Entradas en ETF de bitcoin superan los 1.000 millones en tres días y disparan BTC a 72.600 dólares

BlackRock capta 588,5 millones de dólares desde el lunes y el índice de miedo y codicia sale de la zona de pánico. El Tesoro estadounidense y una cumbre en la Casa Blanca refuerzan el apetito comprador.

Las entradas en los ETF de bitcoin al contado superaron los 1.000 millones de dólares en tres días, un giro que ha empujado al bitcoin por encima de los 72.600 dólares. La criptomoneda recupera posiciones y aleja, al menos por ahora, la resaca bajista de las últimas semanas.

Solo el miércoles, los inversores compraron participaciones por valor de más de 500 millones de dólares en los fondos gestionados por BlackRock, Fidelity y Grayscale, según los datos de Farside Investors. Son vehículos cotizados que captan dinero de inversores profesionales y minoristas sin necesidad de tocar bitcoin directamente.

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El dinero institucional vuelve en tres días

BlackRock se lleva la mayor parte del movimiento. Su iShares Bitcoin Trust (IBIT) acumula 588,5 millones de dólares en nuevas aportaciones desde el lunes. Morgan Stanley Bitcoin Trust también registró actividad de compra relevante, aunque a bastante distancia del líder. El dominio de BlackRock confirma una pauta repetida desde el lanzamiento de estos productos: el inversor tiende a agrupar sus compras en los fondos con más liquidez.

El precio acompañó al apetito comprador. El bitcoin llegó a tocar los 72.659 dólares el jueves y, tras una ligera recogida de beneficios, se movía en torno a los 72.606 dólares. La subida en 24 horas rondaba el 10%. No hubo un solo tramo de subida vertical; el avance fue escalonado, con recogidas puntuales que apenas frenaron la tendencia.

Pese al impulso, el activo sigue más de un 40% por debajo de su récord de octubre, los 126.080 dólares. Conviene recordar que ese máximo se alcanzó antes de un tramo correctivo que todavía no se ha revertido del todo.

El sentimiento también cambió de signo. El Fear & Greed Index, el índice de miedo y codicia que combina volatilidad y volumen para medir el pulso del mercado, salió de la zona de miedo. Es un detalle relevante: la semana pasada los fondos de bitcoin en EE UU habían registrado salidas de 385 millones de dólares por el repunte de tensión en Oriente Medio, sin que el precio llegara a derrumbarse. Que el precio apenas cayera entonces da una pista sobre la solidez de la base compradora.

En apenas una semana, el mercado ha pasado de retirar 385 millones a inyectar más de 1.000: el miedo deja paso al apetito por el riesgo.

Deuda pública y Casa Blanca: el combustible del giro

ETF bitcoin récord

El detonante más inmediato está en el Tesoro de Estados Unidos. El miércoles anunció que duplicará con creces el tamaño de sus recompras de deuda pública. Una jugada que reduce los rendimientos de largo plazo y, con ello, el coste de oportunidad de mantener activos sin rentabilidad fija como el bitcoin o el oro.

Con el dólar debilitado tras el anuncio, ambos activos subieron. Es la clásica operativa de los inversores en un entorno de apetito por riesgo: si el bono estadounidense rinde menos, el atractivo relativo de los activos alternativos mejora.

En paralelo, Donald Trump mantuvo el miércoles una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos del sector, entre ellos Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase, y con reguladores como Paul Atkins, presidente de la SEC. El presidente calificó la Clarity Act como una pieza legislativa ‘muy, muy potente’ y pidió a los legisladores que la aprueben.

La Clarity Act es la ley de estructura de mercado cripto que busca distinguir qué activos digitales son valores, materias primas o stablecoins de pago. La Cámara de Representantes la aprobó el año pasado, pero sigue atascada en el Senado. Algunos legisladores esperaban un voto en agosto; ahora todo apunta a septiembre.

Lectura de fondo: por qué este repunte obliga a moderar euforias

Conviene leer estos flujos con perspectiva. Desde que en enero de 2024 la SEC autorizara los primeros ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos, cada oleada de compras institucionales ha coincidido con picos de optimismo que no siempre se consolidan.

La semana pasada, por ejemplo, los fondos sufrieron salidas de 385 millones de dólares por las tensiones en Oriente Medio. El precio, sin embargo, se mantuvo plano. Eso dice dos cosas: que el mercado absorbió las ventas con relativa facilidad y que la liquidez de estos vehículos es lo bastante profunda como para no amplificar cada movimiento.

Dicho esto, tres días de entradas no son un ciclo alcista. La dependencia del bitcoin de factores macroeconómicos, como los rendimientos de la deuda pública estadounidense o el calendario político, sigue siendo alta. La votación de la Clarity Act en septiembre es la próxima fecha clave para el sector.

Si los legisladores desbloquean la norma, es probable que veamos un nuevo espaldarazo institucional. Si el atasco continúa, el repunte tendrá que sostenerse únicamente con la liquidez macro. No es un escenario imposible, pero sí más frágil.

Conviene no mitificar las cifras: los flujos de ETF se leen mejor en series largas que en titulares de una semana. Aun así, el giro de esta semana tiene más fundamento macro que simple euforia. Y eso, en un mercado tan volátil, pesa.


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