La encuesta de Datafolha recorta a seis puntos la ventaja de Lula en las elecciones de Brasil 2026. El caso de tráfico de influencias atribuido a su hijo, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, ha alterado la primera semana de campaña oficial. No es un terremoto electoral, pero la distancia de diez puntos que separaba al presidente de Jair Bolsonaro se ha reducido a seis y el mercado empieza a leer el calendario con más prima de riesgo.
He revisado los datos del sondeo publicados la noche del viernes. La tendencia marca un cambio de ritmo en la carrera presidencial, aunque el oficialismo sigue por delante en todos los escenarios.
Los datos que mueven la campaña
El sondeo de Datafolha deja a Lula con un 39 % de intención de voto en primera vuelta frente al 33 % de Bolsonaro. En la medición anterior, la brecha era de diez puntos. Ahora baja a seis.
- Primera vuelta: Lula, 39 %; Bolsonaro, 33 %.
- Distancia previa: diez puntos.
- Segunda vuelta: Lula, 47 %; Bolsonaro, 43 %.
- Clave: el retroceso llega tras la filtración del informe de la Policía Federal sobre Lulinha.
El informe policial describe una “sociedad oculta” en negocios vinculados al cannabis medicinal. Según los agentes, las conductas atribuidas a Lulinha y sus socios “sobrepasan significativamente los límites éticos y legales” de la actividad. El objetivo habría sido facilitar contratos públicos, promover cambios legislativos a medida y realizar pagos a funcionarios de alto rango.
La investigación también alcanza al exjefe de gabinete Marco Aurélio Ribeiro, apodado Marcola, y a la lobbista Roberta Luchsinger. Lula ha apartado a Marcola de la campaña y ha defendido la presunción de inocencia de su hijo.
“Si es culpable, pagará.” — Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, al inicio de su campaña de reelección, agosto de 2026
La declaración es prudente, pero no elimina el problema de fondo. El Partido de los Trabajadores ha perdido, según la prensa brasileña, la posibilidad de usar el discurso de la moralidad contra el candidato del Partido Liberal.
El otro flanco y el papel del Supremo
En paralelo, Flávio Bolsonaro enfrenta su propia exposición por los vínculos con Daniel Vorcaro. El Banco Master, en proceso de liquidación, protagoniza uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Brasil, por más de 10.000 millones de dólares. Un audio divulgado por Intercept Brasil muestra al candidato pidiendo recursos a Vorcaro para un documental sobre su padre.
El Tribunal Supremo Federal (STF) puede decidir en los próximos días si el caso Lulinha se investiga en esa instancia o queda en un juzgado de primera instancia. Flávio Dino es uno de los jueces clave: en septiembre de 2025 votó a favor de condenar a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión.
Qué descontaría el mercado
Lo que veo en esta secuencia es un deterioro gradual de la certidumbre electoral, no un vuelco. La ventaja de Lula sigue existiendo, pero la campaña ya no puede ignorar la variable judicial. Para los inversores, el caso tiene traducción directa en la prima de riesgo país de Brasil y en los spreads de los bonos soberanos brasileños.
El real y la curva local de tipos son los activos que mejor reflejarán la percepción de riesgo político. Un Gobierno más débil, presionado por el escándalo familiar y por un Congreso fragmentado, tendría menos margen para aprobar reformas fiscales. Esa es la hipótesis que los mercados emergentes tienden a castigar primero.
Eso sí, el efecto no debería leerse como un colapso. La economía brasileña cuenta con reservas y un historial reciente de choques políticos absorbidos. La clave estará en la evolución del caso Lulinha y en si el STF decide atraer la investigación antes del 8 de octubre.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo en el Euríbor es limitado. La conexión con las hipotecas variables españolas no es mecánica: dependería de que el riesgo político brasileño generara un contagio amplio en los mercados emergentes y en la renta fija global. Por ahora no se ha producido ese movimiento.
- El acuerdo UE-Mercosur podría resentirse si la inestabilidad política brasileña retrasa la ratificación o resta fuerza al ejecutivo para negociar los capítulos pendientes.
- Las empresas españolas con exposición a Brasil —banca, energía, infraestructuras— vigilan la prima de riesgo país por su efecto sobre la financiación y el consumo.
- En inflación europea, el canal es débil: un real más depreciado puede abaratar ciertas exportaciones agrícolas brasileñas, pero no altera la tendencia de precios de la zona euro.
La campaña brasileña entra ahora en una fase más volátil. La próxima gran referencia no es un dato macro, sino una decisión judicial: si el Supremo asume el caso Lulinha, la percepción de riesgo volverá a moverse.





