Energía nuclear en Francia: EDF prepara Gravelines para dos reactores EPR tras un verano de cortes por calor

La autorización ambiental permite obras preparatorias, no construir reactores. La indisponibilidad nuclear por calor y medusas superó el 20% de la capacidad francesa este agosto.

La energía nuclear en Francia ofrece este agosto dos señales que conviene leer juntas. El Gobierno ha autorizado a EDF a preparar el emplazamiento de Gravelines para dos nuevos reactores EPR2 y, en paralelo, la flota nuclear gala ha perdido más del 20% de su capacidad por episodios de calor extremo y una invasión de medusas. Me interesa el contraste: el mismo sistema que avanza en la nueva generación vuelve a mostrar su sensibilidad climática.

Un decreto de preparación, no una licencia de construcción

El texto publicado en el Diario Oficial otorga a EDF la autorización ambiental para iniciar obras preparatorias en Gravelines, en el departamento de Nord. No permite construir los dos reactores ni edificar instalaciones destinadas a albergar material nuclear. Las actuaciones previstas son amplias y detalladas.

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  • Incluyen el acondicionamiento de plataformas, la creación de instalaciones de obra, el traslado de la terminal ferroviaria de la central y movimientos de tierras.
  • También contemplan un recinto estanco bajo la huella de los futuros edificios, refuerzo del terreno, primeras obras de ingeniería civil y un canal de toma de agua.
  • Se suma el traslado de fauna y flora protegida durante periodos favorables y un nuevo centro de información pública.

Las obras se desarrollarán en Gravelines y Longs-Plage, con la salvedad de un aparcamiento situado en Craivic y Bourbourg. Firman el decreto el primer ministro Sébastien Lecornu, la ministra de Transición Ecológica Monique Barbut y el ministro de Ciudades Vincent Jeanbrun.

El movimiento llega más de cuatro años después de que el presidente Emmanuel Macron anunciara seis reactores EPR2, con opción a ocho más. Los emplazamientos elegidos para las tres primeras parejas son Penly, Gravelines y Bugey. En Gravelines están previstos dos reactores de 1.600 MW, que se sumarían a los seis de 900 MW ya operativos. La decisión final de inversión sobre los seis EPR2 se espera para finales de 2026.

El calor y las medusas disparan la indisponibilidad nuclear

El pasado 9 de agosto, las unidades 2, 3 y 4 de la central de Gravelines —la más grande de Europa occidental— se detuvieron automáticamente entre las once de la noche y la medianoche. El motivo fue la llegada de varios miles de medusas a las estaciones de bombeo del puerto de Dunkerque, del que la planta toma agua de refrigeración. Las unidades 1 y 5 se encontraban en mantenimiento.

La Autoridad de Seguridad Nuclear señaló entonces que el incidente no afectó a la refrigeración de los equipos. Incidentes similares se han registrado en Estados Unidos, Suecia y Escocia. El 12 de agosto, Francia contabilizó una indisponibilidad superior al 20% de su capacidad de producción nuclear, un nuevo máximo por causas ambientales: sequía, calor extremo y medusas. De los 57 reactores de la flota, 13 resultaron afectados: ocho quedaron completamente parados y cinco operaban a potencia reducida.

«No constituye una autorización para crear los dos reactores EPR2 y no permite la construcción de edificios destinados a albergar materiales nucleares o equipos necesarios para la seguridad nuclear.» — EDF, comunicado oficial recogido por AFP, 22 de agosto de 2026

Una lectura de seguridad energética para Europa

Lo que veo en este doble episodio es un sistema nuclear francés que avanza en su renovación generacional sin haber resuelto del todo su exposición a los fenómenos climáticos. La central de Gravelines depende del agua del puerto de Dunkerque; los episodios de calor y medusas no son nuevos, pero su recurrencia añade un factor de indisponibilidad difícil de prever. El apagado automático de tres unidades en una sola noche no comprometió la refrigeración, pero sí la producción en plena demanda de agosto.

En un parque que cubre cerca del 70% de la electricidad del país, una pérdida superior al 20% de capacidad tiene efectos inmediatos en el mercado mayorista del oeste de Europa. El programa EPR2 busca descarbonizar la industria de Dunkerque, hoy dependiente de combustibles fósiles. Sin embargo, los primeros reactores no entrarán en servicio antes de 2038. Mientras tanto, el margen de seguridad descansa sobre una flota envejecida y una meteorología cada vez menos predecible. Esa es la tensión central.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo en España no es inmediato, pero el canal es real. Francia es un exportador neto de electricidad hacia la península y una indisponibilidad nuclear superior al 20% reduce la oferta exportable en las horas de mayor demanda, lo que puede tensionar los precios mayoristas del oeste de Europa. Para el Euríbor, la conexión es de segunda ronda: si los precios energéticos suman inercia a la inflación de la eurozona, el BCE podría mantener una postura más prudente. Para el tejido empresarial español, el efecto principal es de precios, no de suministro. Y para las exportadoras, el coste energético francés es una referencia competitiva.


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