Precios de la energía en España se disparan este otoño: Brent a 94 dólares, máximos en luz, gasolina y gas

El Brent se consolida por encima de 90 dólares, el gas TTF supera los 60 euros y el mercado mayorista rondará los 113 euros hasta final de año. El Gobierno no contempla nuevas ayudas directas pese al encarecimiento del gasóleo y la tarifa regulada.

Los precios de la energía en España encaran un otoño al alza. El Brent cotiza por encima de 90 dólares, el gas TTF supera los 60 euros por MWh y el mercado mayorista de la electricidad apenas baja de los 100 euros por MWh en agosto.

El efecto dominó: petróleo, gas y electricidad en máximos

Agosto ya ha sido un mes complicado para el consumidor. La gasolina 95 ha escalado a 1,71 euros el litro, el mayor coste de todo el año, y el gasóleo se sitúa en 1,84 euros, condicionado además por las tensiones de disponibilidad. El gas natural no estaba tan caro desde 2023.

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La electricidad tampoco ha dado tregua. En lo que va de agosto, apenas un par de días han bajado de los 100 euros el megavatio hora, un nivel que en un agosto normal solo se explica por olas de calor extremas o averías en el parque nuclear.

Sin embargo, el verdadero problema se concentra en lo que viene. Si no hay un giro de 180 grados en Oriente Próximo, las curvas de futuros que manejan los operadores anticipan un otoño todavía más duro en costes energéticos.

El epicentro está en el estrecho de Ormuz. La administración de Donald Trump no logra desbloquear el conflicto con Irán y prepara nuevas sanciones descritas como una campaña de ‘guerra económica y aislamiento’. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que Washington combinará el bloqueo con las sanciones más severas de su historia.

Según la agencia Reuters, Estados Unidos busca además el respaldo de China, principal comprador de petróleo iraní pese a las sanciones existentes. Pekín, sin embargo, rechaza el uso de sanciones como herramienta para resolver conflictos geopolíticos.

La secuencia es mecánica: el gas marca el suelo de la electricidad y el petróleo contagia a los carburantes; juntos dibujan un otoño sin tregua.

Las materias primas se retroalimentan. Los futuros del Brent para septiembre mantienen el crudo por encima de 90 dólares, con una línea superior a 85 dólares hasta final de año. De acuerdo con los datos recogidos por ABC, los consumidores notan el impacto a través de la vía de los combustibles.

Los futuros de BME proyectan más de 113 euros por MWh hasta final de año, un nivel anómalo para un otoño con menos consumo y más generación renovable.

Fuentes del Gobierno consultadas por ABC aseguran que las ayudas actuales no se amplían por ahora. En septiembre se activará el descuento de 20 céntimos sobre el litro de gasóleo, un mecanismo vinculado a los precios de julio. Sobre agosto y el otoño no hay ninguna decisión cerrada.

Ese contagio no es nuevo, pero en esta ocasión se produce sin una respuesta clara de la OPEP ni de los grandes consumidores. El mercado descuenta que la tensión en Oriente Próximo seguirá marcando la prima del crudo durante semanas.

Por qué el otoño amenaza con ser peor que agosto

El gas natural tiene un doble uso: calienta los hogares y sirve de materia prima para generar electricidad. Su precio en el índice de referencia TTF no baja de 60 euros por MWh desde hace un par de semanas, máximos desde 2023. La curva de futuros no prevé una rebaja por debajo de esa cota hasta final de año.

Los clientes con tarifa regulada sufren una revisión trimestral de precios. Por tanto, la subida del gas llegará a sus facturas pase lo que pase, porque los costes mayoristas se trasladan de forma directa al recibo. El mercado mayorista de la electricidad, a su vez, se ve contaminado por la escalada del gas.

En lo que va de agosto, el precio de la electricidad apenas un par de días ha bajado de 100 euros el megavatio hora. Los futuros de BME estiman precios superiores a 113 euros por MWh hasta final de año. Es una proyección negativa si se considera que en otoño se reduce el consumo y aumenta la oferta renovable, lo que normalmente abarataría el mercado.

El diésel, además, arrastra un problema de oferta que puede amplificar cualquier repunte del crudo. Las gasolinas y gasóleos no se comportan igual, pero en ambos casos la prima geopolítica actúa como un impuesto invisible sobre el combustible. La subida del diésel es especialmente sensible para el transporte de mercancías, lo que acaba trasladándose al precio final de los alimentos.

La proyección de 113 euros resulta especialmente llamativa porque en otoño la generación renovable, sobre todo la eólica, suele recuperar protagonismo. Que los futuros sigan en esos niveles indica que el mercado no confía en que la oferta verde compense la presión del gas.

precio de la luz otoño

El margen del Gobierno y las contradicciones del sistema de ayudas

El Gobierno tendrá que valorar si retoma medidas para paliar el golpe. En materia eléctrica, las ayudas actuales solo se activan por la vía de la inflación: cuando el IPC de un producto concreto supera el 15%. El problema es que el IPC interioriza todo tipo de contratos, lo que amortigua los cálculos y retrasa el alivio.

En España hay más de ocho millones de consumidores del mercado regulado. Todos sufrirán la subida de la luz en agosto. El Ejecutivo, sin embargo, no contempla ninguna ayuda directa ni fiscal, y las vigentes no se calculan con los precios de agosto. Si el otoño mantiene esta senda, la factura volverá a subir.

La contradicción de fondo es doble. Por un lado, una parte del encarecimiento responde a un conflicto geopolítico difícil de contener con política energética doméstica. Por otro, el mecanismo de protección al consumidor está diseñado con un retardo que no sirve para responder a choques rápidos de oferta. La prima de riesgo geopolítica se traduce en precios de futuros que ya han descontado el peor escenario, incluso antes de que llegue el otoño.

El recibo de la luz de septiembre será la primera prueba. Si el descuento del gasóleo no se acompaña con un freno al gas, la sensación de alivio será parcial.

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El riesgo evidente es que la tensión en Ormuz se prolongue sin solución. Si las sanciones se endurecen y China no colabora, el Brent mantendrá su prima y el gas seguirá presionando la electricidad. La incógnita no es si el otoño será caro, sino si el Gobierno cambiará de estrategia antes de que la tarifa regulada vuelva a pagar el sobrecoste.


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