John Ternus asume su puesto como nuevo CEO de Apple en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El hasta ahora responsable de hardware hereda una compañía con cifras de récord –ingresos de 416.161 millones de dólares en el ejercicio 2025– pero también con frentes abiertos que ya no pueden atribuirse a la gestión de Tim Cook. El relevo llega cuando el iPhone muestra signos de madurez, la inteligencia artificial generativa ha evidenciado un retraso estratégico y los reguladores de ambos lados del Atlántico han puesto a Apple en el punto de mira.
Esta lista no ordena los desafíos por urgencia ni por gravedad, sino que recorre los frentes que determinarán si Ternus logra consolidar su propio liderazgo. El criterio ha sido seleccionar aquellos retos que combinan impacto inmediato en el negocio, herencia estratégica de la etapa Cook y presión externa creciente… un triángulo que define buena parte de lo que Apple decidirá en los próximos años.
7Retener el talento ejecutivo y demostrar liderazgo propio
John Ternus aterriza en la cima de Apple en plena rotación ejecutiva, la mayor de su historia reciente. Tras años de relativa calma, la firma ha visto salir a pesos pesados como el jefe de IA John Giannandrea, el director de operaciones Jeff Williams o el diseñador Alan Dye, reclutado por Meta, a los que se suman las jubilaciones de la abogada general Kate Adams y de Jennifer Bailey. El susto mayor llegó cuando Johny Srouji, artífice de los chips propios que convierten al silicio de Apple en la envidia del sector, comunicó a Tim Cook que se planteaba seriamente irse; solo un paquete de compensación récord y el nuevo cargo de chief hardware officer lo retuvieron. OpenAI presume, además, de haber fichado a más de 400 exempleados de Apple, según la demanda por secretos comerciales que Cupertino presentó en julio. Con casi la mitad de su equipo directivo rozando la edad de jubilación, estabilizar la cúpula no es una tarea administrativa: es la condición para sostener el ciclo de producto y la ventaja competitiva.
El segundo frente es simbólico pero igual de decisivo: demostrar que manda él. Cook no se ha ido, sino que permanece como presidente ejecutivo, y su sombra planea sobre decisiones como el ritmo de inversión en IA o el futuro de Vision Pro. Ternus, de 51 años, ya ha empezado a colocar a los suyos: eligió a Tom Marieb como jefe de hardware por delante de Kate Bergeron, su adjunta durante años y candidata que muchos daban por favorita, y ha recuperado a Laura Legros, antigua mano derecha que regresa como asesora. El ascenso de Srouji a número dos, pactado por Cook como parte de la transición, añade fricción: su estilo intenso choca con el talante calmado de Ternus y puede tensar al equipo heredado. Los analistas creen que la prueba real llegará cuando ambos líderes discrepen sobre estrategia. Gestionar la continuidad sin parecer un interino, con decisiones visibles y propias, será su examen más incómodo.



