica de Mercurio. El MPO liberará al MIO y después ejectará su parasol, una pieza pensada para soportar el infierno térmico del planeta. A partir de ahí, cada encendido de motor será una primicia técnica: el sistema de propulsión principal del MPO no se ha probado nunca en condiciones de vuelo.

BepiColombo inserción orbital

Lo que BepiColombo puede cambiar en la física y en la historia del sistema solar

La misión conjunta de la ESA y JAXA no es un simple viaje de reconocimiento. BepiColombo estudiará la estructura y la dinámica de la magnetosfera de Mercurio, su núcleo férreo y el origen de su campo magnético, un enigma todavía sin respuesta completa.

Si todo sale bien, la campaña científica arrancará en abril de 2027 y se centrará en cuatro frentes: cartografiar la química superficial, reconstruir la historia geológica marcada por impactos y vulcanismo, entender el campo magnético del planeta y realizar mediciones orbitales que pongan a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein.

Paralelamente, el orbitador japonés MIO estudiará el entorno magnético y el viento solar, mientras el MPO observará la superficie y el interior. La sinergia entre ambos instrumentos es lo que hace única a la misión: dos miradas simultáneas sobre un planeta que casi ninguna nave ha conseguido visitar.

Ahora bien, conviene subrayar una incertidumbre genuina: el éxito de la separación no garantiza el resto. La inserción orbital del 21 de noviembre será el primer gran test del sistema de propulsión del MPO en condiciones reales. La página oficial de la misión BepiColombo en la web de la ESA detalla el calendario de estas operaciones.

Lo que me fascina de este tramo es que la sonda no solo viaja hacia un planeta; viaja hacia condiciones físicas que ningún instrumento europeo ha soportado de forma sostenida. Mercurio ha sido históricamente olvidado, pero su cercanía al Sol lo convierte en un laboratorio natural para entender cómo evolucionan los mundos rocosos.

La cita clave es el 21 de noviembre. Si la inserción orbital sale bien, en marzo de 2027 el MPO alcanzará su órbita definitiva y en abril arrancará la primera campaña científica con dos sondas trabajando a la vez sobre Mercurio. Ese es el horizonte concreto que conviene seguir.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La separación exitosa del módulo de transferencia de BepiColombo abre la fase final de aproximación a Mercurio.
  • Dónde: A unos 63 millones de kilómetros de Mercurio y a 200 millones de kilómetros de la Tierra.
  • Institución responsable: ESA (Agencia Espacial Europea) y JAXA (agencia espacial japonesa).
  • Cuándo: Separación el 3 de septiembre de 2026; inserción orbital prevista para el 21 de noviembre de 2026.
  • Impacto a futuro: Será la primera misión con dos orbitadores europeos y japoneses estudiando Mercurio a la vez, con datos científicos desde abril de 2027.

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