Aranceles EE.UU.-Canadá: Washington y Ottawa negocian un pacto contrarreloj antes del sábado

El borrador sobre la mesa reduciría los aranceles a los vehículos canadienses del 25% al 15% y aliviaría las tasas al acero y al aluminio. Ottawa, sin embargo, ha declinado cerrar el pacto a la espera de más garantías.

Los aranceles EE.UU. Canadá marcan la negociación comercial más tensa de la semana. Washington y Ottawa llegan a las últimas horas antes de que este sábado, a las 12:01 hora del este (04:01 GMT), entren en vigor los nuevos gravámenes del 50% anunciados en julio por la Administración Trump.

He seguido la ronda de contactos de las últimas horas. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, confirmó que Canadá declinó finalizar el pacto bajo los términos acordados a principios de semana. No se trata de una ruptura definitiva, pero sí de una señal clara: Ottawa quiere mejorar los detalles antes del límite.

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Las cifras de la negociación contrarreloj

El borrador en discusión no elimina la amenaza arancelaria, la suaviza. Según Reuters, el acuerdo reduciría el arancel a los vehículos fabricados en Canadá del 25% al 15% y dejaría las tasas al acero y al aluminio en el 25%, la mitad del nivel inicialmente planteado.

  • 50% es el gravamen que Washington amenazó imponer a ciertos productos canadienses en julio.
  • Tres días de pausa se concedieron tras avances significativos en las conversaciones.
  • 70% de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos, según los datos citados por Deutsche Welle.
  • 12:01 a.m. EDT del sábado es la hora exacta de activación de los aranceles si no hay pacto.

Esa asimetría es el telón de fondo de la negociación. Canadá necesita un acuerdo más que Estados Unidos, pero la opinión pública canadiense no tolera una cesión percibida como claudicación.

«Esta noche, Canadá ha declinado finalizar el acuerdo comercial bajo los términos acordados a principios de esta semana.» — Jamieson Greer, Representante Comercial de Estados Unidos, 21 de agosto de 2026

El presidente Donald Trump se mostró optimista antes del desencuentro. «Debería ser posible alcanzar un acuerdo con Canadá», declaró, citando su buena relación con el primer ministro Mark Carney. El ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, admitió que el trabajo no estaba terminado y que seguirían negociando hasta el último minuto.

Tres claves para leer esta negociación

Lo que veo en esta secuencia es una negociación que ya no depende solo de los aranceles. Ottawa intenta vender flexibilidad sin parecer débil; Washington mantiene la presión hasta el último minuto. Es una dinámica clásica de la guerra comercial, pero con un condicionante territorial que encarece cada concesión.

La encuesta publicada por Leger el miércoles muestra que el 56% de los canadienses quiere una línea dura y sin más concesiones a Estados Unidos. El boicot al alcohol estadounidense, impuesto el año pasado como represalia, sigue activo en varias provincias. Carney ha pedido a los primeros ministros provinciales que reconsideren su posición. No todos están dispuestos.

El primer ministro de Manitoba, Wab Kinew, insistió en que Canadá debe seguir luchando. Quebec, por su parte, prefiere evaluar el texto antes de pronunciarse. Esa división interna es el dato más relevante para los mercados: un acuerdo cerrado hoy puede reabrirse políticamente mañana.

Desde el punto de vista comercial, el borrador reduce el daño, pero no restablece el statu quo. Los fabricantes de automóviles canadienses seguirían exportando con un arancel del 15%, un coste que terminará repercutiendo en la cadena de suministro de América del Norte. La incertidumbre regulatoria pesa tanto como el propio arancel. El mercado de divisas y los futuros de la automoción ya descuentan un desenlace con concesiones parciales.

La próxima referencia clave son las horas inmediatamente posteriores al límite. Si no hay acuerdo, los mercados abrirán la semana midiendo el impacto sectorial. Si lo hay, la atención se desplazará a la ratificación interna en Canadá.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo en España es limitado, pero el sector de la automoción europeo observa con cautela. Una guerra comercial prolongada en América del Norte mantendría vivas las presiones inflacionistas y retrasaría los recortes de la Reserva Federal. Eso suele sostener los tipos globales y, con ellos, el Euríbor a 12 meses, con efecto directo en las hipotecas variables españolas.

  • El Euríbor podría mantenerse más alto de lo previsto si la Fed retrasa la normalización monetaria.
  • Las empresas del IBEX con exposición a la cadena de suministro de automoción pueden notar tensiones de costes.
  • La vía europea pasa por evitar que la escalada arancelaria se extienda a otros socios comerciales.

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