La demanda a Meta sobre adolescentes: pagará 18.000 millones y limitará Instagram y Facebook

El acuerdo, pendiente de aprobación judicial, concentra 12.700 millones en pagos directos durante una década y condiciona otros 5.300 millones a cambios en TikTok y YouTube. Las nuevas restricciones solo se aplicarán en las jurisdicciones de Estados Unidos que se han adherido al

Meta pacta cerrar el litigio por el diseño adictivo de Instagram y Facebook en menores. La cifra ronda los 18.000 millones de dólares, pendiente de aprobación judicial.

Claves de la operación

  • El pacto moviliza 18.000 millones de dólares. Unos 12.700 millones se pagarán a lo largo de una década y los 5.300 millones restantes quedan condicionados a compromisos de TikTok y YouTube.
  • Los límites solo se activan en Estados Unidos. Las cuentas de menores de 18 años tendrán un máximo conjunto de dos horas diarias, bloqueo nocturno y silencio de notificaciones en las jurisdicciones adheridas.
  • Meta no admite responsabilidad. El acuerdo sigue pendiente de aprobación judicial y no se traslada automáticamente a España ni al resto del mundo.

El coste de cerrar el juicio: 18.000 millones con letra pequeña

El desglose anunciado por la compañía liderada por Mark Zuckerberg tiene bastante letra pequeña. El pacto moviliza 18.000 millones de dólares con una estructura de pagos escalonada. Alrededor del 70% del importe, unos 12.700 millones de dólares, se distribuirá entre las jurisdicciones participantes mediante pagos anuales durante una década. Los aproximadamente 5.300 millones adicionales dependen de que TikTok y YouTube adopten determinadas protecciones y realicen los pagos previstos. En la documentación judicial se detalla la distribución del importe.

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El alcance geográfico del pacto es decisivo para entender qué cambia en la práctica. Los límites por defecto quedan limitados a las jurisdicciones estadounidenses que participan en el acuerdo. No se trasladan de forma automática a España ni al resto del mundo. En esos territorios, las cuentas de menores de 18 años tendrán por defecto un máximo conjunto de dos horas diarias en Facebook e Instagram, con excepciones como la mensajería y determinados contenidos de formato largo, además de un bloqueo de acceso entre las 00:00 y las 06:00.

Las notificaciones quedarán silenciadas por defecto entre las 22:00 y las 07:00 y durante el horario escolar, de 08:00 a 15:00, con determinadas excepciones y controles parentales. Los adolescentes podrán elegir un feed no personalizado por los sistemas de recomendación, desactivar la reproducción automática y dejarán de ver por defecto el número de ‘me gusta’ y reacciones en las publicaciones. El silencio de notificaciones y el final de los ‘me gusta’ visibles reducen la presión sobre los menores. También recibirán avisos tras periodos continuados de uso y al alcanzar determinados umbrales diarios.

Los padres ganarán nuevos controles sobre cuentas secundarias, cambios de configuración e interacciones potencialmente sospechosas. El cumplimiento será revisado anualmente por un auditor independiente durante cinco años. Una parte del pacto busca que estas reglas se extiendan a Snapchat, TikTok y YouTube. Un auditor independiente revisará el cumplimiento durante cinco años. Si se cumplen las condiciones previstas, Meta endurecerá también algunas de sus medidas: el límite bajará a una hora diaria por aplicación, el bloqueo nocturno se ampliará a la franja de 22:00 a 07:00 y determinados compromisos de cinco años se extenderán hasta diez.

La vertiente económica tiene una mecánica distinta y vincula parte de los pagos adicionales a TikTok y YouTube, por lo que esos cambios no deben darse todavía por activados. El pacto llega después de meses especialmente difíciles para Meta en los tribunales estadounidenses. El proceso federal iniciado el 18 de agosto reunía acusaciones sobre el diseño presuntamente adictivo de Facebook e Instagram, la forma en que la empresa habría presentado sus riesgos para menores y la supuesta recopilación de datos infantiles sin el consentimiento parental exigido por la ley estadounidense COPPA. Meta no admite responsabilidad y el pacto no activa de forma automática los cambios más estrictos.

La mayor parte del acuerdo solo cierra un capítulo estadounidense; Europa mira de reojo con una lógica regulatoria distinta.

Europa mantiene una línea de presión paralela

La Comisión Europea concluyó de forma preliminar en julio que determinados elementos de diseño de Facebook e Instagram, entre ellos la reproducción automática, el scroll infinito, las notificaciones y las recomendaciones personalizadas, pueden incumplir la Ley de Servicios Digitales al favorecer un uso excesivo, también entre menores. Bruselas ya considera que parte del diseño de Instagram y Facebook puede incumplir la DSA.

Bruselas mantiene además un procedimiento separado por las medidas destinadas a impedir el acceso de menores de 13 años. Son expedientes independientes del pacto estadounidense, pero confirman que los dos lados del Atlántico examinan el mismo problema con vías jurídicas distintas.

El precedente que tensa el negocio publicitario de las redes

El acuerdo tiene una lectura de mercado evidente. Instagram y Facebook construyen su facturación sobre el tiempo de uso y la publicidad dirigida. Limitar horas y desactivar recomendaciones toca directamente la base del negocio publicitario. Si las recomendaciones personalizadas se reducen para los menores y las horas se limitan en EE UU, el impacto sobre el inventario publicitario juvenil será real, aunque Meta no lo haya cuantificado. No es un capricho regulatorio: la conclusión preliminar de Bruselas apunta a la misma lógica.

La letra pequeña, en este caso, importa tanto como la cifra. El pacto no activa automáticamente los límites más duros y una parte relevante del dinero queda condicionada al comportamiento de rivales directos. Meta evita el juicio, pero no liquida el debate de fondo sobre el diseño de sus plataformas.

La protección del menor se ha convertido en una prioridad compartida por los reguladores europeos. El seguimiento de este expediente, junto a los procedimientos abiertos por Bruselas, será el termómetro más fiable de hacia dónde se mueve la regulación de las plataformas en los próximos trimestres.


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