Compran, copian y destruyen millones de libros de segunda mano para entrenar IA: hasta en euskera vizcaíno

Librerías de Bilbao llevan meses atendiendo pedidos masivos desde Estados Unidos y Gran Bretaña, con 2.500 ejemplares vendidos en Astarloa. El rastro lleva a Anthropic y al Proyecto Panamá, avalado por una polémica resolución judicial.

Millones de libros de segunda mano se compran, escanean y destruyen para entrenar IA. Lo confirman librerías de Bilbao que llevan meses atendiendo pedidos masivos desde Estados Unidos y Gran Bretaña. Detrás del flujo se sitúa Anthropic, la compañía del chatbot Claude, que busca textos humanos anteriores a 2022 sin contaminación algorítmica.

Claves de la operación

  • El escaneo destructivo mueve miles de ejemplares desde España. Librerías bilbaínas han vendido en meses 2.500 libros sin conexión temática a compradores extranjeros.
  • Anthropic capitanea el Proyecto Panamá. Documentos internos filtrados admiten el objetivo de escanear de forma destructiva todos los libros del mundo.
  • Una resolución judicial avala comprar, escanear y destruir. El fallo considera legítimo escanear un libro físico comprado si no se difunde, aunque luego se destruya.

Un ejemplar de ‘Hakuna… Matata’, libro de relatos de viajes en euskera vizcaíno publicado por el Instituto Labayru en 1992, terminó vendido por 8 euros en una plataforma de segunda mano. El comprador, una empresa extranjera, lo embarcó rumbo a Wisconsin junto a otros títulos sin conexión entre sí. Sus 136 páginas se escanearon y el cuerpo físico, sin lomo ni tapas, acabó en el contenedor de reciclaje o en la trituradora.

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Josu Mazas, dueño de LibroBilbao, atiende estos pedidos desde hace un año. Ha vendido unos 400 ejemplares y prepara un envío de 1.600 libros hacia Londres. La compra se tramita desde Villajoyosa (Alicante) cuando la librería no hace envíos internacionales, para embarcar finalmente a Estados Unidos.

Iker Madariaga, de la librería Astarloa de Bilbao, cifra en 2.500 los volúmenes vendidos en pocos meses. La mayoría de los pedidos no tiene conexión temática alguna. Predominan manuales de Derecho, lingüística, matemáticas, ensayos, memorias y recopilaciones de Selectividad de los años noventa, todo títulos editados por miles y sin valor de colección.

El hambre insaciable de libros anteriores a 2022

La selección responde a una lógica precisa. Las empresas buscan textos escritos antes de 2022, el año en que los modelos de IA empezaron a contaminar Internet con contenido generado. Según Madariaga, ‘las máquinas ya tienen todo el contenido disponible en la red; ahora necesitan textos de humanos sin contaminar para saber cómo piensan, cómo redactan, qué fuentes y recursos estilísticos utilizan’. Copiar el cerebro, dice el librero, sonando a amenaza.

Los pedidos se generan contra una base de datos de ISBN. Durante meses solo solicitaron títulos posteriores a 1972; desde hace poco piden también obras de los años cincuenta y sesenta. ¿Qué criterio emplean para localizarlos? Los libreros no lo aclaran. La pauta industrial sí está clara: comprar un único ejemplar, escanearlo y destruirlo para alimentar los corpus de entrenamiento.

La industria no paga por los derechos del autor, sino por el acceso físico al texto: compra, copia y destruye.

El flujo de ventas supone una inyección extraordinaria para los libreros de segunda mano. Mazas calcula que equivale a lo que habitualmente entra en varios meses con clientes normales. Aun así, se ha planteado cancelar pedidos. Si anula una venta en la plataforma, la puntuación baja y la visibilidad se resiente. Además, el librero se ocupa de reunir y clasificar títulos en euskera para su clientela local. ‘Han arramplado con todo’, lamenta. La reedición de ‘Kresala’ (1906), de Txomin Agirre, y ‘Recuerdos marroquíes del Moro Vizcaíno’ ya no volverán a la estantería. Son títulos de los que quedan pocos ejemplares y que no se van a reeditar.

La sentencia que abrió la puerta al escaneo destructivo

La investigación apunta a Anthropic. La empresa, creadora del chatbot Claude, fue denunciada a finales de 2025 por entrenar sus modelos con libros piratas descargados de Internet. La condena incluyó pagos de 3.000 dólares por libro a 500.000 autores. Según el relato de Madariaga, un juez abrió la espita: si una empresa compra un ejemplar físico y lo escanea sin difundirlo, el uso es legítimo, aunque después destruya el volumen.

La maniobra recibe el nombre de Proyecto Panamá. Documentos internos publicados a principios de 2026 por medios estadounidenses recogen frases como ‘nuestro esfuerzo por escanear de forma destructiva todos los libros del mundo’, o ‘no queremos que se sepa que estamos trabajando en esto’.

El músculo inversor acompaña. Anthropic comprometió 50.000 millones en centros de datos en Texas y Nueva York. Microsoft construye en Atlanta una instalación que se conectará con Wisconsin, formando la ‘enorme supercomputadora’ que procesa los textos llegados desde medio mundo.

copyright IA libros

Derechos de autor frente a la minería industrial de textos

En España, la gestión de derechos de autor se articula esencialmente a través de CEDRO. Comprar un libro de segunda mano no genera ingreso alguno para el autor ni para la editorial. El escritor Jon Arretxe lo resume con ironía: ‘¿Y solo compran de segunda mano? Pues así ni siquiera ganamos los autores’. Sospecha que, por muy perfectas que sean las obras generadas por máquinas, les faltará ese toque de genialidad que aparece en la literatura.

La práctica expone una contradicción estructural. Las mismas plataformas que digitalizaron libros piratas acuden ahora al mercado de segunda mano para eludir la piratería, amparadas por un fallo que convierte la destrucción en parte del proceso. El patrimonio bibliográfico, según los libreros consultados, no se ve gravemente dañado: compran títulos editados por miles, no incunables. Lo que se erosiona es el tejido de obras descatalogadas, sobre todo en lenguas minorizadas como el euskera vizcaíno, donde cada ejemplar cuenta.

La siguiente batalla será regulatoria. La Unión Europea tiene sobre la mesa el debate sobre minería de datos y IA generativa, pero el vacío normativo sigue siendo amplio. Los hitos a vigilar: la próxima publicación de resultados de Anthropic y el avance del marco europeo sobre derechos de autor que debe decidir si comprar, escanear y destruir libros es innovación o expolio.


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