Tras la reunión de Jackson Hole, el consenso no es que la Fed vaya a subir tipos en septiembre, sino que el riesgo de subida ha aumentado notablemente y que la inflación será el factor determinante.
Ayer lunes, según la herramienta de consulta CME FedWatch, la probabilidad de que la Reserva Federal suba tipos en su próxima reunión (14 de septiembre) subió hasta el 61,9%.
Así, DWS mantiene una ligera preferencia por mantener los tipos, mientras Alliance Bernstein considera que una subida no es el escenario base; TwentyFour, en cambio, cree que no subir podría costarle credibilidad a Warsh salvo que los datos mejoren sustancialmente.
Estas son las valoraciones sobe Jackson Hole que nos han dado los analistas de TwentyFour/Vontobel, Neuberger, DWS, Generali Investments y AllianceBernstein:
El mensaje de Kevin Warsh en Jackson Hole fue claramente restrictivo (hawkish). Las cinco opiniones coinciden en que el presidente de la Fed puso el foco en la persistencia de la inflación y mostró poca predisposición a relajar las condiciones monetarias.
Powell alerta: inflación Reserva Federal ‘preocupante’ supera meta y pide medidas

La inflación sigue siendo el principal problema para la Fed. Warsh considera insuficiente el progreso hacia el objetivo del 2%, con una inflación subyacente todavía demasiado elevada y extendida entre numerosos componentes del PCE.
La subida de tipos en septiembre vuelve a estar sobre la mesa. Nadie interpreta el discurso como una señal de recorte. El desacuerdo está en la probabilidad: TwentyFour considera que evitar una subida exigiría una mejora importante de los datos; DWS ve algo más probable mantenerlos; AllianceBernstein no considera la subida el escenario base; Generali sí aprecia un riesgo claramente mayor de movimiento en septiembre.
El próximo dato de inflación será decisivo. El mercado queda mucho más dependiente de los datos, especialmente del próximo IPC, para determinar la decisión de septiembre. AllianceBernstein resume el escenario: un dato moderado favorecería mantener los tipos, mientras que uno elevado haría prácticamente segura una subida.
Warsh quiere acabar con el forward guidance tradicional. Los analistas destacan que el presidente de la Fed se niega a comprometer de antemano una trayectoria de tipos y prefiere una política basada en los datos y las tendencias observadas.
La economía estadounidense sigue mostrando una resistencia considerable. Pleno empleo, inversión elevada, beneficios empresariales sólidos y un gasto saludable forman parte del diagnóstico de Warsh. Por eso, los analistas consideran que la Fed tiene margen para mantener una política restrictiva.
La inteligencia artificial es vista por Warsh como un factor estructural de crecimiento. Neuberger destaca especialmente que el presidente de la Fed considera la IA un «nuevo factor de producción», con potencial para elevar la productividad y el crecimiento. Esto reduce la necesidad de que la política monetaria compense el aumento de la inversión asociado a la IA.

El principal riesgo para los mercados de bonos está en la parte larga de la curva. Los rendimientos a largo plazo siguen sometidos a presión por la combinación de inflación, crecimiento, déficit fiscal e inversión en IA. Generali y Neuberger coinciden en que el problema está más concentrado en el tramo largo que en los tipos a corto plazo controlados por la Fed.
La incertidumbre sobre la política monetaria aumenta. Al renunciar a ofrecer una trayectoria predeterminada, Warsh obliga a los mercados a reaccionar más a cada dato económico y eleva potencialmente la volatilidad alrededor de las reuniones del FOMC.
Jackson Hole, según los analistas
- TwentyFour Asset Management (Vontobel): interpreta el discurso como claramente hawkish y cree que Warsh puede haberse colocado en una posición en la que subir tipos en septiembre sea necesario para preservar la credibilidad de la Fed, salvo que los próximos datos muestren una mejora sustancial de la inflación.
- Neuberger Berman: destaca que la inflación fue el elemento más restrictivo del discurso, mientras que la visión de Warsh sobre la economía y, especialmente, sobre la IA es constructiva. Considera que septiembre será una reunión decisiva y que los mercados dependerán mucho más de los datos al no existir una guía clara sobre los tipos.
- DWS: considera que Warsh envió un mensaje hawkish al advertir de que la inflación no está avanzando hacia el 2% con suficiente rapidez. Subidas y mantenimiento siguen sobre la mesa, aunque la gestora mantiene una ligera preferencia por dejar los tipos sin cambios si la inflación continúa moderándose.
- Generali Investments: ve mayores riesgos de nuevas subidas, especialmente después de Jackson Hole, aunque distingue entre el corto y el largo plazo. Considera que los tipos a corto están relativamente contenidos, pero mantiene la preocupación por los rendimientos de largo plazo y apuesta por crédito frente a deuda pública.
- Alliance Bernstein: cree que el discurso fue algo más restrictivo que las últimas declaraciones de Warsh, pero no lo suficiente como para convertir una subida en septiembre en el escenario central. El próximo dato de inflación será determinante: un dato suave favorecería mantener tipos, mientras que uno elevado haría mucho más probable la subida.
En una frase, las cinco firmas coinciden en que Warsh salió de Jackson Hole con un tono más restrictivo y que la inflación ha recuperado el protagonismo, pero discrepan sobre si ese endurecimiento se traducirá ya en una subida de tipos en septiembre. Esta lectura encaja con el movimiento posterior del mercado, que ha elevado alrededor del 60% la probabilidad implícita de una subida en septiembre.




