10Si usas ChatGPT para trabajar, tu empresa tendrá que registrarlo como herramienta de alto riesgo y cumplir auditorías
Que OpenAI sea el proveedor de ChatGPT no exime a tu empresa de nada. El Reglamento (UE) 2024/1689 no clasifica la herramienta en sí, sino el uso que le des: si la empleas para filtrar currículos, evaluar el desempeño de una plantilla, decidir la concesión de un crédito o priorizar pacientes, el sistema entra en la categoría de alto riesgo del Anexo III. Y aquí está el golpe del artículo 25: quien apunta un modelo de propósito general a uno de esos usos deja de ser un simple usuario y pasa a ser considerado proveedor del sistema de alto riesgo resultante, con todo lo que eso arrastra: documentación técnica, evaluación de conformidad, marcado CE y registro en la base de datos europea de sistemas de alto riesgo. La reclasificación es automática, no requiere notificación ni trámite previo.
El coste operativo es lo que hace temible este punto. La empresa debe conservar los registros generados automáticamente durante al menos seis meses, designar supervisión humana con formación y autoridad, informar a los trabajadores antes de desplegar el sistema y someterse a auditorías de la AESIA, que desde agosto de 2026 tiene plena capacidad inspectora en España. Bruselas aplazó el grueso de estas obligaciones del 2 de agosto de 2026 al 2 de diciembre de 2027 mediante el Digital Omnibus, pero no las eliminó: las multas por incumplimiento alcanzan los 35 millones de euros o el 7% de la facturación global anual. El problema es que muchas compañías ni siquiera saben qué herramientas usan sus empleados: el llamado shadow AI afecta ya a entre el 41% y el 78% de las organizaciones según Gartner y Microsoft, así que el primer paso de cualquier auditoría será descubrir qué flujos de trabajo dependen de ChatGPT sin que nadie en dirección lo supiera.



