El depósito de ING al 3% TAE sacude la banca: así capta a los ahorradores sin importe mínimo

La entidad naranja remunera desde el primer céntimo y permite cancelar el producto sin coste en cualquier momento. La oferta llega en plena disputa por el ahorro de los grandes bancos y se puede contratar hasta el 30 de septiembre.

ING lanza un depósito al 3% TAE a cuatro meses que sacude la guerra del pasivo. La entidad naranja, con 4,7 millones de clientes en España, busca arañar ahorradores a los grandes bancos con una oferta sin importe mínimo y hasta 50.000 euros.

Condiciones del depósito al 3% TAE: hasta 50.000 euros y cancelación sin coste

El producto remunera desde el primer céntimo y permite cancelar de forma parcial o total en cualquier momento sin coste. Si se cancela por anticipado, ING abona los intereses devengados hasta la fecha al 0,87% TAE, un tipo muy inferior al promocional.

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La oferta está disponible para clientes actuales y para nuevos usuarios que abran la Cuenta Nómina, la Cuenta NoCuenta o la Cuenta Naranja y realicen ingresos hasta el 30 de septiembre. La Cuenta Nómina requiere domiciliar una nómina o ingresos recurrentes de al menos 700 euros mensuales; la NoCuenta no impone condiciones y es 100% digital, como se detalla en la web oficial de ING.

Esta propuesta coloca a ING entre las pocas entidades que retribuyen el ahorro al 3% TAE en un contexto en el que la gran banca sigue sin mover ficha. No hay importe mínimo, lo que elimina la barrera para los ahorradores modestos. El límite de 50.000 euros, en cambio, orienta el producto a captar saldos que hoy no reciben remuneración en las cuentas corrientes.

El límite de 50.000 euros excluye a los grandes ahorradores, pero encaja con la estrategia de ING: atraer saldos medios que en la gran banca no reciben remuneración. Para cantidades superiores, la entidad ofrece los Depósitos Naranja a mayor plazo, aunque con un tipo inferior.

Cómo presiona ING a la gran banca con una oferta sin fricciones

ING también mantiene los Depósitos Naranja a 12, 18 y 24 meses, con rentabilidades de hasta el 2,3% TAE y posibilidad de contratarlos con saldo existente o con nuevos ingresos. Para un ahorrador con 10.000 euros, la ganancia bruta del depósito a cuatro meses será de unos 100 euros, si se mantiene el plazo completo. El atractivo no es el rendimiento absoluto, sino la combinación de liquidez total y ausencia de coste de entrada, algo poco habitual en la banca española.

El 3% TAE a cuatro meses es un golpe directo a la cuenta corriente que no paga nada.

El movimiento tiene una lectura estratégica clara. ING no pelea por los grandes patrimonios, sino por la base de clientes de la banca tradicional, la que mantiene saldos estancados sin remunerar.

La mayoría de los grandes bancos sigue sin ofrecer depósitos a plazo y prefiere colocar fondos de inversión u otros productos con más margen. Eso deja un hueco que ING explota con una oferta simple: mismo depósito de toda la vida, rentabilidad conocida y liquidez total. El producto no tiene permanencia, aunque la cancelación anticipada penaliza con un tipo reducido que desincentiva el movimiento especulativo.

Análisis: la guerra del pasivo tiene fecha de vencimiento

La guerra del pasivo en España es una carrera de fondo. Históricamente, los bancos han tardado en trasladar la subida de tipos al ahorrador español, y este lanzamiento es una excepción que conviene relativizar. Un depósito a cuatro meses no cambia la vida financiera de nadie, pero marca un punto de inflexión: obliga a la competencia a responder o a aceptar el goteo de clientes hacia la banca digital.

El riesgo para ING está en la rentabilidad del cliente. Captar con un 3% a cuatro meses puede tener un coste asumible, pero si el cliente no se queda tras el vencimiento, la promoción será solo gasto. La clave estará en lo que pase en enero, cuando expiren los primeros depósitos y toque reenganchar a los ahorradores con una segunda propuesta. El reto no es ganar cuota, sino retenerla.

Hace años que el sector financiero español posterga la remuneración del pasivo con excusas como la rentabilidad de los fondos o la vinculación. La respuesta de ING, con una cuenta digital sin condiciones, plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto pueden aguantar los grandes bancos sin mover ficha? El próximo hito será la reacción de las tres mayores entidades del país ante la campaña de captación de la entidad naranja.


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