El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 ya tiene imágenes oficiales de la NASA. La agencia estadounidense ha difundido esta semana una colección captada desde tierra, aire y órbita que muestra la corona solar y el paso de la Luna sobre España, Groenlandia e Islandia.
La galería publicada por la NASA reúne material tan variado como la silueta de la Estación Espacial Internacional o la atmósfera exterior del Sol retratada en pleno ocaso. El corazón visual, sin embargo, está en Castilla y León.
El eclipse que se puso sobre los girasoles de San Millán
La imagen que encabeza el comunicado se tomó en San Millán de los Caballeros, en la provincia de León. El fotógrafo Bill Ingalls montó una secuencia del eclipse total mientras el Sol descendía sobre un campo de girasoles. No es una metáfora: el disco solar quedó oculto en el horizonte minutos antes de desaparecer.
En una de las composiciones se ve la progresión completa, de la fase parcial al eclipse total. La corona solar aparece como una madeja de filamentos blancos alrededor del disco negro de la Luna. En el borde izquierdo, la NASA identifica una protuberancia solar, un penacho de gas electrificado suspendido por fuerzas magnéticas. Su color rosado es el único matiz cálido en una imagen dominada por el ocaso.
No hizo falta viajar al espacio para observar el fenómeno. Bastó una cámara firme y un cielo despejado en la provincia de León. La suerte atmosférica jugó a favor de España, mientras en Islandia las nubes taparon buena parte del eclipse desde el suelo.
Una estación espacial, un avión científico y globos en la atmósfera

Más al norte, en el estado de Maine, el eclipse fue parcial, pero la NASA captó otra coincidencia. Joel Kowsky fotografió la silueta de la Estación Espacial Internacional cruzando el disco solar parcialmente eclipsado. A bordo viajaban siete tripulantes de la Expedición 75: Jessica Meir, Anil Menon, Jack Hathaway, Sophie Adenot, Pyotr Dubrov, Andrey Fedyaev y Anna Kikina.
La estación cruzó a unos 8 kilómetros por segundo, según la NASA; a esa velocidad cruzaría la península ibérica de norte a sur en poco más de minuto y medio. Las nubes velaron parte del Sol, pero la silueta de la plataforma orbital quedó registrada en doce fotogramas consecutivos. Desde la propia estación, Jessica Meir fotografió el eclipse parcial sobre el sur de Quebec, a 421 kilómetros de altitud. Allí la Luna cubrió aproximadamente el 18% del disco solar.
La oscuridad del eclipse no fue un final: fue el único momento en que la atmósfera solar se dejó retratar sin filtros.
Entre el suelo y la órbita, el avión científico WB-57F de la NASA voló a unos 15.000 metros de altitud, muy por encima de la altitud de crucero de un avión comercial. Su objetivo era atravesar la sombra del eclipse para alargar el tiempo de observación de la corona en longitudes de onda visibles e infrarrojas. El equipo científico, dirigido por el Southwest Research Institute de Boulder, analizará los datos durante meses para estudiar la dinámica de la atmósfera solar exterior.
El proyecto estudiantil Nationwide Eclipse Ballooning Project, financiado por la NASA, lanzó globos científicos en Islandia y España. Un equipo de la Universidad Estatal de Montana colocó una cámara a bordo de uno de ellos y grabó la sombra de la Luna barriendo la atmósfera. El vídeo condensa seis minutos reales y se reproduce a cuatro veces su velocidad. Las nubes islandesas no impidieron que los instrumentos midieran cómo la pérdida breve de luz y calor afectó a la atmósfera baja.
Lo que la corona enseña cuando el Sol se queda negro
La corona solar es, en términos simples, la atmósfera exterior del Sol. En condiciones normales su brillo queda aplastado por la luz del disco solar; durante un eclipse total se convierte en un laboratorio natural de física solar. Por eso la NASA no trató el evento del 12 de agosto solo como un espectáculo fotográfico. Lo integró en una campaña de observación coordinada, con predicciones previas de la estructura de la corona elaboradas por Predictive Science Inc. con supercomputadoras financiadas por la agencia.
La corona no es solo un espectáculo visual: de ella parten las eyecciones de masa coronal que pueden alterar satélites, redes eléctricas y comunicaciones. Por eso cada eclipse total funciona como una prueba de campo para los modelos de clima espacial. Los datos de la corona recogidos en 2026 servirán también para calibrar las misiones heliosféricas en curso.
La comparación entre la predicción y los datos reales del proyecto DEB Initiative, captados cerca de León, permitirá afinar los modelos que describen el campo magnético solar. No todas las campañas tuvieron condiciones perfectas: en Islandia las nubes impidieron parte del seguimiento óptico y el análisis de las imágenes del avión tardará meses. Esa es una limitación honesta. La ciencia visualmente deslumbrante también necesita validación numérica.
El siguiente gran examen llegará pronto. El 2 de agosto de 2027, un eclipse total mucho más largo será visible desde el sur de España y el norte de África. Quienes vieron la puesta de sol eclipsada en San Millán tendrán una segunda oportunidad, esta vez con más altitud solar y más tiempo de totalidad. Me interesa, sobre todo, comprobar si la corona sigue tan estructurada como en las predicciones de 2026. Lo sabremos cuando se comparen los modelos con las nuevas imágenes.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Imágenes y datos del eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 captados desde tierra, aire y órbita por la NASA y equipos asociados.
- Dónde: San Millán de los Caballeros y León, España; también observaciones en Groenlandia, Islandia, Maine y desde la Estación Espacial Internacional.
- Institución responsable: NASA, con participación del Southwest Research Institute, Predictive Science Inc., DEB Initiative y el Nationwide Eclipse Ballooning Project.
- Cuándo: Eclipse del 12 de agosto de 2026; publicación de imágenes el 21 de agosto de 2026.
- Impacto a futuro: Preparar la observación del eclipse total del 2 de agosto de 2027, visible desde el sur de España y el norte de África.





