La DGT ha cerrado el margen de confianza que llevaba abierto desde agosto. Los cinco radares que solo mandaban una carta informativa cuando pillaban a alguien pasado de velocidad ya multan de verdad desde el 1 de septiembre, con sanciones que pueden llegar a los 600 euros y la pérdida de seis puntos del carnet.
No es un rumor ni un titular exagerado para generar clics. La propia Dirección General de Tráfico ha confirmado las ubicaciones exactas de estos dispositivos, repartidos entre Soria, Segovia y Albacete, tres provincias con tráfico intenso en la recta final del verano. Si tu ruta pasa por alguna de ellas, esto te interesa.
Dónde están los nuevos radares de la DGT
Los cinco puntos de control se dividen en un radar fijo y dos radares de tramo bidireccionales, que la DGT contabiliza como cuatro puntos independientes al vigilar ambos sentidos de circulación. El radar fijo está en la CL-101 de Soria, en el kilómetro 7,02, sentido decreciente, muy cerca de Ólvega.
Los otros cuatro son radares de tramo: dos vigilan la N-110 de Segovia, entre Gallegos y Navafría, y otros dos controlan la CM-412 de Albacete, entre Villanueva de la Fuente y Almansa. Todas las ubicaciones ya están señalizadas en carretera y publicadas en la web oficial de Tráfico.
Cómo funciona un radar de tramo y por qué no sirve frenar al final
La DGT insiste en un punto que muchos conductores siguen sin entender: el radar de tramo no mide la velocidad instantánea, sino la velocidad media entre dos puntos separados por varios kilómetros. Una cámara registra la matrícula al entrar, otra la registra al salir, y un ordenador calcula el tiempo total del recorrido.
Esto significa que frenar justo antes de la segunda cámara no sirve de nada. Si has circulado por encima del límite durante la mayor parte del tramo, ese pequeño gesto de última hora no compensa el exceso acumulado. La única estrategia que funciona de verdad es mantener una velocidad constante durante todo el recorrido, no solo al final.
Cuánto cuesta pasarse de velocidad ahora
Durante el mes de aviso informativo, los conductores detectados por encima del límite solo recibían una carta, sin sanción económica ni pérdida de puntos. Esa tolerancia ha terminado, y ahora cada exceso se paga, con importes que dependen directamente de cuántos kilómetros por hora te hayas pasado.
La escala sancionadora es la misma que aplica la DGT en el resto de su red de radares, fijos o de tramo. Un exceso leve puede quedarse en 100 euros sin pérdida de puntos, pero superar el límite en más de 50 km/h ya alcanza los 600 euros y 6 puntos, el tope de la sanción administrativa antes de entrar en el terreno penal.
Así se reparte la multa según el exceso de velocidad
Conocer el baremo exacto te permite calcular de antemano el riesgo real de cada trayecto, sobre todo si circulas con frecuencia por zonas ya señalizadas como controladas. La DGT aplica el mismo criterio en toda su red, así que estas cifras sirven de referencia general y no solo para los cinco radares nuevos.
- Exceso leve (hasta 30-50 km/h según la vía): 100 euros, sin pérdida de puntos.
- Exceso grave: 300 euros y 2 puntos del carnet.
- Exceso muy grave: 600 euros y hasta 6 puntos.
- Más de 60 km/h en vía urbana o 80 km/h en interurbana: riesgo de que el atestado pase a la vía penal.
El truco del pronto pago
Si decides pagar la multa dentro de los 20 días naturales siguientes a la notificación, te ahorras la mitad del importe. Una sanción de 400 euros se queda en 200. Eso sí, renuncias automáticamente a tu derecho a recurrirla, así que conviene tenerlo claro antes de decidir.
Las apps de navegación ya avisan
Hay una ventaja práctica que juega a favor del conductor prevenido: la DGT ha compartido las coordenadas exactas de estos radares con los operadores de navegación. Cualquier app de tráfico actualizada avisará antes de entrar en la zona controlada, aunque el aviso llegue, conviene no confiarse y mantener la velocidad correcta durante todo el tramo.
Lo que viene después de estos cinco radares
Estos cinco dispositivos no son un caso aislado, sino una pieza más de un plan mucho más ambicioso. La DGT tiene en marcha la instalación de 122 nuevos puntos de control de velocidad en todo el país, de los que ya hay más de un centenar operativos, y el resto se completará a lo largo de 2026.
La tendencia es clara: cada vez más carreteras convencionales y vías secundarias, donde se concentra buena parte de la siniestralidad grave, van a sumar radares de tramo. El consejo de siempre sigue siendo el más eficaz: si respetas el límite durante todo el recorrido, esta noticia deja de ser un problema para ti.







