El hidrógeno verde de Huelva ya tiene a su primer gran suministrador de energía. Alter Enersun movilizará más de 250 millones de euros a través de un contrato de compraventa de energía (PPA, por sus siglas en inglés) con el que aportará unos 500 GWh anuales de electricidad renovable al proyecto Onuba, la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde que Moeve impulsa en Palos de la Frontera.
La firma onubense se convierte así en pieza central del abastecimiento eléctrico del mayor complejo de hidrógeno renovable de Europa. La electricidad saldrá de dos instalaciones: La Luz, ya en operación, y Puerto Sostenible, todavía en desarrollo. Sin una fuente de energía competitiva y cercana, el proyecto no arranca.
Dos plantas, 500 GWh y un reparto en dos tramos
El PPA se articula en dos tramos bien diferenciados. La planta de La Luz aportará 265 GWh anuales en virtud de un acuerdo de suministro a largo plazo ya cerrado con Moeve. Puerto Sostenible añadirá otros 235 GWh al año, en este caso bajo un ‘term sheet’ preliminar cuya materialización queda ligada al desarrollo de las instalaciones y al cierre de los contratos definitivos.
En conjunto, ambas plantas suman una capacidad potencial de generación de hasta 750 GWh, por encima de los 500 GWh comprometidos con Onuba. Ese excedente funciona como margen de maniobra: si la demanda industrial crece o alguna instalación se retrasa, el proyecto conserva holgura para cubrir el desfase.
El suministro combinará autoconsumo directo y compraventa a plazo. Alter Enersun asumirá el desarrollo técnico, la construcción y la explotación a largo plazo de los parques, un modelo de integración vertical que reduce la intermediación entre el generador y el consumidor industrial.
El hidrógeno renovable es, antes que nada, un negocio de conversión eléctrica: su viabilidad se decide en el precio del kilovatio hora tanto como en el coste del electrolizador.
Hay un motivo técnico detrás de ese esquema. El hidrógeno renovable exige electricidad certificada como verde en cada hora de producción, no solo en promedio anual. Ese requisito, derivado de la normativa europea de adicionalidad, obliga a los promotores a contratar generación real y rastreable, no únicamente garantías de origen. De ahí que Moeve haya optado por plantas físicas conectadas al complejo antes que por compras abiertas en el mercado.
El proyecto no compite solo por tecnología: compite por energía barata. Quien asegure la electricidad más competitiva marcará el precio del hidrógeno.
La compañía opera en la provincia de Huelva desde 2018 y acumula experiencia en la hibridación de plantas fotovoltaicas, lo que aporta solidez técnica al despliegue. El componente eléctrico pesa.
Números, no promesas. Los 500 GWh anuales equivalen a una fracción relevante del consumo eléctrico de un complejo industrial de gran escala y sitúan a Huelva como el epicentro español de la producción de hidrógeno verde.
Onuba: 300 MW de electrólisis y más de 1.000 millones de inversión
Onuba es el nombre con el que se designa la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. Su planta, ubicada en el Parque Energético de Moeve en Palos de la Frontera, ya ha iniciado su construcción y arrancará con 300 MW de capacidad de electrólisis, ampliables a 105 MW adicionales. La inversión conjunta supera los 1.000 millones de euros.
La hoja de ruta prevé un arranque modular. Los 300 MW iniciales se ampliarán según evolucione la demanda de hidrógeno por parte de la industria onubense y del propio refino. Ese escalado por fases reduce el riesgo de inversión y permite ajustar la capacidad a la velocidad real de adopción del hidrógeno en el transporte pesado y en la química.
Moeve lidera la iniciativa con el 51% del capital, y en el accionariado figuran Hy24, Cofides, Enagás Renovable y la propia Alter Enersun. El suministrador de energía es, a la vez, socio del proyecto, un doble rol que alinea los intereses de la oferta eléctrica y de la demanda industrial.
Cuando alcance plena operación, la instalación podrá producir aproximadamente 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y evitar la emisión de unas 250.000 toneladas de CO₂ al año. El electrolizador necesita un factor de carga elevado para amortizarse y, de ahí, la importancia de contratos como el firmado con Alter Enersun.

Huelva, el nudo industrial donde el hidrógeno encuentra a su cliente
El Valle Andaluz es, hoy, el proyecto que mejor encarna la estrategia española de hidrógeno. Concentra en un mismo entorno la producción de la molécula, el consumo de electricidad renovable y la demanda de un cliente cautivo como el refino. Esa integración resulta difícil de replicar en otros emplazamientos europeos, donde la industria pesada y el recurso solar rara vez coinciden a pocos kilómetros de distancia.
España parte con una ventaja que no siempre explota: es uno de los países europeos con mayor capacidad renovable instalada y tiene en el sur peninsular uno de los mejores recursos solares del continente. El objetivo oficial de varios gigavatios de electrólisis para 2030 exige, precisamente, amarres eléctricos como el anunciado en Huelva.
Análisis: la energía como cuello de botella del hidrógeno español
El movimiento encaja en un patrón que el sector lleva dos años ensayando: primero se asegura la molécula, después la electricidad que la produce. Buena parte de los proyectos de hidrógeno anunciados en España dependen de PPA a largo plazo con generadores locales, porque la producción industrial a gran escala no tolera la volatilidad del mercado mayorista. Onuba no es una excepción.
La lógica tiene una lectura incómoda. Puerto Sostenible sigue en desarrollo y su ‘term sheet’ aún no es un contrato en firme. Si esos 235 GWh anuales se retrasan, el colchón energético de Onuba se estrecha y la primera fase queda más expuesta al pool eléctrico, donde el precio del kilovatio hora puede duplicarse de un trimestre a otro. El reloj corre.
El contexto competitivo añade presión. Proyectos de hidrógeno en el norte de África, Oriente Medio y Latinoamérica avanzan con costes eléctricos inferiores, mientras la Comisión Europea endurece los criterios de adicionalidad. El diferencial de Huelva no está en el recurso solar —competitivo, pero no el mejor de España— sino en la integración: puerto, refino, industria química, y ahora generación renovable en un mismo entorno.
Conviene recordar el punto de partida. Hace apenas tres años, el hidrógeno verde español era, en buena medida, una promesa de despacho. Hoy hay electrolizadores en construcción, PPAs firmados y accionistas con capital comprometido. La distancia entre el anuncio y la molécula real se ha acortado, aunque el talón de Aquiles persiste: pocos proyectos han alcanzado la decisión final de inversión con volúmenes comparables a Onuba.
El otro frente es regulatorio. Bruselas revisa las condiciones del Banco Europeo del Hidrógeno y los criterios de subasta, y cualquier cambio en el marco de ayudas puede alterar la ecuación económica de proyectos que aún no han cerrado su financiación. Onuba cuenta con el respaldo de Hy24 y Cofides, lo que amortigua ese riesgo, aunque no lo elimina.
Queda una pregunta abierta sobre el ritmo. El Valle Andaluz aspira a convertirse en referencia europea, pero su viabilidad final depende de que la cadena de suministro eléctrico esté tan avanzada como la obra civil. Ahí, la pelota está en el tejado de Puerto Sostenible y del calendario de cierre de los contratos pendientes.




