Sotheby’s ha conseguido una consignación de 450 millones de dólares en impresionismo, la mayor de la temporada de otoño.
La colección pertenece a los fallecidos coleccionistas argentinos Nelly Arrieta de Blaquier y Carlos Pedro Blaquier, una de las familias de más tradición en el coleccionismo del país. La familia mantuvo un perfil discreto durante décadas mientras la colección se consolidaba como referencia del impresionismo en América Latina. En 1995, The New York Times describió a Nelly como propietaria de la mayor colección privada de arte de Argentina. Ella falleció en 2020 y Carlos Pedro, tres años después.
El Van Gogh de 1890 y el resto de la consignación
El lote principal es Châtaignier en fleurs roses et blanches (Castaño en flor rosa y blanca), un Van Gogh de 1890 que un asesor consultado por la fuente cifra entre 150 y 200 millones de dólares. Le sigue un Cézanne de la serie Arlequín con expectativas de superar 120 millones.
Obras de Degas, Pissarro y Renoir se proyectan por encima de 25 millones cada una. La colección de plata familiar, consignada a Christie’s, está estimada entre 15 y 20 millones y se subastará en Londres a finales de este año.
No es la primera vez que la colección sale al mercado. Christie’s vendió en privado el Zouave de Van Gogh por unos 190 millones de dólares y ofreció dos pinturas de Paul Signac el pasado noviembre. La conexión con la familia le sirvió para hacerse antes con la plata.
La consignación estuvo condicionada por una disputa con las autoridades argentinas. En 2023, la aduana multó a la familia por la exportación de una docena de obras a Luxemburgo, incluidas pinturas de Monet, Gauguin y Cézanne. El mes pasado, las autoridades retiraron la sanción y despejaron la inclusión de varias de esas obras en la venta de Sotheby’s.
Las casas de subastas no compiten por inventario: compiten por el acceso a colecciones familiares donde el impresionismo conserva su estatus de refugio.
La batalla por las colecciones privadas y sus implicaciones
La consignación llega en un momento de competencia feroz entre las grandes casas por las colecciones privadas. Las estates se han convertido en el campo de batalla principal, porque el inventario de trofeos es estructuralmente escaso. Para el inversor, esta pugna funciona como validación: cuando Christie’s y Sotheby’s compiten por un mismo activo, las garantías y estimaciones se vuelven más agresivas. Este contexto favorece al consignador, pero también disciplina las estimaciones.
Lectura de mercado: liquidez, riesgo y horizonte para el impresionismo de primer nivel
Mi lectura es clara: el impresionismo de primer nivel opera como activo de preservación de capital, no de revalorización agresiva. La horquilla de 150 a 200 millones del Van Gogh lo sitúa en el segmento donde la liquidez es estructuralmente escasa. Un fallo de colocación en una obra de ese tamaño arrastra la percepción de todo el segmento.
Desde la corrección de 2015-2016, el impresionismo ha mostrado una volatilidad inferior a la del arte contemporáneo. Sin embargo, la concentración en pocos compradores —fondos soberanos, grandes patrimonios asiáticos y museos con garantías— introduce un riesgo de liquidez elevado. El horizonte razonable supera los cinco años y, en el segmento de más de 100 millones, conviene pensar en una década. La temporada de subastas de noviembre en Nueva York será el test real de colocación.
💎 Veredicto Wealth
El Van Gogh de 1890 y el Cézanne de la serie Arlequín son activos de preservación de capital para inversores con horizonte superior a cinco años. El riesgo principal es la liquidez: solo un puñado de compradores puede absorber pinturas por encima de 100 millones, y una retirada de demanda asiática ampliaría los tiempos de venta.




