La IA acaba con muchos empleos en la banca: 7.000 despidos y 440 oficinas cerradas en plena digitalización

Las entidades del Ibex 35 ganaron 20.164 millones hasta junio, su mejor primer semestre, mientras adelantan ajustes para financiar la inversión en inteligencia artificial. Santander concentra el grueso de las salidas y de los cierres.

Los grandes bancos españoles recortaron 6.811 empleos en el mundo y 440 oficinas en España por la IA. Las entidades del Ibex 35 ganaron 20.164 millones de euros en el primer semestre, su mejor arranque de año.

Claves de la operación

  • La banca encadena resultados históricos mientras reduce estructura. Los seis grandes bancos del Ibex 35 ganaron 20.164 millones hasta junio y, pese a ello, siguieron ajustando plantillas y redes para preparar el impacto de la inteligencia artificial.
  • Santander concentra el grueso de los cierres y de las salidas. La entidad cántabra cerró 266 oficinas y prescindió de 8.399 empleados en todas sus geografías.
  • CaixaBank ficha 926 personas a contracorriente. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, defiende que las sucursales serán «trascendentales» y que la transformación digital necesita más manos.

La banca gana más que nunca mientras ajusta costes para la IA

La banca española vive un momento dulce tras encadenar resultados históricos y con nuevos aumentos de tipos en el horizonte próximo. Las grandes entidades del Ibex 35 ganaron en la primera mitad del año 20.164 millones de euros, más que nunca antes, y, con todo, el sector ha seguido aligerando plantillas y oficinas como forma de ajustar costes y preparar sus estructuras para el impacto de la inteligencia artificial.

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El ajuste no ha sido neutral. Solo en España, Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Unicaja y Bankinter han cerrado 440 sucursales en un año, hasta junio de 2026, dejando el mapa en 9.984 oficinas de atención directa al cliente, frente a las 10.424 de junio de 2025. La reducción contrasta con las demandas de usuarios, organizaciones de consumidores y del propio Gobierno para reforzar la inclusión financiera, sobre todo para mayores, migrantes y medio rural. Según el Informe de Inclusión Financiera del Banco de España de 2025, el 0,9% de la población española no tiene acceso presencial a los servicios financieros.

El recorte de oficinas

La entidad de origen cántabro ha sido, con diferencia, la más activa a la hora de rebajar su red de oficinas: Santander cerró 266 puntos, más que el resto de grandes bancos juntos, y se queda con 1.458 sucursales. El grupo presidido por Ana Botín sigue desarrollando su programa ONE Transformation, que busca un banco digital con sucursales mediante un modelo operativo común y una plataforma tecnológica global que automatiza muchas tareas.

Del resto, Unicaja cerró 84 oficinas; Sabadell, 49; CaixaBank, 24; BBVA, 14; y Bankinter, solo 3. El ritmo de cierre se ha moderado respecto a años anteriores, pero no se ha detenido, lo que confirman que la digitalización sigue pesando más que la presión social por mantener el servicio presencial.

No es un ajuste técnico: es una reorganización silenciosa del empleo bancario mientras la banca ingresa más que nunca.

CaixaBank ficha talento mientras el sector despide

En el capítulo laboral, los seis grandes bancos del Ibex 35 rubricaron a nivel global 6.811 salidas entre junio de 2025 y junio de 2026. Las entidades desligan las bajas del impacto de la inteligencia artificial, pero los analistas creen que en realidad están adelantando ajustes para afrontar la inversión en IA y mitigar sus efectos laborales.

La cifra global está condicionada por Santander, que en un año prescindió de 8.399 empleados en todas sus geografías. Esas salidas no incluyen las bajas previstas en un plan de prejubilaciones acordado al inicio del verano con los sindicatos en España. CCOO estima que podrían acogerse unas 1.000 personas al año hasta finales de 2028.

Sin Santander, la fotografía cambia: los otros cinco grandes bancos del Ibex sumaron 1.588 incorporaciones a nivel global y 100 en España. CaixaBank es el grupo que desequilibra la foto: sumó 926 personas a su plantilla total, 627 de ellas en España. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, respondió así en la última presentación de resultados: ‘Es porque vemos crecimiento y vemos que hay muchas cosas que hacer. Y toda esta transformación digital son cosas que hay que hacer todavía: necesitamos más manos. No vemos que las sucursales vayan a ser irrelevantes en el futuro, sino que nos parece que van a ser trascendentales’.

La tensión entre eficiencia, inclusión y empleo sigue abierta

Desde Merca2.es observamos una contradicción de fondo: la banca española nunca había ganado tanto y, al mismo tiempo, nunca había justificado con tanta claridad el recorte de costes por la IA. El antecedente histórico es conocido: desde la concentración posterior a la crisis financiera, las entidades españolas han reducido en más de un 40% su red de oficinas. La digitalización acelerada por la pandemia añadió otra vuelta de tuerca. Ahora la IA permite automatizar tareas de gestión y abaratar servicios, pero el coste social se concentra en el empleo de entrada y en la España vaciada.

El riesgo no es solo reputacional. La inclusión financiera, con un 0,9% de la población sin acceso presencial, choca con los planes de cierre. Además, la inversión en IA exige perfiles técnicos caros y escasos; los bancos compiten por esa mano de obra con las grandes tecnológicas. Eso encarece la transformación y puede erosionar la rentabilidad futura si no se traduce en ingresos.

La estrategia de CaixaBank es una excepción que confirma la regla. Mientras sus rivales reducen estructura, la entidad presidida por Tomás Muniesa incorpora personal para afrontar la transición digital. El próximo hito para comprobar quién acierta será la presentación de resultados del tercer trimestre de 2026: si la banca mantiene márgenes con menos empleados, la tesis del ajuste ganará peso. Si el coste de la IA se come las ganancias, el relato cambiará.

El foco, por tanto, no está en si la banca cerrará más oficinas. Está en si sabrá combinar eficiencia, crédito e inclusión financiera sin romper el contrato social que aún la sostiene.


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