John Ternus asume su puesto como nuevo CEO de Apple en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El hasta ahora responsable de hardware hereda una compañía con cifras de récord –ingresos de 416.161 millones de dólares en el ejercicio 2025– pero también con frentes abiertos que ya no pueden atribuirse a la gestión de Tim Cook. El relevo llega cuando el iPhone muestra signos de madurez, la inteligencia artificial generativa ha evidenciado un retraso estratégico y los reguladores de ambos lados del Atlántico han puesto a Apple en el punto de mira.
Esta lista no ordena los desafíos por urgencia ni por gravedad, sino que recorre los frentes que determinarán si Ternus logra consolidar su propio liderazgo. El criterio ha sido seleccionar aquellos retos que combinan impacto inmediato en el negocio, herencia estratégica de la etapa Cook y presión externa creciente… un triángulo que define buena parte de lo que Apple decidirá en los próximos años.
2Remontar el retraso en inteligencia artificial generativa
El relevo en la cúpula no borra el principal lastre que hereda John Ternus: Apple llegó tarde y a trompicones a la inteligencia artificial generativa. Apple Intelligence se presentó en 2024 con gran pompa, pero las funciones han tardado en materializarse y la renovación profunda de Siri, pospuesta en varias ocasiones, no llegará hasta este otoño, y lo hará apoyada en parte en Gemini, la tecnología de Google, su gran rival en el móvil. La brecha de inversión es abismal: los cerca de 20.000 millones de dólares de gasto de capital previstos por Apple para este ejercicio palidecen frente a los más de 200.000 millones que Google y Amazon tienen presupuestados cada uno y a los cerca de 145.000 millones de Meta. La compañía nunca destinó las decenas de miles de millones que exige desarrollar un gran modelo propio, de modo que hoy depende de terceros, una posición incómoda para quien siempre presumió de controlar de principio a fin su tecnología.
Que el problema sea urgente no quita que Ternus parta con bazas, pero su perfil de ingeniero de hardware se juega aquí gran parte del crédito. Fue artífice de la transición de los Mac a los chips Apple Silicon, un precedente de cómo Cupertino sustituyó con diseño propio a un proveedor externo; repetir esa jugada en IA exigiría disparar el gasto en centros de datos, talento e investigación y romper con la prudencia financiera que marcó la era de Tim Cook. Analistas como Laura Martin, de Needham, sostienen que Ternus debe impregnar toda la organización de IA, mientras que el riesgo de fondo lo expresó el propio Eddy Cue, responsable de servicios: si los asistentes inteligentes cambian la forma de relacionarse con la tecnología, el iPhone podría dejar de ser la puerta de entrada al ecosistema. El primer examen llega el 9 de septiembre, cuando el nuevo consejero delegado deberá demostrar que una Siri reconstruida sobre Gemini y unas funciones de Apple Intelligence por fin maduras justifican que el centro de su mandato siga siendo el hardware que tan bien conoce.



