Deoleo compra Coricelli: la dueña de Carbonell refuerza su liderazgo en el aceite de oliva

Coricelli negocia en exclusiva la compra de Deoleo, propietaria de Carbonell, con una oferta de 500 millones de euros. La segunda puja, presentada por Dcoop, se queda en 360 millones a la espera de que el acuerdo se cierre.

La venta de Deoleo, dueña de Carbonell, entra en su fase más decisiva: Coricelli negocia en exclusiva con una oferta de 500 millones de euros. El movimiento puede redibujar el control de las marcas líderes de aceite de oliva y, con ello, parte de la góndola del súper.

Los fondos CVC y Alchemy, máximos accionistas de Deoleo, ya comunicaron a las aspirantes andaluzas Dcoop y Acesur su intención de aceptar la propuesta italiana. La firma del acuerdo se ha retrasado para concretar los plazos de exclusividad y la posterior auditoría de activos.

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Quién compra a quién y por qué importa en el súper

Conviene aclarar la dirección del movimiento, porque la operación se ha leído de forma confusa. No es Deoleo quien compra Coricelli: es el holding Farmers Elite Global, propietario de Coricelli y domiciliado en Sevilla desde 2015, el que aspira a quedarse con la aceitera española. De salir adelante, pasaría a controlar uno de los mayores catálogos de aceite de oliva del país.

Deoleo no es una firma más; es la dueña de marcas como Carbonell, Bertolli, Carapelli y Koipe. Su peso no depende solo de la marca, sino de los contratos con la distribución y de la capacidad de negociar precios con los supermercados. Por eso la concentración no es neutral para el comprador.

El comprador ya opera en España con Aceites Abasa, firma de la denominación de origen Baena que factura más de 400 millones de euros, emplea a 140 trabajadores y vende en 60 países. La combinación integraría producción, envasado y marcas, lo que puede reducir costes o reforzar el poder de negociación frente al canal.

Una puja de 500 millones y un rival que no se rinde

La propuesta de Coricelli alcanza los 500 millones de euros, muy por encima de la segunda oferta presentada por Dcoop, de 360 millones de euros. La diferencia no ha bastado para cerrar el proceso: la cooperativa confía en retomar la negociación si el acuerdo de exclusividad no termina en compra.

La oferta se gana con dinero, pero el control del aceite de oliva también se juega en la política de marcas y en la capacidad industrial.

Lorenzo Coricelli, presidente del holding, aseguró en una entrevista reciente que la financiación ya estaba cerrada y que todo quedaba preparado para firmar la compra. Esa solvencia es la que ha inclinado la balanza frente a las aspiraciones de una cooperativa andaluza.

El grupo Coricelli factura cerca de 1.100 millones de euros y presenta un ebitda de unos 60 millones, según los datos de la propia compañía. Esa cifra ayuda a entender por qué puede permitirse una oferta superior a la de Dcoop sin depender de financiación externa de última hora.

Esa resistencia tiene un componente territorial y político. Dcoop y Acesur cuentan con el respaldo de la Junta de Andalucía, de organizaciones agrarias y de los sindicatos, que preferirían un comprador español para un activo sensible en la cesta de la compra. Coricelli defiende su españolidad con sede en Sevilla, aunque su matriz está controlada por una familia italiana.

mercado aceite de oliva

📊 La comparativa de un vistazo

OpciónOfertaPosición
Coricelli500 millones de eurosNegociación en exclusiva
Dcoop360 millones de eurosSegunda puja; no se retira
AcesurNo detalladaFinalista sin oferta pública

Lo que la concentración hace con el precio y la marca blanca

Cuando un operador agrupa varias marcas líderes, la primera señal para el comprador es la de un mercado con menos alternativas en cabecera. No implica por sí solo una subida de precios, y no debe tratarse como alarmismo: el aceite de oliva sigue teniendo una cuota creciente de marca de distribuidor y una oferta atomizada en origen. El matiz está en que la negociación entre fabricante y cadenas puede trasladar más peso al distribuidor, no necesariamente al consumidor.

En términos de bolsillo, la concentración vertical no fija directamente el PVP. Los supermercados mantienen su propia guerra de precios y, en aceite, la marca de distribuidor ha ganado hueco cuando el virgen extra más caro expulsó demanda hacia opciones más baratas. La operación altera la negociación, no el precio en góndola al día siguiente.

El antecedente es claro. El aceite de oliva ha vivido años de precios muy tensionados por las cosechas, y las cadenas han utilizado el aceite como producto gancho. Con una operación corporativa de este tamaño, la pregunta no es solo quién manda en la botella, sino cuánta competencia real queda para presionar a la baja.

El matiz legal y financiero: por qué Moncloa tiene poco margen

El Gobierno puede mirar con desconfianza una operación sobre una empresa alimentaria, pero el escudo antiopas no se activa solo por la relevancia económica. La normativa exige que el activo encaje en sectores estratégicos o de seguridad, y el aceite de oliva no está catalogado como sector crítico pese a la sensibilidad alimentaria.

Además, la operación se articula a través de Deoleo UK, cabecera domiciliada en Reino Unido y no cotizada. Eso dificulta una intervención directa desde Moncloa, porque el vendedor no es formalmente una sociedad española. El resultado es un proceso con mucho ruido político, pero con pocos instrumentos legales para frenarlo en la práctica.

A efectos prácticos, el factor decisivo no será el debate sobre la españolidad de las marcas, sino la due dilligence que viene después del acuerdo de exclusividad. Ahí se concretará el precio final y se verá si la oferta de 500 millones se mantiene o se ajusta.

Análisis: una foto de hacia dónde va el mercado del aceite

La operación no va a cambiar la etiqueta del aceite mañana. Va a definir qué manos controlan las marcas que llenan la cesta básica. Coricelli aporta financiación cerrada y raíz industrial; Dcoop representa una alternativa cooperativa y andaluza. La pelea se parece a la que ya se vivió en otros sectores del gran consumo: el capital financiero busca concentrar marcas, mientras los operadores regionales intentan mantener capacidad de decisión local.

Para el comprador, la clave está en en cómo se reparta la competencia después de la compra. Si la operación se cierra, habrá que vigilar si Carbonell, Bertolli y Carapelli mantienen distintas estrategias de precio o si la racionalización de catálogo reduce la batalla en el lineal. Esto no es consejo de inversión: es análisis de consumo sobre una estructura de mercado que condiciona el ticket.

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Con todo, el precio del aceite seguirá dependiendo más de la cosecha y de la política de promociones de las cadenas que del nombre que aparezca en el registro mercantil. El consumidor hará bien en mirar el precio por litro y en no asumir que una marca líder equivale siempre a mejor aceite.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Mira quién fabrica: La marca del envase no lo dice todo. Carbonell, Bertolli o Carapelli pueden responder a un mismo dueño y a una misma política de precios.
  • Compara el precio por litro: En aceite de oliva, el precio por kilo o litro es el dato que permite comparar entre marcas líderes y marca blanca sin confundirse.
  • Sigue la competencia real: Con menos actores en cabecera, conviene repasar las alternativas de distribuidor y de cooperativas andaluzas antes de asumir que la marca líder marca el precio justo.

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