Terremoto en Venezuela agrava la crisis: daños millonarios y Maduro en el punto de mira

VisualPolitik analiza cómo el chavismo intenta convertir el doble terremoto en un salvavidas político y económico, mientras Washington afloja con cautela los fondos de la reconstrucción.

Venezuela arrastraba ya una crisis económica y social profunda cuando la tierra tembló. El doble terremoto se convirtió en la gota que desbordó un vaso lleno de carencias, sepultó a miles de familias y dejó un reguero de promesas políticas milmillonarias. VisualPolitik dedica su último análisis a desmontar cómo el chavismo intenta transformar la tragedia en un salvavidas político y económico.

Según cálculos que cita el canal, recogidos del Banco Mundial, los daños materiales superan los 19.000 millones de dólares. Es una cifra que, admite el propio análisis, convierte la reconstrucción en un negocio mastodóntico. Y cuando hay tanto dinero sobre la mesa, sostiene VisualPolitik, la pregunta no es si Venezuela necesita ayuda, sino quién la administra y con qué fines.

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El coste de la tragedia y la retirada de las brigadas internacionales

Los seísmos movilizaron a decenas de paises que enviaron equipos de rescate y toneladas de ayuda. El propio Donald Trump lo mencionó públicamente, recordando la asistencia estadounidense sobre el terreno. Sin embargo, VisualPolitik subraya un dato incómodo: el pasado 25 de julio los últimos miembros del comando sur y las brigadas internacionales abandonaron el terreno. A un mes de la catástrofe, los venezolanos vuelven a quedar a merced del gobierno bolivariano.

Las críticas no se hacen esperar. Un exdirector de Protección Civil citado en el vídeo afirma que la Fuerza Armada ha estado ‘ausente’ en las labores de rescate, pese a contar con recursos humanos y equipos. Para el canal, esa ausencia es inconcebible y refleja la incompetencia estructural del chavismo. Pero no es solo incompetencia, matiza: en Miraflores ya piensan en otra cosa.

Una reconstrucción de 50.000 millones bajo la lupa de Washington

El Banco Mundial estima que el coste total de la reconstrucción ascenderá a unos 50.000 millones de dólares. VisualPolitik plantea la cuestión de fondo: ¿quién gestionará esa fortuna? Desde el 3 de enero de 2026, con Maduro fuera de la ecuación, Washington mantiene la tutela de las cuentas venezolanas procedentes de la facturación petrolera. Parte del dinero del crudo que se vende en Estados Unidos entra en cuentas vigiladas por el Tesoro estadounidense.

El mecanismo es asfixiante, según el canal. El régimen de Delcy Rodríguez envía cada mes una petición de fondos a la oficina de Marco Rubio. El Departamento de Estado ha confirmado que cerca de 3.000 millones de dólares llegaron a Caracas por esta vía. Para VisualPolitik, ese cuello de botella financiero explica muchas de las promesas que ahora brotan en Caracas: la reconstrucción exige aflojar el control del Tío Sam.

Veían una oportunidad donde los venezolanos solo buscaban un milagro bajo los escombros: convencer a Washington de que la reconstrucción exige soltar las riendas del dinero.

— VisualPolitik

Lecciones de 1999: La Guaira y el uso político de los desastres

No es la primera vez que el chavismo convierte una catástrofe en combustible político. VisualPolitik recuerda el deslave de La Guaira en diciembre de 1999. Semanas de lluvia derrumbaron montañas y sepultaron pueblos. Las estimaciones de fallecidos oscilan entre 700 y 50.000 personas. Hugo Chávez, lejos de suspender su agenda, celebraba el referéndum de su nueva Constitución. Cuando le pidieron aplazarlo, respondió citando a Simón Bolívar.

Chávez priorizó su proyecto político por encima de la urgencia y retrasó la ayuda. Además, rechazó la asistencia estadounidense y cerró la puerta a los equipos de rescate. Investigaciones posteriores, recuerda el canal, revelaron que la ayuda humanitaria terminó convertida en un enorme negocio. Fondo de emergencia, donaciones y planes sociales acabaron manejados de forma oscura. Décadas después, decenas de planes de reconstrucción seguían sin ejecutarse.

La Gran Misión Vivienda: construir a contrarreloj y expropiar

Entre 2010 y 2012, nuevas inundaciones dejaron unos 130.000 damnificados. Chávez lanzó entonces la Gran Misión Vivienda Venezuela, con la meta de levantar dos millones de casas en menos de una década. Aquel plan, sostiene VisualPolitik, se apoyó en dos ejes perversos. El primero, construir a contrarreloj, recortando plazos y comprometiendo la seguridad de las obras. El segundo, expropiar maquinaria, fábricas de materiales y hasta urbanizaciones privadas a medio hacer.

El resultado fue un desastre sobre el desastre. El urbanismo Hugo Chávez, un complejo con más de 3.200 viviendas, se derrumbó en un 80 por ciento con los terremotos recientes. Las evacuaciones actuales, añade el canal, demostrarían que esas estructuras carecían de los niveles mínimos de seguridad. La historia de las viviendas públicas chavistas es, en palabras del vídeo, una historia de corrupción y baja calidad, levantadas sin supervisión ni inspección.

Un sector de la construcción completamente desmantelado

Los datos que aporta VisualPolitik sobre el sector de la construcción son demoledores. La actividad cayó un 90 por ciento en veinte años. El número de obreros pasó de casi 1,7 millones en los años noventa a menos de 30.000 en años recientes. Faltan financiación, insumos, maquinaria y profesionales cualificados. Venezuela no llega a la reconstrucción con una industria débil, llega con una industria desmantelada.

Delcy Rodríguez y el giro hacia el sector privado

Frente a esa radiografía, el gobierno de Delcy Rodríguez asegura que su estrategia será distinta. Según VisualPolitik, la apuesta pasa por una suerte de alianza público-privada. Para lograrlo, Caracas impulsa una reforma de la ley de alquileres, una vieja conquista chavista que hizo del arrendamiento un infierno. El propio jefe legislativo chavista, Jorge Rodríguez, admite que hay hasta 200.000 viviendas retenidas por esa normativa y defiende cambios para atraer a constructores incluso del lado opositor.

Delcy ha prometido 4.000 viviendas antes de diciembre. Pero VisualPolitik recuerda que el chavismo está en modo supervivencia: todo lo que hace busca apaciguar a Washington y contener a Marco Rubio. El FMI ya liberó 346 millones de dólares para la reconstrucción, un primer alivio. La pregunta que se hace el canal es si ese flujo de dinero acabará en manos de las familias afectadas o en la maquinaria política del régimen.

La gran pregunta: por qué Washington afloja el grifo con el chavismo aún en el poder

Donald Trump y Marco Rubio apuestan por financiar la reconstrucción con el chavismo todavía en Caracas. VisualPolitik se pregunta si es ingenuidad o si algo se les escapa. Una lectura posible es la geopolítica: Washington prefiere mantener un mínimo de estabilidad venezolana antes que un colapso que desborde la región. Otra lectura, más cínica, es que la tutela financiera y la condicionalidad de cada desembolso convierten el dinero en un instrumento de presión. Ninguna de las dos respuestas resulta satisfactoria para los damnificados.

Lo que queda claro es que Venezuela necesita ayuda para financiar su reconstrucción. El problema no es ese, subraya VisualPolitik, sino que esta tragedia termine convirtiéndose en un grandioso botín económico y político para el chavismo. Si los precedentes de La Guaira y de la Gran Misión Vivienda sirven de guía, el escepticismo está más que justificado. La transparencia, la supervisión independiente y la rendición de cuentas deberían ser condiciones innegociables.

Quizá la verdadera prueba no sea cuántas viviendas se anuncian, sino cuántas se construyen, con qué calidad y quién vigila cada dólar. Mientras tanto, los escombros siguen ahí y las promesas se acumulan. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.

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