Xiaomi lanza su SoC de 3 nm: desafía a Qualcomm y MediaTek

La segunda generación del XRING O3 integra 24.000 millones de transistores y duplica la apuesta por la IA en el dispositivo. La fabricación sigue encargada a TSMC, según fuentes citadas por Reuters.

El SoC de 3 nm de Xiaomi reordena la competencia en semiconductores y reduce su dependencia de Qualcomm y MediaTek. La compañía china ha presentado el XRING O3, su segunda generación de procesador propio, con 24.000 millones de transistores y una arquitectura pensada para llevar la inteligencia artificial al propio terminal. La operación no se ha comunicado como una ruptura comercial con sus proveedores tradicionales, pero sí modifica el equilibrio de fuerza en la gama alta Android.

Claves de la operación

  • Xiaomi duplica la apuesta por el diseño propio. El XRING O3 es el segundo SoC insignia de la compañía, tras el XRING O1 presentado en 2025 y estrenado en el Xiaomi 15S Pro y la Pad 7 Ultra.
  • TSMC seguirá fabricando el procesador de 3 nanómetros. Según fuentes citadas por Reuters, Xiaomi controla el diseño, pero la producción avanzada permanece concentrada en el fabricante taiwanés.
  • El chip refuerza la apuesta por la IA en el dispositivo. La nueva NPU alcanza hasta 200 TOPS de cálculo tensorial y 3,13 TFLOPS vectoriales, lo que reduce la dependencia de la nube para tareas exigentes.

Xiaomi ya no quiere depender del catálogo de Qualcomm y MediaTek

La primera cifra del XRING O3 está en su construcción: 3 nanómetros y 24.000 millones de transistores en un chip de 133 mm². Supone un crecimiento del 26% en número de transistores frente al XRING O1, según los datos comunicados por la compañía. Xiaomi no ha optado por una arquitectura convencional de ocho núcleos; ha reorganizado la potencia disponible en diez núcleos, seis de ellos ultragrandes y cuatro grandes, con una velocidad máxima de 4,35 GHz. A esto se suma una GPU de 16 núcleos y mejoras anunciadas en rendimiento y eficiencia energética.

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El salto de esta generación no se mide solo en potencia bruta, sino en el tipo de cargas que puede resolver sin conexión. Xiaomi ha integrado una nueva arquitectura de NPU con hasta 200 TOPS de cálculo tensorial y 3,13 TFLOPS vectoriales, según los datos comunicados por la compañía. La idea es ejecutar modelos de lenguaje, mejorar imagen y vídeo y mantener más procesos de IA dentro del propio terminal, una palanca que reduce la latencia y la dependencia de los servicios en la nube.

Diseñar y fabricar son tareas distintas. Xiaomi ha desarrollado el diseño y la integración del SoC, pero convertirlo en silicio requiere litografía avanzada. Reuters apunta, citando fuentes conocedoras del asunto, que TSMC fabricará el XRING O3 con su proceso de 3 nanómetros. TSMC empezó la producción masiva de este nodo en 2022 y Samsung cuenta con tecnología GAA en 3 nm. La fabricación sigue siendo una frontera con pocos actores: las inversiones necesarias son gigantescas y el acceso a maquinaria especializada queda fuera del alcance de la mayoría de los fabricantes.

El movimiento de Xiaomi no se entiende sin la batalla geopolítica por los semiconductores. Los controles de exportación estadounidenses han complicado el acceso a tecnologías avanzadas para algunas empresas chinas. Desarrollar un procesador propio ya no es solo una decisión de producto; es una póliza de control en un suministro que Washington puede tensar en cualquier momento. En España, Xiaomi aterrizó en 2017 como una marca de precios agresivos y ha escalado hasta disputar el terreno de gama alta.

El control del diseño devuelve a Xiaomi autonomía en el producto, pero no elimina la dependencia de la litografía más avanzada del planeta.

Qualcomm y MediaTek ven a su cliente convertirse en rival

El impacto sobre Qualcomm y MediaTek no será inmediato. Ambos mantienen acuerdos con decenas de fabricantes y sus plataformas alimentan la mayor parte del parque Android. Sin embargo, Xiaomi es uno de los mayores vendedores de smartphones del mundo, y cada gama alta con SoC propio deja de ser facturación para un proveedor externo. No se trata de una salida total: la compañía seguirá combinando chips propios y de terceros en función del segmento y del calendario de lanzamiento.

La incógnita ahora es si esta estrategia se traducirá a a una reducción de costes o a una mejora de integración lo bastante visible para el comprador. Un SoC propio permite optimizar software, sistema y silicio como una sola pieza, algo que Apple ha explotado con éxito durante años. Xiaomi gana margen de diferenciación y una posición más sólida en un mercado en el que el precio de la gama alta depende de componentes ajenos.

Xiaomi procesador propio

La frontera que Xiaomi no cruza: diseñar no es fabricar

En esta redacción interpretamos el anuncio como un avance estructural y no como un giro que altere el tablero de la noche a la mañana. Xiaomi ha dejado de ser un ensamblador que dependía de catálogos ajenos para convertirse en diseñador de una pieza central. Esa capacidad reduce su exposición comercial y le da un activo de negociación frente a Qualcomm y MediaTek. Pero la fabricación del XRING O3 queda en manos de TSMC. El suministro de litografía avanzada estará condicionado por Taiwán, por los acuerdos comerciales y por una geopolítica que no controla.

En el mercado español, la trayectoria de Xiaomi sirve para calibrar el alcance de este movimiento. Llegó a finales de 2017 con una propuesta agresiva de precio y desde entonces ha ampliado catálogo, red de distribución y ambición en la gama media y alta. No cotiza en el IBEX 35 ni compite con una empresa española comparable en este segmento; su duelo está en Asia y en Estados Unidos. El siguiente hito que seguiremos es saber qué terminal estrena este XRING O3 y si el precio traslada al consumidor el coste del diseño propio.


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