VisualPolitik alerta de corrupción en el acuerdo petrolero Venezuela-Trump

VisualPolitik desmenuza el pacto petrolero entre Trump y Venezuela. Concesiones millonarias, participación del Pentágono y un intermediario con historial de corrupción que despierta más dudas que certezas.

Estados Unidos entra en septiembre con el precio del diésel disparado, una guerra en Irán y elecciones de medio mandato a dos meses vista. En ese escenario, VisualPolitik analiza el acuerdo petrolero entre Donald Trump y el gobierno de Delcy Rodríguez con un protagonista incómodo: Alejandro Betancourt. El pacto promete llenar Houston y Luisiana de crudo venezolano, pero trae consigo condiciones que el canal califica de rocambolescas.

La Casa Blanca necesita resultados o, al menos, una narrativa de futuro. VisualPolitik recuerda que el diésel mueve camiones, barcos y tractores: si sube, sube casi todo. En junio y julio los precios dieron tregua, pero la presión ha vuelto y los republicanos quieren vender que el petróleo venezolano cambiará el rumbo. El canal subraya que más que resultados inmediatos, lo que hay es una narrativa de futuro para capear la psicosis inflacionaria.

Publicidad

El pacto con Betancourt como eje

Según el canal, el gran protagonista del acuerdo es el empresario Alejandro Betancourt. Su firma North American Blue Energy Partners recibiría 17 concesiones petroleras, suficientes para convertirla, potencialmente, en el segundo mayor poseedor de reservas probadas del planeta solo por detrás de Saudi Aramco.

El periodo de concesión es uno de los primeros desacuerdos: Washington insiste en 100 años, mientras Caracas habla de 25 renovables por otros 15. En cualquier caso el plan contempla desarrollar 17 campos estratégicos con una producción objetivo superior a 1,5 millones de barriles diarios.

Estados Unidos recibiría una participación del 35% en la compañía de Betancourt sin desembolsar un solo dólar, según la Casa Blanca. Además conservaría el derecho a comprar el 20% del crudo a precio de coste, preferencia sobre el 80% restante y capacidad de veto sobre la junta directiva. VisualPolitik apunta que la mayoría de sus miembros deberían ser estadounidenses.

Estamos ante una especie de rescate mutuo: un salvavidas electoral para Trump y un balón de oxígeno para el chavismo.

— VisualPolitik

Las luces: inversión, financiación y vuelta al mapa

VisualPolitik reconoce que hay potenciales buenas noticias. El acuerdo contempla una inversión de hasta 100.000 millones de dólares, una cifra enorme que difícilmente asumirá en solitario una empresa pequeña. El canal cree que Betancourt y Washington acabarán repartiendo el juego: subcontratarán a operadoras occidentales, sobre todo estadounidenses, que preferirán negociar con el gobierno de EE.UU. y no con Caracas.

Ese esquema, sostiene el canal, daría más seguridad jurídica y podría desbloquear producción. Las licencias actuarían como salvavidas. A ello se suma la expectativa de que Washington facilite garantías de financiación y que Venezuela vuelva a aparecer como país en transición económica sobre el mapa de la inversión.

Las sombras jurídicas y de fondo

La primera sombra es legal. VisualPolitik señala que la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono no puede tomar participaciones en empresas privadas sin un cambio de ley. Para esquivarlo, la Administración habría recurrido a opciones de compra a valor de un céntimo, una estructura que el canal cree que acabará en los tribunales.

La segunda sombra es el origen del propio Betancourt. El canal recuerda que la Fiscalía federal del sur de Florida lo identificó como actor clave en una operación de robo de cientos de millones de dólares a PDVSA, y que su historial incluye sospechas de lavado y contratos sin competencia en el sector eléctrico. De ahí que VisualPolitik plantee dudas sobre el reparto real de la tarta.

La tercera sombra es económica. El 86% de las reservas venezolanas es petróleo extrapesado, con costes de producción entre 30 y 40 dólares por barril antes de impuestos, regalías y amortizaciones. Con el Brent en torno a 90 dólares puede sonar bien, advierte el canal, pero los resultados tangibles tardarán y el ciclo petrolero puede girar, dejando a un lado la euforia inicial.

Y todavía quedan cabos sueltos: Venezuela arrastra reclamaciones ante el Banco Mundial y deuda por valor nominal superior a 200.000 millones de dólares. El canal advierte de que buena parte del dinero generado podría irse en pagar esas deudas. Tampoco queda claro si el 20% que el Pentágono compraría a precio de coste pagará regalías; si no, dice VisualPolitik, estaríamos ante un atraco para el país, no para Betancourt.

El supuesto ingreso público de 209.000 millones de dólares anunciado por Delcy Rodríguez no aclara si es real o nominal, una diferencia que el canal considera considerable. Con este cuadro, VisualPolitik define el acuerdo como rocambolesco y lo conecta con una narrativa electoral de gasolina barata que, avisa, no es fiable en el largo plazo.

La idea de rellenar las reservas estratégicas con crudo venezolano le parece directamente marketing, por impedimentos técnicos: la mayor parte del petróleo es demasiado denso para esa operativa.

Para que Venezuela escape del desastre, concluye el canal, hace falta algo más que petróleo: cambiar el modelo económico. VisualPolitik espera lo mejor para los venezolanos, pero pide prudencia frente a los cantos de sirena. La pregunta queda abierta: ¿acuerdo histórico o nueva puerta a la corrupción?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.


Publicidad