He arrancado la mañana del lunes con la vista puesta en el precio del petróleo y en la apertura de Hong Kong, y lo que veo es un mercado que aún no sabe si premiar la presión financiera sobre Teherán o protegerse del siguiente mazazo. El barril de Brent se sitúa en 92 dólares, un 2,3 % por debajo del cierre anterior. No obstante, la amenaza iraní de bloquear el estrecho de Ormuz mantiene viva una prima de riesgo que se deja sentir en las principales plazas asiáticas.
Los datos del lunes: petróleo a la baja y Seúl en defensa
La ofensiva económica de Washington contra Irán coincide con una sesión asiática de signo mixto. El Kospi surcoreano pierde un 1,4 % después de que Samsung Electronics anunciara una recompra de acciones por valor de 80.000 millones de dólares. Hong Kong cae más de un 2 %, mientras Tokio, Shanghái, Taipéi y Wellington también retroceden. Sídney, Yakarta y Bangkok registran ganancias.
- Brent: 92 dólares por barril, un 2,3 % menos; la tensión geopolítica aún no dispara el crudo.
- Kospi: -1,4 %, tras la recompra de Samsung por 80.000 millones.
- Hang Seng: -2 %, pese a que Shein debutará en Hong Kong el 1 de septiembre con una valoración cercana a 27.000 millones.
- Alibaba: emitirá 10.200 millones en nuevas acciones en Hong Kong para financiar su expansión global en inteligencia artificial.
Me detengo en Seúl porque el movimiento de Samsung no es secundario. Su recompra masiva busca poner suelo a unas acciones que han pasado de tocar máximos en junio por el auge de la inteligencia artificial a sufrir una corrección severa. El mercado sigue pendiente de Nvidia, que presenta resultados esta semana y actúa como termómetro del gasto en inteligencia artificial.
“La máquina del gasto sigue funcionando, pero la factura cada vez pesa más. Nvidia debe demostrar que la mayor explosión inversora de la historia moderna de los mercados todavía puede pagar sus facturas.” — Stephen Innes, analista de SPI Asset Management, 24 de agosto de 2026
Por qué el bloqueo de Ormuz es el riesgo que Asia no puede ignorar
Lo que me preocupa de esta crisis no es la caída puntual del Brent, sino la doble lectura del suministro. China, Japón y Corea del Sur dependen de forma estructural del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz. Un cierre efectivo, aunque fuese parcial, no solo dispararía la factura energética asiática, sino que reintroduciría presiones inflacionistas en Alemania y España justo cuando el BCE valora mantener el ritmo de recortes. De hecho, el Tesoro estadounidense compró bonos propios la semana pasada para contener el repunte del rendimiento a 30 años, que alcanzó niveles de 2007. Ese dato confirma que el mercado de deuda ya cotiza un escenario de inflación más persistente.
La contradicción reside en que Washington pide a Pekín que se sume a la campaña contra Irán, según las palabras del secretario del Tesoro Scott Bessent, mientras Shanghái opta por la cautela. Esa tensión puede explicar, en parte, la debilidad de la sesión china. El próximo hito para vigilar no es tanto el Brent de hoy, sino las menciones a Ormuz en Jackson Hole y la reacción de Nvidia esta semana.
🌐 El efecto dominó en Occidente
Para España, el descenso del Brent hasta 92 dólares alivia los precios de carburantes a corto plazo, pero el riesgo geopolítico impide cantar victoria. Si se materializase un bloqueo del estrecho de Ormuz, el coste de importación energética en la eurozona subiría con rapidez y el IPC español podría sumar entre tres y cinco décimas en un trimestre. Eso frenaría al BCE y mantendría el Euríbor en niveles más altos de lo previsto.
- Las bolsas europeas abrirán con alivio moderado, pero con los seguros de fletes y la energía como focos de tensión.
- Las empresas del IBEX con exposición a Asia, desde Inditex hasta las energéticas, vigilan el canal de suministro y el precio del transporte marítimo.
- Wall Street abrirá pendiente de Nvidia y de Bessent, con la deuda estadounidense como riesgo de fondo.
- Si la presión sobre Irán se endurece sin cortar Ormuz, el Brent seguirá contenido y la inflación importada se comportará mejor; si falla la diplomacia, las hipotecas variables notarán la demora de los recortes.




