Luke Dashjr rompe con OCEAN y su hard fork de Bitcoin se separa de la red principal este 1 de septiembre. El que fuera presidente y director de tecnología del pool de minería abandona la empresa en plena caída del hashrate y llama ‘Spamcoin’ a la cadena mayoritaria.
La salida no es anecdótica. OCEAN ha recomprado su participación y, mientras tanto, el pool ha perdido el 96% de su capacidad de minado durante agosto. La red alternativa que respalda Dashjr funcionará con BLAKE2b, un algoritmo que las máquinas actuales de Bitcoin no pueden ejecutar. Ahora mismo, Bitcoin cotiza cerca de 77.655 dólares, con una caída del 0,59% en las últimas 24 horas y una subida del 23,3% en el conjunto del mes.
Por qué Luke Dashjr deja OCEAN y llama ‘Spamcoin’ a Bitcoin
El detonante fue el desvío de energía de clientes hacia una cadena minoritaria durante unas 18 horas. Los mineros afectados no dieron un consentimiento claro y reclamaron cambios al frente del pool. A ese tropiezo se sumó, la propuesta BIP-110, un soft fork anti-spam que Dashjr defendía y que necesitaba el apoyo del 55% de los mineros. La señalización apenas alcanzó el 2,53%.
La cadena que lanzó en agosto se detuvo después de solo dos bloques. Con ese fracaso encima, los partidarios han girado hacia el proyecto que se activa el martes con BLAKE2b. Dashjr sostiene que Bitcoin perdió hace años la construcción descentralizada de bloques y que el nuevo algoritmo elimina un atajo llamado ASICBoost, que beneficia a los grandes mineros. A su juicio, la red principal funciona bajo una gestión centralizada y no deja a los mineros crear sus propias plantillas. Por eso la llama ‘Spamcoin’.
La respuesta de otros veteranos del sector ha sido dura. Adam Back calificó de idiotez la BIP-110 en julio. David Schwartz, ex director de tecnología de Ripple, rechazó la idea de un ataque a la red y la definió como tontería. OCEAN, por su parte, sigue operando como un pool no custodio y Dashjr traslada sus esfuerzos a CONVOY, un nuevo intento de minería descentralizada.
Qué es BLAKE2b y por qué cambia las reglas del minado
El algoritmo BLAKE2b es una función de cifrado alternativa a SHA-256, que Bitcoin usa desde su nacimiento. Al no ser compatible con los equipos ASIC actuales, exige hardware distinto y rompe la ventaja de eficiencia que da ASICBoost a los grandes mineros. El objetivo declarado de Dashjr es descentralizar la minería, pero el contexto juega en contra: el hashrate (la potencia de cálculo que protege la red) se ha desplomado durante el año porque muchos mineros migran equipos a contratos de inteligencia artificial.
El martes no se dirime el precio de bitcoin: se comprueba si una cadena con respaldo testimonial vuelve a quedarse congelada en unas pocas horas.
Qué riesgos enfrentan los tenedores de bitcoin a partir del martes
Los tenedores de bitcoin tienen dos preguntas prácticas: el riesgo de repetición de transacciones (replay) y qué cadena seguirá su monedero. Dashjr recomienda usar una wallet ligera en lugar de un nodo completo. Ambas cuestiones ya aparecieron durante el intento de fork de agosto, que nunca superó el 3% de apoyo.
La diferencia ahora es que BLAKE2b no funciona con los equipos que hoy minan Bitcoin. Eso obliga a los defensores del fork a convencer a mineros de otras redes o a reunir hardware específico. Si el hashrate real no sigue a la nueva cadena, la división repetirá el estancamiento de agosto y se congelará en pocas horas. Si consiguiera tracción, el mercado decidiría qué blockchain tiene valor, como ocurre en cualquier cambio de Proof-of-Work.
Conviene recordar que en 2017 el fork que dio origen a Bitcoin Cash partió de una disputa similar por el tamaño de los bloques. Aquella vez la cadena escindida atrajo a una parte relevante del minado. El precedente de Dashjr es muy distinto: su primer intento ni siquiera rozó el 3% de apoyo. Los inversores con bitcoin a largo plazo no tienen que mover monedas, pero sí conviene vigilar si algún monedero muestra saldos duplicados.
De momento, ni el precio de bitcoin ni la red principal muestran señales de estrés por el fork. La cita del 1 de septiembre importa, sobre todo, para quienes custodian sus propias monedas y para los mineros indecisos. El veredicto, como casi siempre, lo dará el hashrate real en las primeras horas.




