Bitcoin encara el cierre de agosto de 2026 con una subida del 24,93%, la mayor ganancia mensual desde noviembre de 2024 y la primera vez que el octavo mes del calendario termina en positivo desde 2021.
El repunte ha llevado a la criptomoneda desde cerca de 63.000 dólares a comienzos de mes hasta superar por momentos los 81.000 dólares durante la última semana. Al cierre de esta edición, cotizaba en torno a 78.700 dólares, con un descenso del 0,32% en las últimas 24 horas, según datos de CoinMarketCap.
El mejor agosto de Bitcoin desde 2021
El balance mensual confirma la magnitud del movimiento. Agosto terminó con un retorno del 24,93%, el cuarto mes positivo de 2026 y el más rentable desde noviembre de 2024, cuando la criptomoneda ganó un 37,29%. La magnitud del avance destaca además frente al comportamiento general del año: Bitcoin apenas ha registrado cuatro meses positivos durante 2026, y agosto fue, con diferencia, el de mayor crecimiento.
El dato rompe una racha especialmente negativa. Bitcoin no cerraba agosto en verde desde 2021. Entre 2022 y 2025, el octavo mes del año terminó con pérdidas en cuatro ejercicios consecutivos, lo que había consolidado la idea de agosto como un periodo históricamente débil para el precio.
El recorrido mensual lo explica casi todo. Bitcoin arrancó agosto cerca de 63.000 dólares y aceleró durante la segunda quincena hasta tocar los 81.000 dólares. Después cedió parte de esas ganancias, pero conservó la mayor parte del avance.
Agosto no solo rompió una racha negativa: devolvió a bitcoin al terreno de las ganancias trimestrales con una fuerza que no se veía desde finales de 2024.
Con este movimiento, el tercer trimestre acumula una ganancia del 34,18%, después de que Bitcoin retrocediera alrededor del 14% en el segundo trimestre. De mantenerse hasta finales de septiembre, sería el mejor trimestre desde el segundo trimestre de 2025, cuando avanzó un 29,74%.
La Reserva Federal y la sombra de los bonos
El principal riesgo para septiembre no está en los gráficos, sino en el mensaje de la política monetaria. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha enfriado las expectativas de una relajación rápida. En sus últimas intervenciones, sostuvo que la inflación sigue demasiado elevada y que las condiciones financieras actuales no parecen lo bastante restrictivas. La inflación anual en Estados Unidos se mantiene alrededor del 3,7%, muy por encima del objetivo del banco central.
En una reunión del G20 en Asheville, Warsh argumentó que la economía global podría estar dejando atrás la época de exceso de ahorro y escasez de oportunidades de inversión. A su juicio, grandes cantidades de capital buscan ahora oportunidades productivas, como la infraestructura de inteligencia artificial.
La señal de los bonos acompaña esa lectura. El rendimiento del Treasury a 30 años rondaba este lunes el 5,26%, cerca de máximos de 19 años, mientras que el bono a 10 años se movía en torno al 4,76%. El Tesoro de Estados Unidos duplicó este mes el tamaño máximo de algunas recompras de deuda a largo plazo, hasta al menos 4.000 millones de dólares por operación, pero los rendimientos siguen altos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió el programa y aclaró que no busca fijar artificialmente el precio de los bonos. El veterano inversor Stanley Druckenmiller ha cuestionado públicamente esa estrategia, en un debate que resume bien las dudas del mercado.
Para Bitcoin, el efecto no es mecánico, pero sí relevante. Con bonos públicos ofreciendo rentabilidades cercanas al 5%, el coste de oportunidad de mantener un activo sin intereses ni dividendos aumenta. Además, el crédito más caro reduce la liquidez disponible para posiciones de riesgo.
Qué puede pasar en septiembre: contexto y riesgos
La lectura de este cierre invita a la prudencia. Bitcoin ha conseguido en agosto algo que no lograba desde 2021, pero la estacionalidad no es un indicador fiable por sí sola. Detrás del repunte hay apuestas contra una posible debilidad del dólar y una búsqueda de activos que protejan del deterioro del poder adquisitivo, según la interpretación que recoge el análisis del sector. La historia reciente de Bitcoin no elimina la volatilidad: los giros bruscos han aparecido incluso dentro de los ciclos alcistas más sólidos.
El escenario descrito por Warsh es distinto. Si el crecimiento económico sigue siendo sólido y la demanda de capital para proyectos como la inteligencia artificial mantiene viva la competencia por la financiación, los tipos pueden quedarse altos más tiempo. Ese entorno ofrecería a los ahorradores alternativas de rentabilidad que compiten directamente con Bitcoin.
Para septiembre, hay tres variables que conviene vigilar de cerca:
- El tono de la Reserva Federal sobre la inflación y los tipos.
- La evolución de los rendimientos del Tesoro a 10 y 30 años.
- La capacidad de Bitcoin para defender la zona de 78.000 dólares.
Ya se ha visto cierta sensibilidad a este discurso. Tanto Bitcoin como el oro retrocedieron desde sus máximos recientes cuando el mercado empezó a asumir la posibilidad de tasas más altas durante más tiempo. Septiembre dependerá, en buena medida, de si la Reserva Federal confirma o matiza esa postura.
Por ahora, el balance de agosto es sólido. Bitcoin cierra el mes con una subida del 24,93%, recupera el impulso trimestral y deja atrás cuatro agostos consecutivos en negativo. La cuestión ya no es si agosto ha sido bueno, sino si el repunte tiene combustible para superar un septiembre tradicionalmente volátil.




