Ripple ha liberado 1.000 millones de XRP de su escrow mensual y ha vuelto a bloquear una parte importante en las horas siguientes. El token recupera algo de impulso, pero sigue sin romper la tendencia bajista que arrastra desde agosto.
Qué ha hecho Ripple con el escrow de septiembre
El rastreador de blockchain Whale Alert confirmó la operación en tres transacciones: una de 500 millones de XRP, una de 400 millones y una última de 100 millones. Los fondos salieron de cuentas de escrow controladas por la compañía, un sistema de bloqueo programado que libera tokens de forma automática al comienzo de cada mes.
Conviene detenerse en el término. El escrow es un candado con temporizador: las monedas quedan inmovilizadas y solo se liberan cuando se cumple la fecha prevista. Ripple puso 55.000 millones de XRP en este mecanismo en 2017, con la intención de dar previsibilidad al mercado y evitar ventas inesperadas.
Antes del desbloqueo de septiembre, quedaban 32.280 millones de XRP bloqueados en el escrow registrado en la red de XRP Ledger. Tras la liberación, la cifra cayó a 31.140 millones de XRP. Eso deja alrededor del 31% del suministro máximo fijo de 100.000 millones de XRP todavía atado al escrow.
- 1.000 millones de XRP liberados en septiembre.
- 55.000 millones bloqueados desde 2017 como reserva a largo plazo.
- 31.140 millones quedan en escrow tras la última operación.
El titular impone, pero la práctica histórica de Ripple cuenta otra historia. La empresa suele volver a bloquear la mayor parte de cada lote mensual, de modo que los tokens que finalmente llegan al mercado son muchos menos de los que sugiere la cifra liberada. El mecanismo está documentado en la web oficial del protocolo XRP Ledger.
Por qué el precio de XRP no termina de despegar
El precio de XRP cotiza cerca de 1,36 dólares. En las últimas 24 horas cae un 0,5%, y en la última semana retrocede un 8,2% tras haber rozado los 1,70 dólares a mediados de agosto. Sin embargo, el token sube un 30,8% en los últimos 30 días y un 14,5% en los últimos 90 días.
La volatilidad reciente ha castigado a los operadores apalancados, una forma de trading en la que se pide prestado para amplificar ganancias y pérdidas. En un solo día se liquidaron posiciones de XRP por valor de 3,32 millones de dólares, según datos de Coinglass. De esa cifra, 2,13 millones correspondieron a posiciones largas (apuestas a que el precio subiría) y 1,19 millones a posiciones cortas (apuestas a que bajaría).
El desglose de liquidaciones importa porque muestra que los bajistas soportaron la mayor parte del castigo. Aun así, la tendencia general de XRP no confirma todavía una ruptura contundente. El token necesita absorber esta liberación mensual sin generar una presión vendedora adicional.
Un desbloqueo mensual de Ripple no equivale a una venta: la mayor parte vuelve al escrow en cuestión de horas.
El escrow de Ripple, bajo la lupa de los inversores
Cada inicio de mes aparece la misma duda: ¿Ripple está soltando XRP al mercado? La respuesta corta es que no, al menos no de forma automática. La liberación de septiembre sigue un patrón que la empresa repite desde 2017, con rebloqueos frecuentes y una oferta efectiva mucho menor de la que anuncia el movimiento inicial.
El debate no es nuevo. En ciclos anteriores, los inversores minoristas siguieron estos desbloqueos con una mezcla de temor y confusión. La firma, por su parte, ha defendido que el escrow busca dar previsibilidad a la red de pagos y a sus clientes institucionales. Esa tensión forma parte del relato de XRP desde hace casi una década.
Hay que poner las cosas en contexto. Un desbloqueo no es una venta automática: Ripple puede elegir qué hacer con los tokens liberados, y una parte relevante suele regresar al candado con temporizador. Si se mira el dato de rebloqueo, la presión real de oferta es considerablemente menor de lo que sugieren los titulares.
El siguiente reto del token no es el desbloqueo en sí, sino la barrera psicológica de los 1,70 dólares. Si la demanda logra absorber la oferta liberada y el mercado vuelve a girar al alza, la lectura del mes será muy distinta. Si no, septiembre quedará como un mes más en el que el escrow marcó la agenda.




