SpaceX se ha convertido en la empresa de moda para muchos inversores. Gregorio Hernández avisa en su canal de YouTube: es una gran apuesta a largo plazo, pero hoy está cara. El analista sostiene que, aunque no reparta dividendo, la compañía puede encajar en una estrategia de dividendos si se mira con perspectiva.
Por qué SpaceX encaja en una estrategia de dividendos
Hernández empieza por un error habitual en la inversión a largo plazo: descartar automáticamente una empresa que no paga dividendo. Para él, lo esencial no es el dividendo actual, sino las barreras de entrada, las perspectivas de futuro y la capacidad de pagar dividendos más adelante. Una empresa que cumple esos tres requisitos es válida para quien está construyendo cartera; lógicamente, quien ya vive de las rentas no la comprará.
Esa visión la aplica a Space X, aunque pide una lectura objetiva de Elon Musk. Según Hernández, lo logrado por el fundador tiene mucho mérito, pero nunca ha alcanzado los escenarios más optimistas que él mismo proyecta. Ni Tesla copó el mercado de coches, ni sus baterías revolucionaron el sector, ni los robots serán exclusivos de Tesla. La conclusión del canal es que Space X probablemente lo haga bien, aunque sin llegar a las expectativas más ambiciosas.
El ecosistema Space X: conectividad, IA y lanzadores
El canal divide el negocio en tres patas muy distintas, pero con sentido conjunto. Por un lado, el negocio espacial: lanzar cohetes para colocar satélites propios y de terceros o colaborar con la NASA. Por otro, la conectividad: Starlink y sus satélites en órbita para llevar internet a zonas sin infraestructura terrestre. La tercera pata es la inteligencia artificial, con Grok —la IA de Twitter— y también centros de datos.
Hernández cree que la unión de estas divisiones vale más que la suma de sus partes. A diferencia de otras compañías cuyo negocio convendría separar —menciona a AVF y su futura división entre moda y alimentación—, en Space X los tres negocios se refuerzan mutuamente. Cohetes reutilizables, satélites y modelos de IA forman un ecosistema orientado a un objetivo muy ambicioso.
La conectividad y la IA: qué justifica el precio actual
La parte de conectividad es la más clara y rentable, según el analista. Starlink da acceso a internet en zonas sin telecomunicaciones terrestres o con baja calidad, desde zonas despobladas hasta aviones, mar adentro o catástrofes naturales. El creador recuerda dos ejemplos recientes: la DANA de Valencia y el terremoto de Venezuela, donde las infraestructuras terrestres cayeron.
Space X es una empresa interesante para la inversión a largo plazo por dividendos, pero en este momento me parece cara para lo que es a día de hoy.
— Gregorio Hernández
Hernández cifra los ingresos de esta división en 7.200 millones de dólares en 2025. Con un crecimiento alto, la valoraría en unas 10 veces ingresos, lo que arroja una valoración de entre 5 y 6 dólares por acción de Space X. Sin embargo, la cotización en el momento de grabar el vídeo se movía entre 100 y 130: la conectividad, por sí sola, no justifica el precio actual.
En la inteligencia artificial, Hernández distingue dos líneas. Los centros de datos ya generan ingresos importantes alquilando capacidad a clientes como Anthropic o Google; los considera un negocio seguro y de largo plazo, incluso con la idea —aún sin certeza de rentabilidad— de llevarlos al espacio. Muy distinta es la parte de Grok, con mucho más potencial pero también más riesgo. El analista cree que, si hoy hubiera que decidir que modelos generalistas desaparecen, Grok estaría entre los candidatos; pero matiza que el mercado cambia muy rápido y que en uno o dos años podría ser el mejor. En cambio, menciona a Cursor, la IA para programar, como la parte más clara de Space X por su combinación de potencial y solidez.
El reto de financiar la economía interplanetaria
El negocio espacial hoy aporta pocos ingresos y gana poco dinero para el precio que tiene Space X. Su gran innovación han sido los cohetes reutilizables: en lugar de destruirse tras cada misión, despegan y vuelven a aterrizar, lo que abarata drásticamente el coste de llevar carga al espacio. Hernández usa una comparación sencilla: viajar en avión sería carísimo si cada aparato se destruyera después de un vuelo.
La meta última de Space X es crear vida y economía en otros planetas. Para Hernández, con cohetes, conectividad y IA la compañía tiene en teoría lo necesario; su primer objetivo sería la Luna. Incluso cree que, con el tiempo, los inversores mirarán la diversificación según qué parte del patrimonio esté en la Tierra y qué parte en otros planetas. Pero hay dos incertidumbres enormes: cuándo sucederá —él no lo ve en los próximos diez años— y cuánto dinero exigirá. La idea de Space X es financiar ese salto con negocios rentables como Starlink o los centros de datos, pero Hernández cree que no bastará ni de lejos; Space X tendrá que acometer ampliaciones de capital importantes.
Qué competencia tiene y a qué precio la compraría
Sobre la competencia, el analista cree que es inevitable y que ya está apareciendo. Menciona que Indra y un operador satelital preparan una empresa conjunta para competir en satélites, mientras que Airbus, Thales y Leonardo harán lo propio en el negocio espacial; también cita a la española PLD Space, que desarrolla cohetes reutilizables. No le preocupa demasiado: las barreras de entrada son altas y habrá competidores, pero no muchos.
Con todo, Hernández resume su postura: no compra Space X hoy. La ve cara y seguirá esperando un precio de compra concreto para incorporarla a su estrategia de inversión a largo plazo por dividendos. Además, recalca que es muy difícil fijar un precio porque la valoración cambiará mucho más rápido que en otras empresas; la compañía acaba de presentar resultados del primer trimestre de 2026.
El análisis llega en un momento en que Space X no cotiza en bolsa tradicional y su valor se mueve con fuerza en mercados secundarios, un detalle que explica la horquilla de precios que Hernández maneja. También coincide con un desembarco de competidores europeos que buscan replicar la fórmula de los cohetes reutilizables.
Para quienes siguen la estrategia de dividendos, la lectura es matizada. Space X no es apta para quien necesita ingresos pasivos inmediatos, pero puede tener cabida en carteras en construcción que toleren la dilución de futuras ampliaciones. La clave que subraya el canal es no dejarse llevar por emociones ni por la figura de Musk; hay que analizar las tres divisiones y su capacidad real de convertirse en máquinas de caja. Esperar un precio razonable, en un valor tan volátil, puede ser tan rentable como acertar la entrada.
La pregunta que queda en el aire es si el inversor actual está pagando por una tesis interplanetaria demasiado lejana. Mientras tanto, Hernández prefiere observar, sin prisa y sin atajos.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Gregorio Hernández-IF y Dividendos en YouTube.






