Tarifa regulada de la luz: 2,5 millones de clientes huyen del PVPC, ¿compensa?

La cartera del PVPC cae por primera vez por debajo de los ocho millones de hogares. El mercado libre suma 4,45 millones de usuarios en el mismo periodo.

La tarifa regulada de luz ha perdido 2,5 millones de clientes en los últimos cinco años. La cartera del precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC) ha caído por primera vez por debajo de los ocho millones de hogares, según los registros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La huida no responde a un solo episodio, sino a la acumulación de crisis energéticas que han convertido el recibo en una incógnita mensual para millones de familias.

El PVPC pierde uno de cada cuatro clientes desde 2021

En mayo de 2021, justo antes de la invasión rusa de Ucrania y cuando el Gobierno empezaba a aplicar las primeras rebajas fiscales sobre el recibo, el PVPC sumaba 10,52 millones de usuarios. Hoy la cifra se sitúa en 7,97 millones, lo que equivale a haber perdido uno de cada cuatro clientes en algo más de un lustro. La crisis energética ha empujado a cientos de miles de hogares hacia el mercado libre, un éxodo sin precedentes en la serie histórica que maneja el regulador.

Publicidad

Las sucesivas crisis —la provocada por la invasión rusa de Ucrania y la actual por la guerra en Oriente Medio— han sacudido los precios de la energía. La tarifa regulada es especialmente sensible a esos movimientos: traslada al recibo tanto los picos del mercado mayorista como las cientos de horas a cero euros o con precios negativos que se han registrado en los últimos ejercicios. Esa montaña rusa ha resultado difícil de digerir para un consumidor que simplemente quiere planificar su presupuesto familiar. La cifra asusta, el contexto también.

Agosto expone la volatilidad: subida del 20% y más presión en el recibo

PVPC clientes

El episodio más reciente deja una pista del malestar. La tarifa regulada registró en agosto una subida del 20% interanual, el nivel más alto de ese mes en los últimos cuatro ejercicios. Tres factores coincidieron: mayor consumo de aire acondicionado por las olas de calor, el encarecimiento del gas natural tras la escalada bélica en Oriente Medio y el final de las rebajas fiscales que el Ejecutivo había aplicado durante la crisis internacional. El recibo no perdona.

En paralelo, las tarifas del mercado libre han jugado la carta de la estabilidad. Precios fijos durante doce o veinticuatro meses, promociones de bienvenida, y facturas más previsibles han bastado para captar a los hogares que buscaban protegerse de los sustos del ‘pool’. La fuga se concentró en los momentos de picos de precios, pero también en las horas de precios a cero o negativos, que resultan difíciles de explicar para un consumidor que solo quiere pagar una cantidad razonable cada mes.

La huida del PVPC no se explica solo por el precio: se explica por la dificultad de planificar un recibo que oscila entre cero euros y máximos inasumibles en cuestión de días.

El Gobierno reformó en 2024 el método de cálculo del PVPC para reducir esa exposición. Desde enero de 2026, la referencia de los mercados de futuros representa el 55% del precio de la energía y el ‘pool’ el 45%. En la práctica, la tarifa regulada ya no reproduce de forma mecánica el mercado diario; suaviza los golpes, aunque lo hace a costa de una mayor dificultad para entender cómo se forma el precio final. Ocho millones largos.

La nueva fórmula del PVPC reduce la volatilidad, pero llega tarde para millones de hogares que ya hicieron las maletas hacia el mercado libre.

La CNMC obliga a las grandes eléctricas —Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol y TotalEnergies— a comercializar el PVPC a través de sociedades específicas. El margen regulado que perciben es estrecho, lo que no ha impedido que el mercado libre se convierta en el principal campo de batalla comercial. El propio regulador admite en sus estadísticas que el PVPC ha quedado como una tarifa de refugio para los consumidores más vulnerables y para quienes no quieren negociar condiciones.

¿Compensa abandonar la tarifa regulada? La factura tiene más matices que el titular

La pregunta de fondo es si compensa abandonar la tarifa regulada. La respuesta corta es que depende de la situación del hogar, pero la respuesta larga tiene más matices que el titular. El bono social eléctrico, al que están acogidos más de 1,7 millones de hogares, solo se puede recibir con el PVPC contratado. Un hogar vulnerable que migre al mercado libre pierde descuentos de entre el 35% y el 100% de la factura según su grado de vulnerabilidad. Ese es un ancla poderosa.

Para el resto, la comparativa entre tarifas no es tan obvia como parece. El PVPC traslada las condiciones del mercado a cualquier hora, lo que permite beneficiarse de los periodos valle y de los precios negativos; el mercado libre cobra una prima a cambio de estabilidad. La nueva metodología de cálculo, con el 55% de peso de los futuros, ha reducido la exposición a las sacudidas diarias, pero también ha hecho menos intuitivo el ahorro. El consumidor no puede saber con facilidad cuánto paga por la energía y cuánto por los peajes.

El mercado libre tampoco es una balsa de aceite. Sus precios estables son una promesa contractual, no una garantía absoluta: cuando llega la revisión anual o bianual, la volatilidad acumulada se traslada de golpe. Algunos clientes que huyeron del PVPC en 2022 descubrieron que su tarifa libre se encareció un año después con la misma intensidad. La diferencia es el retardo, no la desaparición del riesgo.

La Comisión Europea lleva años reclamando a España una hoja de ruta para eliminar las tarifas reguladas. La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, lo descartó hace unos meses: ‘En este momento no hay ninguna previsión de eliminar’ el PVPC, sentenció. Ni Bruselas ni el Gobierno lo tienen claro.

El riesgo evidente es que el PVPC se convierta en una tarifa para vulnerables y apáticos, mientras el mercado libre compite por los clientes con mayor capacidad de pago. Eso erosiona la función original de la tarifa regulada como alternativa de mercado, no como compartimento estanco. La contradicción es notable: el Gobierno retiene el PVPC por razones sociales y Bruselas lo cuestiona por razones de competencia, mientras las eléctricas observan la fuga como una oportunidad comercial.

Los datos apuntan a que el éxodo no se detendrá en el corto plazo. La próxima revisión de los mercados de futuros y la evolución del gas en Oriente Medio marcarán el rumbo. Si la volatilidad vuelve a dispararse, el cliente libre con contrato a un año quizá no note nada; el cliente del PVPC sentirá el golpe de inmediato. Si, por el contrario, los precios se moderan, la tarifa regulada volverá a ser competitiva.

El debate no se cerrará con este dato de 2,5 millones de clientes perdidos. Se cerrará cuando el recibo mensual deje de ser una incógnita para cualquiera de los dos bandos. Hasta entonces, la pregunta de si compensa cambiarse de tarifa seguirá teniendo una respuesta distinta para cada hogar. El contador sigue girando.


Publicidad