La AIE prevé la primera caída de la demanda de petróleo 2026 y la OPEP la contradice con Ormuz cerrado

El organismo con sede en París recorta su previsión en 510.000 barriles diarios y anota una caída de 1,6 millones de barriles para 2026. La OPEP mantiene un alza de 580.000: el desfase entre ambos roza los 2,2 millones.

He analizado las dos grandes previsiones del mercado petrolero publicadas este mediodía y lo que encuentro es un desajuste inusualmente profundo: la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anticipa la primera caída anual de la demanda de petróleo 2026 desde el ejercicio pandémico, mientras la OPEP insiste en que el consumo crecerá. La diferencia entre ambos cálculos supera los dos millones de barriles al día.

La lectura de la AIE apunta a un descenso de 1,6 millones de barriles diarios en 2026, con un recorte de 510.000 barriles diarios respecto a sus propias previsiones de julio. La OPEP, por su parte, reduce su estimación de crecimiento por cuarto mes consecutivo, de 780.000 a 580.000 barriles al día. El desfase entre ambas agencias ronda los 2,2 millones de barriles al día.

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Dos lecturas opuestas para 2026

Estas son las cifras exactas que separan a ambos organismos:

  • AIE: caída de 1,6 millones de barriles diarios, primera contracción anual desde 2020.
  • OPEP: crecimiento de 580.000 barriles diarios, cuarto recorte mensual consecutivo desde los 780.000 anteriores.
  • Desfase: casi 2,2 millones de barriles al día entre ambas proyecciones.

El origen de la divergencia está en el estrecho de Ormuz. La AIE recortó su previsión del segundo semestre en unos 550.000 barriles diarios. La OPEP lleva meses defendiendo que la guerra ha hecho menos daño al consumo de lo que calculan los analistas occidentales. Son dos formas de leer el mismo golpe sobre la oferta.

«. La producción mundial alcanzó 101,5 millones de barriles al día en julio, un avance de 2,4 millones frente a junio, pero todavía se sitúa 6,3 millones por debajo de los niveles de hace un año. La producción del Golfo ascendió a 23,9 millones diarios; aun así, las exportaciones regionales cayeron 2,1 millones, hasta 15 millones al día.

El motivo es el cierre efectivo de Ormuz desde principios de julio, que ha desplomado los cargamentos de unos 20 millones de barriles al día a alrededor de 12 millones. Con 8,3 millones de barriles diarios de capacidad del Golfo aún sin operar y sin acuerdo para reabrir la vía marítima ni asegurar el paso por Bab el-Mandeb, la AIE ha vuelto a recortar la oferta prevista para 2026: ahora calcula una caída de 4,3 millones de barriles al día.

Las existencias observadas cayeron 69 millones de barriles en julio, hasta poco menos de 7.900 millones. Desde el inicio de la guerra, los inventarios han perdido 410 millones de barriles.

AIE OPEP previsiones 2026

Por qué la AIE ve un bloqueo y no un colapso

Lo que más me llama la atención no es la divergencia de este año, sino el punto en el que ambos organismos coinciden: 2027. La OPEP espera un crecimiento de la demanda de 2,2 millones de barriles al día el próximo año, por encima de los 1,94 millones que estimaba el mes pasado. La AIE va más lejos todavía: 2,4 millones. Es una inversión llamativa: el organismo más pesimista para 2026 se convierte en el más alcista para 2027.

La razón es conceptual. La AIE interpreta el daño como un bloqueo, no como un colapso: petróleo que no puede llegar a los compradores, no una demanda que haya desaparecido. Por eso, cuanto más profundo sea el agujero de este año, más pronunciada será la salida cuando Ormuz se reabra. Su proyección asume una desescalada: recuperación gradual de los flujos, crecimiento de la oferta de 8,3 millones de barriles al día y paso de un déficit de 1,3 millones a un superávit de 4,6 millones.

El riesgo que los datos no resuelven es evidente. Si el cierre de Ormuz se prolonga más de lo que asume la AIE, la mejora de 2027 quedaría en papel y los inventarios seguirían cayendo. Seguiré de cerca el próximo informe mensual de la agencia y, sobre todo, cualquier señal de reapertura de la ruta o de nuevos ataques a infraestructuras en Bab el-Mandeb.

🌍 El impacto en España y Europa

Para el lector español, la conexión es directa por el precio del crudo. Con el Brent tensionado por el cierre parcial de Ormuz, cada barril adicional se traslada a los carburantes, que mantienen la inflación de la zona euro en tensión. Si la AIE acierta y la demanda se contrae en 2026, la presión sobre los precios podría moderarse hacia final de año; si prevalece el escenario de la OPEP, con consumo al alza y suministro estrangulado, el riesgo inflacionario persistirá. Eso complica la hoja de ruta del BCE, que sigue de cerca los precios energéticos antes de calibrar los próximos movimientos de tipos.

El tejido empresarial español también queda expuesto: el transporte por carretera y la industria intensiva en energía son los más sensibles. La factura energética de las exportaciones, sobre todo las agroalimentarias, puede encarecerse si los fletes y los seguros en la ruta del Golfo continúan disparados.


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