Un estudio de la NASA advierte de microbios terrestres que podrían contaminar el Polo Sur lunar. El trabajo, publicado en Science Advances, coloca la protección planetaria en el centro de las próximas misiones Artemis.
El equipo dirigido por Prabal Saxena, científico de la agencia, ha analizado qué ocurriría si los microorganismos que viajan con los astronautas alcanzaran los cráteres del Polo Sur. La conclusión es inquietante: algunos de esos microbios terrestres encontrarían refugio en grietas y zonas de sombra donde las temperaturas son extremadamente bajas y la radiación cósmica no alcanza con tanta intensidad. En esos bolsillos oscuros, el hielo de agua acumulado durante eones podría ofrecer, además, una reserva de humedad mínima.
Este hallazgo no es un aviso teórico. La NASA planea llevar astronautas al Polo Sur lunar dentro del programa Artemis, una región que nunca ha sido explorada por humanos. Las misiones automáticas previas ya detectaron señales de hielo de agua, un recurso decisivo para producir oxígeno, agua potable y combustible. Si el hielo se contamina con organismos terrestres, la lectura científica de una de las zonas más prístinas del sistema solar podría quedar comprometida.
El Polo Sur lunar y sus escondites oscuros
La región es distinta a los paisajes lunares que fotografiaron las misiones Apolo. En el Polo Sur, el Sol apenas se eleva sobre el horizonte y hay cráteres cuyo interior permanece en en sombra permanente desde hace miles de millones de años. Esas zonas actúan como trampas frías: el agua congelada puede sobrevivir sin sublimarse, y los organismos que lleguen allí quedarían protegidos de la radiación ultravioleta, uno de los principales agentes esterilizadores del espacio.
Para dimensionar el contraste: en los lugares iluminados, la superficie lunar pierde casi toda posibilidad biológica en cuestión de segundos, pero en una grieta polar, un microbio terrestre resistente podría mantenerse viable durante largos periodos. No es que estemos ante una jungla lunar; es que la línea entre lo estéril y lo contaminado se ha vuelto más fina de lo que se creía.
Donde hay sombra y hielo, la vida microbiana puede encontrar una puerta de entrada inesperada.
Cómo llegan los microbios a la Luna sin darse cuenta
Los astronautas no viajan solos: llevan consigo una carga microbiana en la piel, en la saliva, en el polvo de los equipos. Aunque las naves se limpian y esterilizan, la carga biológica nunca es cero. El estudio de Saxena explora precisamente la probabilidad de que una fracción de esa carga alcance el Polo Sur y allí encuentre condiciones compatibles con la supervivencia. No se trata de que los microorganismos se reproduzcan a gran escala, sino de que permanezcan viables el tiempo suficiente para alterar el registro químico del hielo.

La protección planetaria es una disciplina que nació con la carrera espacial para evitar dos males: traer organismos extraterrestres a la Tierra y exportar los nuestros a mundos donde podrían dañar la investigación. Marte cuenta con protocolos estrictos de esterilización. Ahora la Luna, tradicionalmente considerada un desierto estéril, reclama un nivel de vigilancia similar. La NASA deberá decidir qué zonas del Polo Sur pueden tocarse, qué herramientas pueden entrar y durante cuánto tiempo.
Hay una advertencia de honestidad científica. El estudio publicado en Science Advances es una evaluación de riesgo basada en modelos y condiciones, no una detección de microbios vivos en la Luna. Ningún astronauta ha dejado aún un rastro biológico en el Polo Sur. Pero la conclusión cambia el marco: la Luna ya no puede darse por estéril una vez que los humanos la toquen.
Las misiones Apolo llevaron astronautas, equipos y hasta bolsas de residuos al regolito ecuatorial. Aquellas zonas reciben luz solar directa y temperaturas extremas que degradan cualquier material biológico con rapidez. El Polo Sur, en cambio, esconde cráteres que nunca reciben Sol. Esa diferencia geográfica es la clave del artículo: no es la Luna entera la que está en riesgo, sino sus reservorios de hielo más antiguos.
Lo que cambia para Artemis y la protección planetaria
Este hallazgo refuerza una idea que sobrevuela el programa Artemis desde hace años: el Polo Sur no es solo un destino logístico, es un archivo natural del sistema solar. El hielo que hay en esas sombras contiene un registro químico de milenios de impactos, viento solar y compuestos orgánicos complejos. Contaminarlo con ADN terrestre podría confundir futuras búsquedas de moléculas prebióticas o, incluso, de vida pasada. La NASA deberá diseñar protocolos de descontaminación más severos para las sondas, los rovers y los trajes que se acerquen a esas regiones.
No veo en el estudio una alarma apocalíptica, sino una llamada de atención preventiva. La NASA no dice que sea imposible explorar el Polo Sur; dice que hay que hacerlo con más cuidado. Esa es una diferencia importante. La agencia lleva décadas depositando naves en la Luna, pero Artemis inaugura una fase de presencia continuada. Cuantos más aterrizajes y más paseos lunares, mayor probabilidad de que la vida microbiana se escape de la burbuja artificial de los hábitats.
Quedan preguntas abiertas. El estudio no cuantifica cuántos microbios llegarían ni cuánto tiempo exactamente sobrevivirían. Tampoco distingue entre especies capaces de multiplicarse y las que simplemente quedarían en estado latente. Esas incógnitas deberán resolverse con experimentos en laboratorio que simulen las condiciones polares. La próxima misión no tripulada a la zona, y los instrumentos que la NASA ha ido desvelando, servirán para afinar el modelo. De fondo, hay una ironía: el lugar donde buscamos agua como puente hacia Marte puede ser, al mismo tiempo, el más frágil que hayamos visitado.
La Luna deja de ser un desierto estéril el día en que un humano pisa su Polo Sur. Ese día todavía no ha llegado.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Microbios terrestres podrían sobrevivir en el Polo Sur lunar y representar un riesgo de contaminación biológica.
- Dónde: Región del Polo Sur de la Luna, en grietas y zonas de sombra con bajas temperaturas.
- Institución responsable: Estudio dirigido por Prabal Saxena, científico de la NASA, publicado en Science Advances.
- Cuándo: Publicado el 22 de agosto de 2026.
- Impacto a futuro: Los protocolos de protección planetaria de Artemis deberán endurecerse antes de llevar tripulaciones al Polo Sur.




