Se disparan las listas de espera del carnet de conducir en Barcelona: 63.000 aspirantes hasta seis meses

La Federación de Autoescuelas de Barcelona atribuye el colapso a la falta de examinadores y de personal administrativo de la DGT. En cinco años han cerrado 79 autoescuelas catalanas y miles de alumnos buscan examinarse fuera de la ciudad.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Casi 63.000 aspirantes esperan hasta seis meses para empezar las prácticas del carnet en Barcelona, un 34% más que hace cuatro años.
  • ¿Quién está detrás? La DGT, con falta de examinadores y personal administrativo, y la Federación de Autoescuelas de Barcelona (FAB), que denuncia la saturación.
  • ¿Qué impacto tiene? Retraso en la obtención del permiso, pérdida de ingresos para las autoescuelas y cierre de 79 centros en Cataluña en cinco años.

Las listas de espera del carnet de conducir en Barcelona se han disparado hasta los seis meses y afectan a 63.000 aspirantes, según denuncia la Federación de Autoescuelas de Barcelona (FAB). El colapso de los exámenes prácticos de la DGT provoca que miles de alumnos con el teórico aprobado no tengan fecha para la primera clase práctica.

La radiografía del colapso: por qué se acumulan 63.000 aspirantes

La cifra de aspirantes en lista de espera ha crecido un 34% en los últimos cuatro años. Las autoescuelas atribuyen el embudo a la falta de personal administrativo en las oficinas de la DGT de Barcelona. La presidenta de la FAB, Teresa Coll, lo resume: ‘Hay un problema en las oficinas de la DGT, falta personal administrativo’. La situación se agrava porque, en muchos casos, los examinadores asumen tareas de los administrativos para intentar avanzar más rápido.

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La DGT propone aumentar el número de plazas de examinador en Cataluña, según la propia Dirección General de Tráfico. Sin embargo, la FAB advierte de que la solución no será tan sencilla. En diciembre de 2025, de los 22 examinadores adjudicados a Barcelona, solo llegaron seis. El motivo, según Coll, es económico: ‘Barcelona es una ciudad demasiado cara para el poco beneficio que obtendrían si vienen aquí; no les resulta atractiva’.

La vía de las oposiciones tampoco despeja el horizonte. Ha terminado un curso con 100 plazas y pronto se conocerán los destinos. La FAB pide que una parte relevante vaya a Barcelona. Pero no es seguro: ‘Habrá que saber cuántos se adjudican y, sobre todo, cuántos acaban viniendo’, insisten.

79 autoescuelas cerradas y alumnos que se van a otra provincia

La crisis ya se nota en las autoescuelas. Asim Razzaq, profesor de la autoescuela Alamgirian Driving School, explica la presión constante: ‘No podemos hacer nada, recibimos quejas de los alumnos y sentimos mucha presión, pero no tenemos remedio’. A eso se suma la caída de de ingresos: ‘La gente no viene porque la lista de espera es larga y, por tanto, tenemos menos ingresos.

En solo cinco años, 79 autoescuelas catalanas han cerrado. La insostenibilidad y la fuga de alumnos hacia otras localidades con listas más cortas golpean al sector. La FAB reclama que los alumnos puedan examinarse en Barcelona sin tener que marcharse. ‘Nos preocupa que tengan que irse para poder examinarse. Deberían poder hacerlo aquí’, denuncian.

La acumulación de 63.000 aspirantes no es un problema de demanda: es un desajuste estructural entre los examinadores disponibles y el trabajo administrativo que la DGT no cubre.

La solución, según la FAB, pasa por repensar el sistema. ‘Como la demanda ha aumentado y el sistema se ha quedado igual, con un desnivel tan alto, el sistema nos ha reventado. Habría que repensar uno nuevo que complemente el actual’, cierra Coll.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto directo es doble: el bolsillo del aspirante, que paga matrícula y tasas mientras espera, y la planificación vital de quien necesita el carnet para trabajar o para conciliar. En Barcelona, la espera media de seis meses para empezar las prácticas dispara el riesgo de que el teórico caduque sin haber aprobado el práctico: el teórico de la DGT tiene una validez de dos años. El dato clave es 63.000 aspirantes en lista de espera, una cifra que no deja de crecer.

La zona cero es Barcelona ciudad, aunque el problema se extiende a toda la provincia. No se trata de un colapso puntual: en el pasado reciente, las autoescuelas ya habían advertido de la falta de examinadores cuando la DGT convocaba plazas. El antecedente de diciembre de 2025, con solo 6 de 22 examinadores llegando a Barcelona, anticipa la dificultad de cubrir puestos en una ciudad con costes altos. La comparativa con otras zonas de Cataluña refleja que los aspirantes optan por desplazarse a lugares con menor espera.

La lectura de fondo: la DGT necesita ganar capacidad administrativa y retener examinadores en destinos caros. El pulso entre la FAB y la Administración no es nuevo, pero el dato de 79 autoescuelas cerradas en cinco años demuestra que el modelo actual erosiona al sector. A favor de la DGT, la convocatoria de 100 nuevas plazas es un paso real. En contra, la asignación de destinos no garantiza que Barcelona reciba suficientes refuerzos.

El próximo hito es la publicación de los destinos definitivos de los nuevos examinadores. Si Barcelona no incorpora un volumen relevante, la lista de espera seguirá creciendo. La FAB ya ha avisado: sin personal administrativo y examinadores, el embudo persistirá. O se acelera la dotación, o los aspirantes barceloneses seguirán pagando con meses de espera.


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