La NASA ha comenzado a instalar los cuatro motores RS-25 que impulsarán Artemis III hacia la Luna en 2027. El proceso arrancó el 24 de agosto en el Centro Espacial Kennedy y esconde una historia que cruza dos eras del programa tripulado estadounidense: entre los propulsores está el E2048, el motor que ayudó a poner en órbita al telescopio espacial Hubble.
Cuatro motores con apellido de transbordador
Los cuatro RS-25 asignados a esta misión —E2054, E2057, E2048 y E2052— no son unidades recién fabricadas. Todos volaron antes en el transbordador espacial y sus números de serie guardan el historial de cada uno. Los técnicos del Centro Espacial Kennedy los están acoplando al core stage del Space Launch System (SLS), una estructura de más de 64 metros de altura que servirá de columna vertebral al cohete. Ese núcleo colocará a la tripulación de Artemis III en órbita terrestre baja antes del encendido de la etapa superior que la impulsará rumbo a la Luna.
El motor E2048 condensa varias eras del programa espacial estadounidense. En 1998 impulsó al Discovery en la misión STS-95, la que devolvió al senador John Glenn, entonces de 77 años, a la órbita terrestre y lo convirtió en la persona de mayor edad que había volado al espacio hasta ese momento. También voló en el Atlantis durante la STS-129, la misión que llevó al astronauta Randy Bresnik al espacio. Y, según los registros históricos de la agencia, formó parte del conjunto de motores que en 1990 puso en órbita al telescopio espacial Hubble, uno de los instrumentos científicos más transformadores de la historia.
La STS-95 no fue una misión rutinaria. Devolver al espacio a John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra en 1962, fue una apuesta por cruzar la historia temprana del programa Mercury con la era del transbordador. El motor E2048 estuvo allí, y ese mismo motor ahora se prepara para un viaje diferente: abandonar la órbita terrestre baja y participar en el regreso de la humanidad a la Luna.
El motor E2048, del Hubble a la Luna

La instalación comenzó el 24 de agosto, de acuerdo con la galería oficial de la NASA, y refleja el método del programa Artemisa: reutilizar hardware probado en vuelo para reducir riesgos y costes. Los cuatro RS-25 son motores criogénicos alimentados por hidrógeno y oxígeno líquidos, un diseño que ya demostró su fiabilidad durante más de tres décadas de servicio activo en el transbordador. Cada motor tiene su propia firma térmica, sus propias reparaciones y su propio historial de mantenimiento, lo que convierte su ensamblaje en un ejercicio casi artesanal.
El camino no termina con los motores. Una vez integrados, el core stage deberá superar las pruebas de propulsión y los ensayos combinados con los propulsores laterales de combustible sólido antes de que Artemis III salga del edificio de ensamblaje. La misión, prevista para 2027, marcará el regreso de astronautas a la superficie lunar por primera vez desde el Apolo 17 en 1972. Para ello, la NASA necesita que cada motor funcione con precisión milimétrica durante los aproximadamente ocho minutos que dura el ascenso inicial.
Cada motor RS-25 que hoy se acopla al nuevo cohete arrastra una biografía de misiones, astronautas y decisiones técnicas de otra era.
Hay un detalle que no debe pasar desapercibido. En la era del transbordador, los RS-25 se desmontaban y revisaban después de cada vuelo; ahora, en el SLS, volarán en una configuración desechable. La paradoja es hermosa: motores diseñados para ser reutilizados se preparan para un único servicio final, como si el legado del programa espacial se quemara en el mejor de los sentidos.
Por qué importa este paso para Artemis III y la reutilización espacial
Reutilizar motores con historial de vuelo real no es solo un guiño nostálgico; es una estrategia de ingeniería. Cada RS-25 que hoy se acopla al SLS ya ha sobrevivido a las vibraciones del lanzamiento, a las temperaturas extremas de la combustión y a los ciclos de mantenimiento entre misiones. Para una arquitectura lunar que aún no ha volado con tripulación, aprovechar ese historial reduce la incertidumbre en uno de los sistemas más críticos del cohete.
Eso sí, la reutilización también obliga a una vigilancia distinta. Los motores del transbordador fueron diseñados para un vehículo con tres propulsores principales, no cuatro, y su integración en el SLS ha exigido adaptaciones en la electrónica, los sistemas de control y los márgenes de funcionamiento. La NASA confía en que el historial acumulado compense el reto; la prueba real llegará con el encendido estático y el lanzamiento.
Artemis III sigue siendo una misión con fecha flexible. El programa ha vivido retrasos en el pasado, y la propia agencia advierte de que 2027 es un objetivo de planificación, no una promesa inmutable. Aun así, ver los motores ya instalados convierte una ambición lejana en un artefacto físico que empieza a tomar forma. El siguiente hito claro será la finalización del ensamblaje del core stage y su traslado a las instalaciones de prueba.
La reutilización de motores viejos también plantea una pregunta sobre la cadencia del programa. Si Artemis III cumple su calendario, la NASA habrá transformado piezas de la era del transbordador en el impulso de una nueva generación. Si los retrasos se acumulan, el margen de vida útil de estos motores seguirá consumiéndose en tierra, un riesgo que la agencia gestiona con inspecciones periódicas.
En cualquier caso, el simbolismo es potente. El motor que ayudó a poner en órbita a John Glenn en 1998 y al Hubble en 1990 se prepara ahora para empujar a la primera tripulación lunar del siglo XXI. Pocas piezas de hardware cuentan una historia tan larga. Y lo que está ocurriendo en Florida no es una simple operación logística: es la transferencia de conocimiento de una era espacial a otra.
Habrá que seguir con atención los próximos hitos: la finalización de la integración, las pruebas de fuego verde y el traslado del core stage a las instalaciones de ensamblaje. Si todo avanza, la próxima vez que estos motores se enciendan será en la rampa de lanzamiento. Y esa cuenta atrás ya ha empezado.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: La NASA ha iniciado la instalación de los cuatro motores RS-25 en el núcleo del cohete SLS de Artemis III.
- Dónde: Centro Espacial Kennedy, Florida, Estados Unidos.
- Institución responsable: NASA.
- Cuándo: Instalación iniciada el 24 de agosto de 2026; misión prevista para 2027.
- Impacto a futuro: Reutiliza motores con historial del transbordador para llevar a la tripulación de Artemis III hacia la Luna.




