La IA sostiene la economía de Asia mientras la inflación castiga el consumo en la región

El informe de Moody's Analytics advierte de que la fortaleza exportadora oculta una demanda interna débil y una inflación al alza. El riesgo de petróleo y el agotamiento del ciclo de la IA amplifican la amenaza para Europa.

He leído con calma el Moody’s Analytics Asia-Pacific Outlook de agosto y me quedo con un matiz incómodo: el crecimiento regional se desacelera hasta el 4,2% en 2026, pero la demanda interna de gran parte de Asia sigue por debajo de la tendencia prepandemia. La región aguanta, sí, pero no por su consumo.

El informe, publicado este mes, sostiene que el auge de la inteligencia artificial ha evitado una desaceleración más brusca al impulsar la demanda de semiconductores y otros productos tecnológicos. Ese motor ha levantado los envíos de Taiwán, Corea del Sur, China continental y varias economías del Sudeste Asiático. Sin embargo, Moody’s advierte de que la fortaleza exterior está enmascarando la debilidad interna cuando hogares y empresas siguen frenados por los precios.

Publicidad

El motor exportador de la IA choca con la inflación

Los números de la agencia muestran una economía regional a dos velocidades. Por una parte, las exportaciones tecnológicas mantienen el pulso. Por otra, la inflación renovada reduce la renta real disponible y castiga el gasto de consumidores y empresas. Moody’s espera que el crecimiento de Asia-Pacífico pase del 4,3% en 2025 al 4,2% en 2026 y al 3,6% en 2027.

  • Crecimiento: 4,3% en 2025, 4,2% en 2026 y 3,6% en 2027.
  • Motor exportador: semiconductores y tecnología lideran los envíos desde Taiwán, Corea del Sur, China y el Sudeste Asiático.
  • Inflación: la energía y los alimentos suben por las tensiones geopolíticas y las interrupciones comerciales.
  • Divisas: el yen ha caído casi un 60% desde inicios de 2021 a pesar del superávit por cuenta corriente japonés.

Hay señales de que el impulso de la IA podría acercarse a una pausa. Los precios de una amplia gama de productos electrónicos han subido con fuerza y la escasez de memorias RAMpocalypse ha sacudido los mercados de consumo. El entusiasmo inversor, además, ha llevado las valoraciones bursátiles a máximos récord, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad del ciclo.

Divisas, petróleo y aranceles: el triángulo de riesgos

El repunte de la inflación complica el trabajo de los bancos centrales. Subir tipos para contener los precios es menos eficaz cuando la demanda ya está debilitada. Moody’s espera nuevos ajustes del Banco de Japón y del Banco de Corea, sobre todo si el petróleo se mantiene elevado.

La debilidad cambiaria añade presión. Washington y Tokio intervinieron conjuntamente a finales de julio para sostener el yen, su primera acción coordinada desde 2011. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y la ministra de Finanzas japonesa, Katayama Satsuki, dejaron la puerta abierta a repetir la operación. El conflicto en Oriente Próximo, con el tráfico del estrecho de Ormuz ralentizado y ataques a buques saudíes, es el mayor riesgo de oferta energética.

En comercio, Washington impuso en julio aranceles nuevos a 60 socios bajo la Section 301, con gravámenes del 10% al 12,5%. El tipo arancelario efectivo de China subió al 23,4% desde el 21,3% del régimen provisional, aunque sigue por debajo del 29,7% anterior al fallo del Tribunal Supremo. Moody’s asume que los aranceles ya son un elemento estructural del comercio global.

Análisis: la fragilidad oculta tras el ciclo tecnológico

«El auge de la IA no solo sostiene al sector tecnológico; está tapando la debilidad de las economías domésticas cuando la demanda de hogares y empresas sigue siendo débil.» — Moody’s Analytics, Asia-Pacific Outlook, agosto de 2026

Lo que veo en el informe es una economía asiática que ha cambiado el consumo interno por la exportación tecnológica como amortiguador. Eso funciona mientras dure el ciclo de la IA, pero crea una vulnerabilidad estructural: si la demanda de electrónica se enfría hacia mediados de 2027, como prevé la propia agencia, desaparecerá la única fuente de crecimiento sólida en un contexto de demanda doméstica deprimida. Es el mismo patrón de anteriores ciclos exportadores asiáticos, pero con valoraciones bursátiles récord y una inflación que no cede.

El riesgo no resuelto es la rentabilidad del negocio de la IA. Moody’s admite que ya existían dudas sobre la viabilidad a largo plazo de esos modelos de negocio antes del conflicto en Oriente Próximo. Un petróleo más caro elevaría los costes operativos y las condiciones financieras, amenazando directamente la inversión en centros de datos y chips. La contradicción es evidente: la misma IA que sostiene el crecimiento puede acabar enfriándolo si el capital pierde paciencia.

El siguiente hito que voy a seguir es la posible visita de Xi Jinping a Estados Unidos en septiembre, porque puede confirmar si la negociación arancelaria cambia el tono de los flujos comerciales o si solo estabiliza una nueva normalidad proteccionista.

🌐 El efecto dominó en Occidente

Para Europa, este informe importa por tres vías. La primera, la inflación: si la energía sube de forma sostenida por Oriente Próximo, el IPC español y europeo notará el repunte en importaciones y carburantes. La segunda, los semiconductores: una pausa del ciclo de la IA golpearía a proveedores europeos de equipos y a la industria automovilística, muy expuesta a los chips asiáticos. La tercera, el euro y el BCE: unas divisas asiáticas débiles frente al dólar suelen endurecer las condiciones financieras globales y retrasar la relajación monetaria europea.

  • Las bolsas europeas miran al petróleo y a los aranceles de EEUU.
  • La inflación española de importación puede repuntar si se prolonga el conflicto en Ormuz.
  • El enfriamiento de los chips afectaría a proveedores europeos y al automóvil.
  • Un yen débil y el petróleo alto complican los recortes del BCE.

Publicidad