El telescopio Nancy Grace Roman despegará el 30 de agosto desde Florida para mapear la energía oscura y buscar exoplanetas. La NASA lidera la misión y la ESA aporta varios componentes críticos. Su objetivo es responder a una pregunta incómoda: de qué está hecho el 95 % de un universo que todavía no sabemos explicar.
El despegue está previsto a las 13:26 CEST desde el Centro Espacial Kennedy, a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX, según detalla la página oficial de la misión. La ESA no se limita a mirar: suministra rastreadores estelares, baterías, detectores para el coronógrafo y el enlace de descarga de datos a través de la nueva antena de 35 metros en New Norcia, Australia. Bethan James, científica del proyecto en la ESA, recuerda que Europa participa en el programa de misión de oportunidad y aporta experiencia científica para maximizar el retorno de la misión.
Un lanzamiento para abrir una ventana al lado oscuro del universo
Roman estudiará el cielo en longitudes de onda visibles e infrarrojas con una ambición doble: reconstruir cómo se ha expandido el universo y encontrar nuevos mundos. No se trata de un telescopio más. Su campo de visión le permitirá rastrear regiones enteras del cielo en cada exposición, algo que los observatorios anteriores solo podían hacer a costa de perder detalle.
La misión enfocará una parte sustancial de su tiempo a la energía oscura, la fuerza que parece acelerar la expansión cósmica. También cartografiará materia oscura, invisible pero detectable por su gravedad, y peinará el centro de la Vía Láctea en busca de planetas. La combinación de escala, profundidad y cadencia de observación convierte a Roman en un instrumento estadístico: contará y medirá con una precisión que hoy resulta imposible.
La cámara de 300 megapíxeles que multiplica el campo del Hubble

Roman combina nitidez de calidad Hubble con un campo de visión más de 200 veces superior, según la ESA. Su cámara principal, el Wide Field Instrument, es un sensor de 300 megapíxeles que capta luz visible e infrarroja cercana con una sensibilidad espectroscópica muy alta. A ese ojo gran angular se suma un coronógrafo experimental diseñado para bloquear la luz de las estrellas.
Esa combinación amplía el el horizonte de la astronomía: Roman estudiará miles de millones de estrellas, millones de galaxias y miles de exoplanetas. El espejo primario de 2,4 metros no busca récords de tamaño. Busca cobertura y profundidad simultáneas, algo que hasta ahora ningún observatorio espacial ha ofrecido.
La materia y la energía oscuras suman el 95 % del universo, pero ningún instrumento las ha visto directamente. Roman medirá sus efectos.
Cómo cazar la energía oscura y la materia invisible
Alrededor del 25 % del universo parece estar hecho de materia oscura invisible. No emite luz, pero delata su presencia al deformar la forma aparente de las galaxias lejanas, un fenómeno llamado lente gravitatoria débil. Roman escaneará cerca del 12 % del cielo, lejos del plano galáctico, para medir esas distorsiones en millones de galaxias.
El resto del rompecabezas es aún más extraño. Los científicos calculan que la energía oscura representa alrededor del 70 % del cosmos y acelera la expansión del universo. Roman la investigará con dos técnicas complementarias: medirá distancias con supernovas de tipo Ia, que brillan con una intensidad predecible, y mapeará las oscilaciones acústicas de bariones, las ondas de sonido congeladas que dejaron su huella en la distribución de las galaxias.
Estas huellas son extraordinariamente útiles. Cuando el universo era muy joven, las ondas de presión atravesaron la sopa primordial y quedaron congeladas al enfriarse. Las galaxias se formaron siguiendo ese patrón y la expansión cósmica lo ha ido estirando. Medir la distancia entre galaxias a distintas épocas permite reconstruir, casi como en una cinta métrica, cuánto ha crecido el universo y en qué momento la energía oscura se convirtió en la fuerza dominante.
Los exoplanetas y los estallidos extremos que Roman vigilará
La búsqueda de mundos también será industrial. El telescopio observará eventos de microlente que podrían revelar más de 1.200 planetas nuevos, y se espera que detecte más de 100.000 planetas en tránsito al medir caídas diminutas de brillo. Su coronógrafo podrá fotografiar directamente algunos de esos mundos, bloqueando la luz estelar aunque el planeta sea más de 100 millones de veces más tenue que su estrella.
Roman tampoco se detendrá en lo previsible. Su sensibilidad captará el nacimiento de agujeros negros cuando se fusionan estrellas de neutrones, eventos de disrupción de marea y cuásares muy lejanos del periodo de reionización. La NASA documenta ya el traslado del telescopio al hangar de SpaceX en la galería oficial de la misión.
Por qué la estrategia de campo amplio importa ahora
Frente al telescopio James Webb, que apunta a objetos muy lejanos con un campo estrecho, Roman apuesta por la estadística celeste. No persigue una sola galaxia. Persigue el patrón de millones de galaxias a lo largo de la historia cósmica. Esa diferencia marca el tipo de preguntas que puede responder: los modelos de energía oscura, la distribución de la materia oscura y la demografía planetaria necesitan muestras enormes, no observaciones aisladas.
La misión no está exenta de riesgos. El coronógrafo es una tecnología en demostración y su rendimiento real habrá que validarlo en órbita. Además, los resultados sobre energía oscura no llegarán en semanas: requerirán años de mapeo y una calibración finísima para separar señales sutiles de ruido instrumental. Aun así, la comunidad tiene una expectativa fundada: cada vez que la astronomía abrió una ventana nueva, los hallazgos más importantes acabaron siendo los que nadie había anticipado.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: El lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman, preparado para estudiar la energía oscura, la materia oscura y los exoplanetas.
- Dónde: Centro Espacial Kennedy, Florida, con despegue a bordo de un Falcon Heavy.
- Institución responsable: NASA, con contribuciones de la ESA y participación científica europea.
- Cuándo: 30 de agosto de 2026 a las 13:26 CEST.
- Impacto a futuro: Podría construir el mapa más amplio de la distribución de materia y energía del universo y ampliar el catálogo de exoplanetas conocidos.




