La inflación lleva a más de la mitad de los españoles a reducir cesta de la compra: qué recortan primero

El pescado y la carne concentran el ajuste, con caídas de consumo del 55,2% y del 50,2% entre quienes recortan. El precio es también la barrera principal de los ecológicos: un 58,5% lo señala como freno.

El 52,5% de la población española ha recortado algún producto de la cesta por la subida de precios. Pescado y carne lideran el ajuste, según Triodos Bank, con la inflación en el 3,6% en julio.

Qué recorta primero la cesta de la compra

Los datos del III Estudio sobre Conductas Sostenibles de Triodos Bank confirman que algo más de uno de cada dos españoles ha movido ficha en el supermercado por el encarecimiento de los alimentos. No se trata de un recorte simbólico. La inflación del 3,6% en julio ha cambiado la jerarquía de la compra. El precio manda.

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Entre quienes ya recortan, el pescado se lleva la peor parte: un 55,2% afirma haber reducido su consumo. La carne le sigue con un 50,2%. Ambos porcentajes superan al 39,3% de los productos no esenciales, lo que confirma que el ajuste toca primero a la proteína animal más cara.

📊 Comparativa de recortes en la cesta

Categoría% que ha recortadoPosición del ajuste
Pescado55,2%Primer recorte
Carne50,2%Segundo recorte
No esenciales39,3%Antes que básicos
Fruta24,7%Ajuste en frescos
Huevos21,7%Resiste algo más

A medio camino quedan la fruta (24,7%) y los huevos (21,7%). También caen la verdura (14,6%) y la leche (10,1%), dos categorías que suelen aguantar mejor el recorte. El patrón es claro: primero se toca lo caro y lo prescindible, después los frescos y solo al final los lácteos básicos.

El ajuste es más intenso entre las mujeres (56,7% frente al 48,1% de los hombres) y entre los jóvenes de 18 a 25 años (56,7% frente al 47,4% de los mayores de 65). La presión sobre la compra no se reparte igual en el hogar.

Por territorios, Canarias lidera el recorte con un 65,1%, seguida de Baleares (58,6%) y Castilla-La Mancha (57,7%). En el otro extremo, País Vasco (43%), La Rioja (44,6%) y Aragón (48,2%) mantienen una cesta algo más estable.

El precio por kilo decide el recorte mucho antes que la simple subida de la cesta.

El precio frena lo ecológico y dispara el desperdicio

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El coste no solo reorganiza la cesta básica; también frena los productos ecológicos, orgánicos o de proximidad. Aunque el 64,2% los consume en alguna medida, solo un 16% lo hace de forma habitual. El precio es la barrera principal para el 58,5% de los encuestados, muy por delante de la falta de interés (10,5%), la desconfianza (10,3%) o la dificultad para encontrarlos (9,2%).

Esa barrera se mantiene incluso entre quienes ya los compran de forma ocasional (61,2%) y entre quienes nunca lo hacen (59,5%). Para impulsar su consumo, el 49,2% pide precios más ajustados; las ayudas públicas (20,5%), la regulación (12,3%) y la concienciación (8,6%) pesan bastante menos.

El desperdicio tampoco da tregua. Un 44,4% de los hogares reconoce tirar comida. La falta de planificación explica el 40,5% de los casos, por delante de la caducidad (31,6%), la compra excesiva (13,6%) y la falta de tiempo para cocinar (13,4%). Los jóvenes de 18 a 25 años desperdician más (57,6%) que los mayores de 65 (29,8%). El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación cifró el desperdicio de 2024 en 1.125 millones de kilos o litros.

Por qué la cesta se ajusta por el precio y no por capricho

No es la primera vez que la cesta se encoge por precio. En episodios anteriores de inflación, el consumidor español giró hacia la marca de distribuidor y recortó frescos caros. La novedad de este estudio es la magnitud: el recorte alcanza de lleno a la proteína animal y se reparte por todo el territorio.

La marca blanca sale reforzada. En categorías como leche, huevos o verdura, donde el recorte es menor, el distribuidor ha logrado posicionarse como alternativa de calidad por menos precio. No es un eslogan: los porcentajes de recorte más bajos coinciden con las categorías donde el precio por kilo es más fácil de comparar.

El recorte de pescado y carne no es una moda, sino la respuesta lógica a una inflación del 3,6% que golpea más en el lineal que en otros capítulos. Cuando el precio por kilo de la proteína animal sube, las familias no dejan de comer; cambian el producto, el corte o la categoría. Esa es la palanca que las cadenas de supermercados leen para mover la guerra de precios.

Aterrizando al lector: el dato útil no es el porcentaje global, sino el precio por ración. Un pescado congelado, una carne de corte económico o una legumbre seca pueden mantener el aporte proteico sin el sobrecoste del lineal de fresco. La regla es mirar la etiqueta y el precio por kilo antes de descartar una categoría. Esta información es divulgativa y no constituye consejo financiero; cada presupuesto decide.

El dato que enlaza las dos cifras es el desperdicio: con un 44,4% de hogares tirando comida, el ahorro en la cesta puede evaporarse si no hay planificación. Ajustar el tique a golpe de recorte, sin menú ni lista, castiga al final el presupuesto.

🛒 El Veredicto de Compra

  • Compara el precio por kilo: el pescado y la carne caen primero por su coste por ración. Cambiar de especie o de corte puede reducir el tique sin eliminar nutrientes.
  • Revisa etiqueta y marca blanca en básicos: leche, huevos y verdura resisten mejor el recorte. Compara composición y precio por kilo antes de pagar de más.
  • Planifica el menú semanal: el 40,5% del desperdicio nace de la falta de planificación. Una lista cerrada reduce la compra excesiva y el desperdicio.

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