Huella de carbono datacentres: el proyecto East Havering de Londres emitirá más de 1 Mt de CO2 y choca con el net zero

Los documentos de planificación de North Ockendon sitúan la huella anual del campus en 8.480 vuelos entre Londres y Nueva York. Digital Reef lo presenta como sostenible, pero el dato choca con el objetivo de cero emisiones netas de Reino Unido.

El proyecto East Havering Data Centre Campus, a las afueras de Londres, generará más de un millón de toneladas de CO2 al año si obtiene la aprobación: una huella de carbono datacentres equivalente a 8.480 vuelos entre Londres y Nueva York.

La cifra aparece en los documentos de planificación del campus de North Ockendon, a los que ha tenido acceso The Guardian. Digital Reef, el promotor, lo describe como una oportunidad única de crear un campus de centros de datos sostenible del futuro. El dato de emisiones, sin embargo, lo sitúa en colisión directa con el compromiso de cero emisiones netas del Reino Unido.

Publicidad

Una huella equivalente a 8.480 vuelos transatlánticos

El East Havering Data Centre Campus (EHDCC) se convertiría en uno de los mayores centros de datos de Europa si el Ayuntamiento de Havering lo aprueba. El proyecto planea ocupar 218 hectáreas de cinturón verde en North Ockendon para alojar servidores y sistemas de almacenamiento destinados a inteligencia artificial y computación en la nube.

Los documentos de planificación sitúan la huella anual por encima del millón de toneladas de CO2. La comparación utilizada es directa: ese volumen equivale a la huella de 8.480 vuelos entre Londres y Nueva York. No es una proyección accesoria, sino la estimación de emisiones que consta en el expediente del proyecto.

El contraste es relevante. La capacidad de computación para IA y nube crece a ritmo exponencial, y con ella crece la demanda eléctrica y la contabilidad de carbono. En este caso, la cifra pone a prueba la credibilidad del adjetivo sostenible aplicado a la infraestructura digital.

Un campus que se presenta como sostenible y que emite como 8.480 vuelos al año exige la misma contabilidad de carbono que una central fósil.

El dato pesa más que el relato. Que un promotor llame sostenible a un campus que emite como miles de vuelos al año obliga a mirar la planificación, no el folleto.

La letra pequeña del campus sostenible de Digital Reef

emisiones CO2 inteligencia artificial

El desajuste entre el relato y el dato es el centro del debate. Digital Reef ha presentado el proyecto bajo la etiqueta de sostenibilidad, pero la planificación no detalla una trayectoria creíble de descarbonización ni una compensación suficiente para neutralizar más de un millón de toneladas anuales. No hay en los documentos disponibles una hoja de ruta que cuadre con el cero neto.

El Ayuntamiento de Havering deberá decidir si una infraestructura de esta escala encaja con los objetivos climáticos que el propio país ha fijado por ley. El Reino Unido se ha comprometido a alcanzar el net zero en 2050, y el crecimiento de los centros de datos vinculados a la IA está poniendo a prueba esa contabilidad.

Aquí está la letra pequeña. La comparación con los vuelos se refiere a las emisiones anuales directas del proyecto, sin entrar necesariamente en los impactos indirectos del ciclo completo. Solo con la cifra de operación anual, el campus supera con holgura la barrera del millón de toneladas.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 anual estimado: Más de 1 millón de toneladas de CO2 al año.
  • Equivalencia tangible: 8.480 vuelos entre Londres y Nueva York.
  • Superficie ocupada: 218 hectáreas de cinturón verde en North Ockendon.
  • Encaje climático: Colisión con el objetivo de cero emisiones netas del Reino Unido.

El precedente de una digitalización con factura de carbono

No es la primera vez que un gran proyecto digital se topa con la factura de carbono. Los centros de datos han pasado de ser infraestructuras silenciosas a convertirse en protagonistas del debate energético. El caso East Havering fuerza una pregunta incómoda: cuánto CO2 adicional puede asumir un país con objetivos net zero a cambio de capacidad de IA y nube.

La expansión de los campus de datos vinculados a la inteligencia artificial ha puesto en tensión las redes eléctricas de varios países europeos y ha obligado a algunos gobiernos locales a exigir contrapartidas energéticas antes de dar luz verde. En este proyecto no figura por ahora un parque renovable asociado ni una compra de energía limpia que compense la factura.

Qué es el cinturón verde y por qué importa su ocupación

El cinturón verde no es un espacio natural genérico, sino una figura de ordenación territorial que frena la expansión urbana, protege el suelo agrícola, y mantiene separadas las conurbaciones. Ocupar 218 hectáreas para servidores supone, además, una transformación física que va más allá de la huella de carbono.

La decisión de Havering no es local: marca el tono de cómo se regula la huella de la digitalización. Si prospera sin condiciones, envía un mensaje a la industria de los centros de datos y a sus inversores: la etiqueta sostenible basta, aunque la cifra de emisiones diga lo contrario.

Ojo con el dato. El proyecto todavía no está aprobado. La aprobación está en manos del Ayuntamiento de Havering, y el debate sobre su impacto real acaba de empezar. Ahora bien, la planificación ya recoge una cifra de emisiones abiertamente incompatible con el cero neto. Esa tensión no desaparecerá ajustando la comunicación.

La transición digital no puede quedar al margen de la transición energética. Cada nuevo centro de datos que se apruebe bajo una etiqueta verde sin energía limpia real añade presión a los presupuestos de carbono que los países se han comprometido a respetar.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: El análisis deja al descubierto más de un millón de toneladas de CO2 anuales asociadas a un solo campus digital.
  • Modelo que cambia: La etiqueta sostenible sin contabilidad de emisiones real queda cuestionada como práctica de aprobación.
  • Para las próximas generaciones: Obliga a decidir si la expansión de la IA puede crecer sin hipotecar los objetivos net zero del Reino Unido.

Publicidad