Venta Deoleo: Coricelli ofrece 500 millones y el Gobierno quiere que Carbonell siga siendo español

La oferta italiana supera a la de Dcoop y desata una pugna entre España e Italia por el control del mayor aceitero del mundo. El Ejecutivo estudia fórmulas para que Carbonell mantenga su arraigo español.

La venta de Deoleo se acelera: Coricelli ofrece 500 millones de euros y pide exclusividad.

El grupo italiano ha elevado su propuesta para superar la cifra que Dcoop había puesto sobre la mesa, según la información adelantada por Cadena SER y recogida por El Confidencial. Deoleo es el mayor aceitero del mundo por volumen y controla marcas como Carbonell, Hojiblanca y Koipe.

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La escalada deja al Ejecutivo ante un escenario incómodo. No se trata solo de una operación societaria; se trata del control de una de las enseñas de alimentación más reconocidas del mercado español. El Economista avanza que el Gobierno quiere que Deoleo siga bajo control español y que Coricelli, para suavizar ese recelo, plantea una firma en Sevilla.

El movimiento italiano es más que un juego financiero. Coricelli busca homologar la operación con arraigo industrial y presencia local, un aviso de que la oferta incluye compromisos operativos que van más allá del precio. Esa baza puede resultar decisiva si el Gobierno decide activar algún filtro de control sobre la operación.

El pulso entre Dcoop y Coricelli refleja una tensión más amplia. La distribución agroalimentaria del sur de Europa se juega la propiedad del envasado y de la marca, no solo la producción en origen. España lidera la producción mundial de aceite de oliva, pero eso no garantiza el control de la cadena de valor.

La documentación presentada, citada por los mismos medios, no está pública. Cualquier cifra debe leerse con la prudencia de las operaciones que aún no han firmado acuerdos vinculantes. La due diligence y la autorización del consejo pueden cambiar el perímetro final de la oferta.

El pulso por Deoleo ya no va de precio: va de soberanía industrial y de la respuesta del Gobierno ante el capital italiano.

El factor Carbonell: control español frente a capital italiano

El corazón del asunto está en una marca más que en una compañía. Carbonell forma parte del imaginario del aceite en España desde hace décadas y su logotipo es sinónimo de producto embotellado. Perder el control de esa enseña tendría una lectura política que excede con mucho al valor de los 500 millones de euros.

Por eso la prensa económica habla ya de una nueva guerra entre España e Italia por el aceite de oliva. El Independiente lo resume como una batalla industrial con acento nacional, y no es un matiz menor: las marcas alimentarias funcionan como activos de identidad, parecidos a una compañía energética o a una entidad financiera con arraigo territorial.

El Gobierno no ha publicado ningún expediente de veto formal. Su posición, en cambio, se intuye en los movimientos de los últimos días: busca una fórmula para que Deoleo mantenga el anclaje español sin romper la lógica de un mercado comunitario que prohíbe las restricciones injustificadas al capital extranjero. La salida no es sencilla.

La partida estratégica del aceite de oliva y el papel del Gobierno

La paradoja es clara. El aceite español suele imponerse en origen, pero el margen de transformación y la propiedad de la marca no siempre se quedan en España. Eso explica que Moncloa observe la operación con la misma lógica con la que ha examinado otros sectores estratégicos: la energía, las telecomunicaciones o la defensa. No hay un decreto que fije una lista de empresas agroalimentarias protegidas. Por eso la decisión sobre Deoleo sentaría un precedente administrativo relevante.

Aun así, bloquear una oferta extranjera sin un expediente de inversión formal tiene riesgos reputacionales para la seguridad jurídica. La alternativa más limpia sería condicionar la autorización a un plan industrial con empleo, inversión en capacidad y mantenimiento de sede. El Gobierno no esconde su preferencia por una solución española, pero tampoco ha articulado de momento un instrumento oficial que la garantice.

La mirada debe estar puesta en los próximos pasos. Si Coricelli logra la exclusividad, la operación superará una fase crítica antes del cierre del ejercicio. Si Dcoop contraataca, el consejo de Deoleo tendrá que valorar no solo el precio, sino también la capacidad de ejecución de cada oferta.

El auténtico desenlace no se librará solo en el consejo de administración. Se librará en el relato del arraigo, en el plan industrial y en la negociación política. Y ahí es donde el aceite puede acabar ganando, , o perdiendo, a la política.

oferta Coricelli 500 millones

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